10 de octubre de 2012

Equipos históricos: Bulgaria 1994


Existe una frase hecha en el mundo de fútbol que afirma que sólo recordaremos a los ganadores y que los perdedores desaparecerán en las brumas del olvido. Sin embargo, la experiencia demuestra que esto no es necesariamente cierto. Equipos de pueblo como el Mirandés plantándose en todas unas semifinales de Copa del Rey o una novata selección de Croacia en Francia 1998 son buena prueba de ello. Obviamente, no hay que olvidar a la gran Bulgaria de Hristo Stoichkov y Emil Kostadinov que, análogamente a los balcánicos cuatro años después, también lograrían el acceso a unas semifinales en Estados Unidos 1994.

La caída del sistema soviético en Europa a principios de los noventa supuso un cambio en la infraestructura económica imperante en el viejo continente. Por si eso fuera poco, en Bulgaria concretamente se diversificó el mercado de jugadores foráneos. De este modo, cracks como Stoichkov, Kostadinov y Balakov recalaron en el Barcelona, Oporto y Sporting de Lisboa, respectivamente. Fue algo así como un escaparate de las grandes estrellas del este que se consagrarían años después en el certamen mundial.

A fin de sembrar la tragedia, Bulgaria acudió al Parc des Princes de París en noviembre de 1993 para plantar cara a toda una selección francesa de Cantona, Papin y Ginolá, entrenada por Michel Platini. Era el último partido de clasificación para el Mundial de Estados Unidos en 1994 y todo parecía de cara para que les Bleus comprasen el tícket mundialista. A fin de cuentas, en el fútbol las ideas preconcebidas no son relevantes y Kostadinov se encargó de recordárselo a todos los franceses. El jugador del Oporto volteó el marcador en el último minuto tras un clamoroso error de Ginolá. Bulgaria jugaría el Mundial.


Sin presiones de ningún tipo, Los Luvovete fueron encuadrados en el grupo D del torneo junto a Argentina, Nigeria y la cenicienta Grecia, debutante en una Copa del Mundo. Anecdóticamente, el hecho más célebre de este grupo fue la suspensión de Diego Armando Maradona. El Pelusa jugó su último partido con la selección de Argentina el 21 de junio de 1994, tras dar positivo en un rutinario control anti-dopping al cierre de un Argentina Grecia que la albiceleste ganaría por un cómodo4-0.

Dicho esto, el debut de Bulgaria en el Mundial no fue nada fácil. Los Leones recibieron una goleada por 3-0 a manos de la sorprendente Nigeria de Amunike en un abarrotado Estadio Cotton Bowl de Dallas. Pero esta dolorosa derrota motivó a Bulgaria que se resarció de la misma ante la comparsa Grecia por 4-0 en Chicago, con goles de Letchkov, Borimirov y Hristo Stoichkov con dos tantos transformados desde los once metros. Era la primera victoria de Bulgaria en una Copa del Mundo.

Catatónicos por el fútbol desplegado, los seguidores búlgaros esperaban temerosos que tarde o temprano su selección cayera eliminada. Sumidos en este placentero sueño, ese partido no llegaba y en el siguiente choque doblegaron a una desdibujada Argentina sin Maradona por 2-0. Dado que el formato actual del Mundial no llegaría hasta Francia 1998, se clasificarían los tres primeros de grupo, por este orden, Nigeria, Bulgaria y Argentina. Bulgaria accedía a los octavos del final del Mundial.


En los play-off del torneo, Bulgaria se veía las caras con México, en un partido en el que el frágil poste de una portería fue el protagonista al romperse inesperadamente. Stoichkov abrió el marcador por medio de un potente disparo que entró en la meta defendida por Jorge Campos, legendario cancerbero mexicano. García Aspe empató a un gol y el partido se tuvo que decidir a penaltis. Borislav Mihailov se consagró como el héroe bajo los palos para abrir las puertas de una eliminatoria de cuartos ante la campeona Alemania de Völler, Klinsmann, Riedle y Matthaus.

Klinsmann se dejó caer en el área búlgara y el colegiado señaló penalti. Con sangre fría, Lothar Matthaus transformó la pena máxima y adelantó a la Mannschaft en el marcador. Posteriormente, Hristo Stoichkov, fue derribado por el defensor bávaro Andreas Moeller a unos 23 metros de la portería defendida por Bodo Illgner. El sempiterno Stoichkov firmó un tanto de bella factura al materializar el libre directo. La sentencia la dictaminaría la alopécica testa de Lechtkov mediante un cabezazo de precisión anatómica. En sólo tres minutos, Bulgaria fue la artífice de una de las más grandes decepciones de un Mundial. La inquebrantable Alemania campeona del mundo había sucumbido ante un equipo de emergentes estrellas prácticamente desconocidas y Bulgaria se postulaba como uno de los cuatro mejores equipos del mundo.

En Nueva York les esperaría la temible Italia de Baggio y Maldini, entrenada por Arrigo Sacchi. Precisamente sería Baggio quien adelantaría a los italianos, sirviéndose de un saque de banda de Roberto Donadoni. La temperatura en la ciudad de los rascacielos rozaba los 35 grados, algo que no impediría ver un partido frenético y con unas altas cotas de emoción. Tras unas jugadas fallidas por parte de la Azurra, Roberto Baggio volvería a marcar. Esta vez era su quinto gol en el Mundial


En cinco minutos, Italia había hundido a Bulgaria, dicho sea de paso, con un juego realmente vistoso. Maldini, reconvertido a centrocampista en la selección, pudo hacer el tercero. No obstante, al borde del descanso, Pagliuca derriba a Sirakov que regatea hasta a tres adversarios. Penalti claro que Hristo Stoichkov aprovecharía para igualar a Salenko como máximo artillero del Mundial con 6 dianas. Bulgaria persistió hasta el final e incluso pudo empatar gracias a una mano de Costacurta en el área que el árbitro no pitó.

Italia rompió en añicos el sueño búlgaro de plantarse en la final. Los transalpinos certificaron en Nueva York el pase a su cuarta final. Fue en Nueva York, a modo de paralelismo emocional en la ciudad a la que miles de italianos emigraron durante el siglo pasado para alcanzar el deseado Sueño Americano. La Suecia de Brolin, Dahlin y un joven Larsson, equipo que también merece mención propia, cayó ante Brasil en la otra semifinal. Suecos y búlgaros, cansados y decepcionados se enfrentaron por el tercer puesto en Pasadena (Los Ángeles). El incombustible portero Ravelli no tuvo demasiado trabajo y Kostadinov que jugó en el Deportivo de La Coruña anotó un tanto que fue anulado por fuera de juego. Bulgaria fue vapuleada por el gran talento escandinavo.

A pesar del cobre, Bulgaria es recordada por el gran fútbol que desplegó. Aunque anárquico y ácrata, fue un equipo que controló realmente bien los egos. Luboslav Penev, bien recordado por la afición del Atlético de Madrid y sobrino del seleccionador Dimitar Penev, no pudo asistir al torneo al estar recuperándose de un cáncer testicular. En resumidas cuentas, es la historia de cómo un equipo clasificado in extremis llegó a las semifinales de un Mundial. Pese a contar con una buena plantilla, caer en octavos hubiera sido una sensación reconfortante para los atónitos aficionados búlgaros. Timbas de póker, suculentos licores y voluptuosas azafatas fueron también los acompañantes de los pupilos de Penev en la cita mundialista. Fue en Estados Unidos 1994, tierra de oportunidades. El sueño americano se quedó en eso: en sólo un sueño.


En la clasificación de la Eurocopa de 1996, Bulgaria encadenó un considerable número de victorias e incluso volvió a ganar a Alemania en Sofía. No obstante, el equipo había perdido la punta de lanza ofensiva. El impago de algunos jugadores por parte de los clubes europeos se evidenció y terminó desgastando a los futbolistas. Todo terminaría en la Eurocopa de Inglaterra 1996 en la que Francia eliminó a Bulgaria en la primera 

Bajo la batuta de Dimitar Penev, he aquí la lista de los jugadores que lograron el cuarto puesto en USA '94 con sus respectivos equipos entonces. 

Porteros:  Borislav Mikhailov (Levski de Sofía) y Plamen Nikolov (Levski de Sofía).

DefensasEmil Kremenliev (Levski de Sofía), Trifon Ivanov (Neuchatel Xamax de Suiza), Tsanko Tsvetanov (Levski de Sofía), Petar Houbchev (Hamburgo), Nikolai Iliev (Stade Rennais) e Ilian Kiryakov (Mérida).

CentrocampistasZlatko Yankov (Levski de Sofía), Iordan Letchkov (Hamburgo), Daniel Borimirov (Levski de Sofía), Ivaylo Yordanov (Sporting de Lisboa), Boncho Genchev (Ipswich Town), Georgi Georgiev (Mulhouse FC) y Krassimir Balakov (Sporting de Lisboa).

Delanteros: Emil Kostadinov (Oporto), Hristo Stoichkov (FC Barcelona), Nasko Sirakov (Levski de Sofía), Petar Mikhtarski (Pirin Blagoevgrad), Petar Aleksandrov (Aarau de Suiza), Velko Yotov (RCD Espanyol) e Ivaylo Andonov (CSKA de Sofía).

Vídeo que sintetiza la aventura de Bulgaria en Estados Unidos 1994. Fue un Mundial memorable en el que destacaron selecciones pequeñas como Rumanía, Nigeria, Arabia Saudí y Suecia en un país en el que el fútbol no goza de mucha popularidad. 

Fuente: Víctor Romero (17/7/2010). Bulgaria 1994, Blog Futbolistas con Karma

1 de octubre de 2012

Anticatalanismo



Antes de embarcarme en mis elucubraciones, el artículo que estás a punto de leer se exime de contenido deportivo. Como habrás deducido por el título, hoy no trataré cuestiones deportivas o estrictamente futbolísticas. Aclarado el matiz, tampoco contaminaré el blog de política porque no es el sitio. Siempre hay que intentar separar política y deporte pero, afrontémoslo, van cogidas por la mano. ¿De qué estoy hablando? Sólo tienes que seguir leyendo...

El anticatalanismo, o antisenyerismo como diría mi idolatrado Rubén Uría quien me ha inspirado a escribir este artículo, es un tema realmente extenso sobre el que se ha escrito, se escribe y se seguirá escribiendo en todos los formatos, medios y ópticas que podamos concebir. Es el eterno debate de siempre, soporífero, monótono, hastiante y banal con el que uno ya empieza a bostezar. Debate que, como comprenderás, no voy a retroalimentar innecesariamente. Únicamente, hay que tener en cuenta que, con la actualidad tan endémica que atraviesa España, estos temas deben pasar a un segundo plano. Exacto, deben.

Pep Guardiola hizo una aparición tan breve como clara en la Diada, la fiesta nacional de Catalunya, el pasado 11 de septiembre con motivo de la multitudinaria manifestación por la independencia. Conocido por todos su ferviente catalanismo, no hizo más que reivindicar algo tan evidente como que el agua moja. Aquí tenéis un voto más. Con esta demoledora frase, mostró, de forma poco precisa y algo ambigua, su sintonía con el movimiento revolucionario. Sirviéndose de la incendiaria cita, muchos acusan a Guardiola de un antiespañolismo, cuando muchos de esos esbozan una mueca de repudio hacia todo aquello que apeste a catalán. 

Parece complicado que una frase de apenas cinco vocablos pueda destapar tantos comentarios, ya sean positivos o negativos. Hay quien dice que Guardiola no puede mostrar ese sentimiento tan radical, como si ser ex-entrenador de fútbol le incapacitara para proclamar lo que piensa y siente. También muchos como Alfonso Pérez, compañero de Pep en la selección española, se preguntarán por qué jugaba con La Roja si pensaba de ese modo. No conocía que prestar sus servicios a la selección, con la que disputó el Mundial de 1994 y la Eurocopa 2000, podría generar tantas deudas o compromisos morales a largo plazo. Dicho sea de paso, el marco legal existente cuando Pep Guardiola jugaba con la selección española le obligaba a presentarse en la convocatoria y Pep no desafió el imperativo legal.

Guardiola siempre ha paseado por los cuatro costados su irrefrenable catalanismo, porque es catalán. O sea, no hace apología del independentismo porque diga que es de un país como Catalunya. Fijo que a alguien de tu pueblo le llamarás paisano, palabra derivada de país, y apuesto que no eres independentista de tu pueblo. No hay vuelta de hoja. Seguro que tú, querido lector, allá donde te encuentres también te sientes orgulloso de tu pueblo, tierra o país. El Barça es un club desacomplejadamente catalanista y, por tanto, siempre se ha mostrado al servicio de su país, Catalunya, paseando su bandera por todos los rincones del mundo en los que ha desplegado su fútbol.

Escuché una vez: La vida es demasiado corta como para pasárnoslas pidiendo explicaciones. Aplicando dicha tautología, con Guardiola sólo podemos hacer dos cosas: la inteligente y la otra. La opción avispada consiste en dejar a un lado su ideología y sentimiento para quedarnos con lo que nos ha dado que, digámoslo, no es poco. Es más inteligente admirarle por lo que le ha dado al Barça, enamorarse del fútbol, por haber sublimado el juego, por atribuir elementos en un deporte en el que se creía que ya estaba todo inventado y disfrutar todos los matices de su vasta filosofía que decepcionarnos por cinco palabras que expresan su sentir. No hay que juzgar a la gente en función de lo que siente. 

La intolerancia imperante en España, país en el que abundan fachas y paletos, provocan un resquemor y un nudo marinero en el estómago cuando se pronuncia la palabra independentismo. La verdad sea dicha, a mí la unidad de España me importa tanto como el cumpleaños de una tortuga. Hay cosas más importantes. Recientemente, Sandro Rosell, con el que no comparto su discurso, manifestó públicamente: Si Catalunya se independiza, el Barça seguiría jugando la Liga Española. No entiendo por qué sus palabras han destapado tanto alboroto. Ahí está Mónaco, que es un estado independiente a Francia y, sin embargo, su club juega la Liga Francesa. De hecho, es el último club francés que ha jugado una final de Champions, la que perdería ante el Oporto de Mourinho en 2004.

Con mis palabras, puedo ganarme la animadversión de mucha gente y el cariño de muchas otras. En realidad, no me importa mucho. El Barça es el club más importante de España. Sólo los azulgranas han aportado a nuestra selección un número elevado de jugadores con los que conseguir su objetivo y ambos practican un fútbol muy parejo y similar. En el Real Madrid no deberían estigmatizar tanto a los catalanes porque el club merengue existe gracias a un país como Cataluña, dado que fue fundado por dos hermanos catalanes: Joan y Carles Padrós. A fin de cuentas, ¿Qué mas da si eres un españolista visceral o separatista confeso? En definitiva, cuando aprendamos a respetar lo que piensa y siente cada uno, seremos realmente maduros.


Fuente: Inspirado en el artículo de Rubén Uría (13/9/2012). Banderas y fronteras. Yahoo! Deportes.

16 de septiembre de 2012

Jugadores históricos: Marcel Desailly


Según los estudiosos de la materia futbolística, Los buenos equipos se construyen desde atrás hacia adelante. Así se concibe el deporte rey como un edificio, es decir, de nada sirve tener una estructura avanzada y rompedora si fallan los cimientos. Tampoco es complicado oír a estas personalidades aforismos del tipo: Los buenos delanteros ganan partidos; los buenos defensores logran campeonatos. En cualquier caso, no cabe la menor duda de que Marcel Desailly engloba a la perfección todas esas afirmaciones...

Nacido como Odenke Abbey en Ghana el 7 de septiembre de 1968, fue adoptado por un diplomático francés a la edad de 4 años que se casó con su madre. Dejó la precariedad del continente africano para rehacer su vida en Europa. Se formó en las categorías inferiores del Nantes, club en el que ingresó con 12 años. Sería en la tierra del Loira donde Marcel Desailly conocería a las dos personas más importantes en su carrera deportiva: el entrenador Jean-Claude Suaudeau y Didier Deschamps, que lo acompañaría durante prácticamente toda su vida en la cúspide del fútbol europeo y mundial.

Uno de los aspectos más importantes en la progresión personal del francés sería la condición física. A partir de la temporada 1991/1992, Desailly comenzó a ganar musculatura a fin de consagrarse en el eje de la medular del Nantes. De este modo, sus números con los canarios alcanzan los 162 encuentros oficiales en los que anotó 5 goles. Con semejante carta de presentación, el incipiente talento de Desailly llegó a oídos del Olympique de Marsella, pese a que su célebre presidente, Bernard Tapie, y su entrenador Raymond Goethals le espetaron textualmente: No le llegas ni a la suela de los zapatos a Carlos Mozer, mítico defensa brasileño del Marsella.


No obstante, Desailly se constituyó en una retaguardia de lujo para Les Phocéens. Acompañado en el eje central por Basile Boli, estaba resguardado en banda por Éric di Meco y Jocelyn Angloma, laterales puramente de contención. Su primera temporada en el club marsellés se saldaría con la victoria en la recién estrenada en formato, Liga de Campeones. el 26 de mayo de 1993 en el mítico Olímpico de Múnich. El Olympique de Marsella ganaba su primera y única Copa de Europa ante el Milan de Maldini y un desactivado Van Basten, precisamente con un antológico gol de Basile Boli. Sería la última Copa de Europa hasta la fecha de un equipo francés...

En la capital lombarda, la actuación de Marcel Desailly no pasó inadvertida. La veteranía de Frank Rijkaard era algo evidente y los problemas económicos del Olympique catapultaron su venta al Milán en el verano de 1993. El rocoso defensor francés debutó en el Calcio el 21 de noviembre de 1993 ante el Nápoles. Enseguida se adaptaría a la disciplina transalpina y comprendería el riguroso entramado defensivo de la entidad. Compartiría zaga nada menos que con leyendas como Paolo Maldini, Franco Baresi, Alessandro Costacurta Mauro Tassotti, por lo que Desailly sería requerido por Fabio Capello en múltiples ocasiones como mediocentro defensivo.

En sus años como rossonero, pronto demostró su solidez en defensa, adherencia en los marcajes, entradas moderadas, colocación exquisita, presencia arrolladora, expeditición en el juego aéreo, inteligencia y una capacidad increíble para salir indemne cuando era encarado por un delantero rival. Esa misma temporada (1993/1994) el Barcelona se hizo con los servicios de Romario y ambos equipos se enfrentaron en la final de la Copa de Europa en Atenas. Johan Cruyff, por aquel entonces técnico del Dream Team, bromeó con el fichaje de Desailly. Ellos han fichado a Desailly; nosotros a Romario. El Barça caería dolorosamente derrotado ante el Milan por 4-0, un gol obra de Marcel Desailly.


De este modo, el francés se convirtió en el primer jugador de la historia capaz de ganar dos Copas de Europa con dos equipos diferentes en años correlativos, en una temporada en la que también se hizo con el Scudetto. Sus logros con el Milán no son baladíes: jugó 164 encuentros y marcó 2 goles desde 1993 a 1998, año en el que haría las maletas hacia Londres para recalar en el Chelsea. Su aportación a la zaga rossonera fue realmente opípara. De hecho, nadie le recriminó nada cuando se marchó al cuadro blue en 1998.

Tan profunda fue la huella de Desailly en el Calcio que, ya en las filas del Chelsea, en un partido en San Siro ante el Milan, los seguidores italianos le aplaudieron al unísono mientras calentaba. Me acerqué a una pancarta en la que pude leer: Para siempre permanecerás en nuestro corazón. Ese reconocimiento que me expresaban fue realmente conmovedor. Yo no era un jugador creativo ni un goleador y, aún así, me ensalzaban como si fuera Van Basten. Como persona, lo recordaré toda mi vida. Así se manifiesta textualmente Marcel Desailly, aún visiblemente emocionado.

A nivel internacional, Desailly debutó con la escuadra francesa con 25 años. Aimé Jacquet cogió las riendas de la selección francesa en 1993 con la hecatombe nacional que supuso la no clasificación para el Mundial de Estados Unidos 1994. El técnico bleu rápidamente apunta a Marcel Desailly en su lista de insustituibles en el eje de la zaga francesa en la clasificación para la Eurocopa de Inglaterra 1996. La inexpugnable retaguardia estaba custodiada por Fabien Barthez en portería con un ejército de lujo formado por el mismo Marcel Desailly, Laurent Blanc, Bixente Lizarazu y Lilian Thuram.


En base a esos cuatro defensas, el equipo se erigió en las páginas más doradas del fútbol francés, a saber, Mundial de 1998 y Eurocopa de 2000. El debut de esta defensa se produjo oficialmente ante Alemania en Suttgart en un partido de clasificación para Inglaterra 1996 y firmaron juntos su última aparición en la final de Rotterdam ante Italia en 2000, con el inefable gol de David Trezeguet. Con los cuatro perros de presa alineados, la selección francesa no perdió en 28 partidos oficiales desde 1996 a 2000 y sólo encajaron 13 goles. En general, en ese inapelable intervalo Francia jugó 57 partidos de los que perdió tan sólo 5, todos ellos de índole amistosa. Curiosamente, en todos ellos faltaba uno de los cinco infranqueables defensores.

En la final de Francia 1998 ante Brasil en París, Desailly fue expulsado por una entrada a Cafú que suponía su segunda tarjeta amarilla. Se convertiría, así, en el tercer jugador expulsado hasta entonces en una final de un certamen mundial. En 2001, su amigo Didier Deschamps renunció a la selección, de modo que Desailly pasó a ser capitán del combinado francés. Con el brazalete en su haber, el galo acumularía además dos triunfos en las ediciones de Copa Confederaciones de 2001 y 2003. Posteriormente, la selección francesa se fue deteriorando tras la marcha de muchos jugadores inamovibles como Blanc o Deschamps. Tras el fracaso en el Mundial de Corea-Japón 2002 y en la Eurocopa de Portugal 2004, Desailly decía adiós a la selección con la que jugó 116 partidos y marcó 3 dianas.

En 1998, tras el Mundial, Desailly recaló en el Chelsea. Allí coincidió con su colega Frank Leboeuf, también defensa en la selección. Un año después se incorporaría Didier Deschamps. Exhibió sus aclamadas características y fue artífice del debut soñado con el Chelsea con la victoria ante el Real Madrid en la Supercopa de Europa en 1998. Su primera alineación en la Premier League sería el 15 de agosto de 1998 ante el Coventry City. Sin embargo, la adaptación de Desailly al fútbol inglés sería costosa. En Inglaterra se practica un fútbol mucho más rápido y directo que en Italia. El defensa galo percibía cómo rematar de cabeza se hacía una aventura, producto de un fútbol menos pausado al que Desailly había experimentado en Italia. Además, la contumacia existente en la Premier League, libertad y permisividad para emplear un juego no exento de dureza era francamente complicado para marcar los tiempos y no cometer falta en zonas comprometidas.


Pero se dice que las adversidades son opciones de actualización. Desailly encontró en ese hándicap inglés una oportunidad de motivación y desarrollo personal, pasando a convertirse en un jugador mucho más versátil y competitivo. Básicamente, cuando te enfrentas a jugadores insultantemente buenos, uno debe mejorar su nivel para estar a la altura del baremo establecido. El francés permaneció en el Chelsea hasta 2004. En sus seis años como blue acumuló 222 partidos, en los que lució el brazalete de capitán en 94 de ellos y sólo ganó la FA Cup en 2000. En 2004, el Chelsea fue apeado en semifinales de la Champions a manos del Mónaco, entrenado precisamente por su amigo Didier Deschamps.

En Marcel Desailly se solapan la potencia y la tranquilidad. Su empleo sistemático en los marcajes no le llegó a etiquetar en absoluto la condición de jugador violento. Se erigió como el sucesor de la llamada Garde Noir o, dicho de otro modo, la Guardia Negra del fútbol francés que encuentra como predecesores a los míticos Marius Trésor y Jean Pierre Adams, siguió con los propios Marcel Desailly y Basile Boli y evolucionaría con William Gallas y Lilian Thuram, más recientemente. Tan férreo resultaban ser sus marcajes que se ganó el apodo de La Roca.

Fue en mayor medida uno de los responsanles de la concepción futbolísitica imperante en Europa durante los 90, en la que el fútbol de rigor físico se sobrepuso a otro modelos como, por ejemplo, el actual. En mayo de 2006, Desailly dio por finalizada su carrera en Qatar, donde había llegado un año antes. El desgaste físico fue la causa primordial de que el francés se retirara con 38 años y pasaba a ser comentarista de la BBC. Se retiraba Desailly, el defensor más laureado del fútbol francés, con un Mundial, una Eurocopa y dos Copas Confederaciones. Como diría su compatriota y amigo Didier Deschamps, En el fútbol hay que defender y defender; luego, el resto. Eso hacía Desailly...


Fuente: Desailly, la fuerza tranquila. Página Oficial de la FIFA.

15 de septiembre de 2012

Lírica Pachanguera: Capítulo 20


Para no romper con la tradición, Los del Viernes CF acudieron a jugar al fútbol, aunque fuese en miércoles, no haciendo así honor a su nombre. Pese a bajas significativas del calibre de Jorge González, Luis Dueñas y Germán Bordoy, sí que estábamos la mayoría de los nuestros, con algunas caras nuevas. Dimos por concluida la pretemporada en algunas canchas fronterizas a mi casa y campos situados en sus alrededores. La fulgurante temporada 2012/2013 abrió el telón en tierras salesianas, con el envolvente ambiente que engloba dicha zona.

Dicho sea de paso, también contamos con la visita del gran Raúl, no el ex-capitán del Madrid, sino un gran amigo, ferviente sevillista y un crack de los medios audiovisuales. Además de obsequiarnos con su presencia, se prestó gentilmente a grabarnos para elaborar un gran vídeo, a lo Pep Guardiola, que adjunto al final del reportaje.

Llegamos pronto a unas desérticas pistas en las que reinaba un calor de justicia. Las lejanas sombras de largueros y redes se entremezclaban con algún solitario grupo de chavales, hasta que el aforo del recinto se fue llenando paulatinamente. Al llegar, depositamos nuestras heroicas botellas de agua y empezamos a calentar. El último en llegar fue Rebollo y el hecho que señaló del entrenamiento fue un espectacular disparo de Jorge Cárabe que acabó en el hemiciclo del colegio, situado bastante lejos de la zona.


En principio, pensamos que íbamos a ser sobre 13 personas pero, afortunadamente, sólo fuimos 10, los justos. Contamos con Manolo Muros Rueda, Jorge Colmena El Terror de las Nenas, Fran Díaz, Fran Rebollo, Carlos Capi, Pablo (primo de Jorge Colmena) y los nuevos fichajes estrella de la temporada: los irreemplazables: Jorge Cárabe, Angel Pérez y David López, además de quien escribe estas líenas. Tuvo ojo avizor nuestra secretaría técnica al contratar estas incorporaciones tan lucrativas...

De Rebollo me ha maravillado el insultante estado de forma en el que ha vuelto del período estival. Aporta mucha frescura, agilidad y un ritmo frenético en los partidos. Si gritase menos, tendría mucho más que aportar. Siempre he dicho de él que me encanta el control orientado que efectúa. Me parece uno de los gestos más interesantes de su vasto repertorio técnico.

Como digo, estamos ante una temporada en la que hemos descubierto nuevos talentos. Uno de ellos, sin ir más lejos, es Jorge Cárabe. Es un jugador con una gran condición física y un excelente posicionamiento en el terreno de juego. Dispuesto a jugar a lo fácil, sus marcajes presumen de eficacia y tiene un demoledor disparo a media distancia.


Dicho esto, uno de los jugadores en los que se nota un progreso más evidente es, sin duda, Manolo. Ha ganado técnica, agilidad, su potencia de disparo ha aumentado drásticamente, velocidad en los cambios de ritmo, desmarques de ruptura y, lo más complicado, hace fácil lo difícil, aunque suene paradójico. Otro crack recién incorporado a nuestras filas es David López, pero no el del Athletic. No alcanzo a comprender con qué superficie de su bota golpea el balón, pero sus pases cuentan con una precisión quirúrgica. Además, tiene corrosivo disparo y genera un ambiente saludable al partido.

Otra cara nueva, y sospechosamente parecida a la de Pedro Rodríguez, en nuestra nueva andadura salesiana es Ángel Pérez. Acompañado de un perfil bastante interesante, hace goles, realiza disparos y ensaya jugadas que ayudan mucho a su equipo. Tras una estancia en Turín, frecuentando desde el Comunale hasta Delle Alpi, nos visitó nuevamente Pablo Ruiz, que nuevamente se consagró bajo palos. Éste me recuerda a Mark van Bommel y, afortunadamente, no por su agresivo juego.

Carlos Capi ha regresado de su letargo veraniego con un giro diametral en muchas áreas, además de haberse aprendido nuevas capitales. En concreto, en el fútbol ha mejorado bastante, pierde menos balones y materializa muchos tantos. Con un estado físico mejor, ha adquirido la tercera nueva equipación del Sevilla o, más bien, ha desenpolvado su uniforme de Primera Comunión...


Sigue en su línea Fran Díaz. Con un buen desborde y un adherente marcaje, irse de él es una aventura. Estoy seguro de que recobrará su estado físico a lo largo de la temporada, aunque ello lo compensa satisfactoriamente con la nada desdeñable cantidad de dianas que acumula. Yo, personalmente, intento hacerlo mejor y cada día me encuentro más cómodo.

El partido, en líneas generales, transcurrió de forma tranquila y amena. Básicamente, lo podríamos dividir en dos partes. En la primera de las cuales, mi equipo ganó de forma contundente y en la segunda mitad, tras efectuar un par de intercambios en las respectivas filas, nos endosaron una estrepitosa y sonrojante goleada. En especial, Fran Rebollo fue el pichichi de la jornada con más cantidad de goles de la que mi mente puede recordar. Anecdóticamente, le hice un caño erróneo a Jorge Colmena, compañero de equipo, con nuestras consiguientes caras de póker...

Para concluir, fue una de las mejores tardes que se han vivido en Los Salesianos. Además del buen partido que firmamos todos, el ambiente imperante fue inmejorable. Raúl nos llenaba amablemente nuestras botellas de agua, a fin de reponer fuerzas y refrescarnos. Las porterías tenían redes. Para acabar, nos premiamos con una foto de grupo. Gran tarde, sin duda alguna.

He aquí la sorpresa que os tenía preparada. El vídeo con los mejores fragmentos del partido. Para los lectores que sientan curiosidad, yo soy el de la camiseta roja con pantalón blanco. 

Todo esto no hubiera sido posible sin la incuestionable ayuda del gran Raúl. Un abrazo, amigo. 
Miércoles, 12 de septiembre de 2012.