23 de marzo de 2013

Johan Cruyff contra Adidas


El mundo del fútbol no sólo se limita a cuatro líneas de cal y un balón. Es todo un imperio en el que muchas anécdotas exceden lo deportivo, pero no por ello caen en el saco del olvido. Durante todas las épocas se han sucedido una larga retahíla de curiosidades. Una de ellas tuvo como protagonista nada menos que a Johan Cruyff y a la selección de Holanda en el Mundial de Alemania 1974. A decir verdad, la auténtica estrella de esta historia sería el uniforme de El Flaco y la prestigiosa firma deportiva Adidas.

Aquella edición de la Copa del Mundo es más recordada por el fútbol rompedor de Holanda que por la victoria de Alemania. La Naranja Mecánica, como empezó a ser llamada por los medios de comunicación en referencia a la famosa cinta de Stanley Kubrick, estaba patrocinada por Adidas. Ese Mundial fue el primero en el que la todopoderosa marca alemana comenzó su patrocinio con el Campeonato del Mundo, una relación que se mantiene vigente hasta los tiempos actuales. Hablar de Adidas es sinónimo de hablar de fútbol.

No obstante, Johan Cruyff en ese momento tenía contrato de exclusividad con la también alemana Puma, que le proveía la botas. A fin de que no chocasen los intereses, el mítico jugador holandés prefirió llevar una equipación que llevase dos líneas paralelas en lugar de las tres famosas franjas de Adidas. Al principio se pensó que era un error pero Cruyff seguía jugando con las dos rayas. El capitán oranje pidió una camiseta, pantalones y medias personalizados en los que hubieran únicamente dos líneas. Dicho y hecho. Los proveedores y la selección de Holanda satisficieron a El Flaco con un uniforme a su excéntrico gusto. Preguntado por ello, Johan Cruyff respondió: Para usar la camiseta de las tres líneas, Adidas debe pagarme. De otra forma, utilizaré otra indumentaria.

El hecho de ser imagen de una determinada firma no restringe la posibilidad de llevar una equipación de otra marca, aunque haya un alto nivel de rivalidad por merchandising entre ambas. De hecho, Leo Messi, imagen comercial de Adidas, muestra en su pecho el swoosh de Nike cuando se enfunda la equipación del Fútbol Club Barcelona. Análogamente, Cristiano Ronaldo muestra las tres franjas de la camiseta Adidas del Real Madrid, pese al cuantioso contrato que tiene con la norteamericana Nike.

Cuatro años después de los atávicos caprichos de Cruyff, la selección de Holanda volvió a ser finalista del Mundial de 1978. Ya sin el holandés en sus filas, la selección oranje seguía con Adidas y los hermanos gemelos René y Willy van der Kerkhof se sumaron a la tendencia cruyffista, presentando también una indumentaria naranja con dos únicas líneas paralelas. Lo curioso del caso es que, entre 1980 y 1981, Cruyff jugó en el desaparecido club norteamericano Washington Diplomats que lucía un uniforme repleto de las tres franjas características de Adidas. ¿Habría terminado ya el contrato con Puma?


Fuente: Diego Molina (26/1/2011), Historias curiosas del fútbol. Blog Tertulia Alternativa.

18 de marzo de 2013

Barça - PSG: el poder de los petrodólares


Con sede en Nyon, el pasado viernes tuvo lugar el sorteo de la Liga de Campeones que deparó unos frenéticos encuentros para los cuartos de final. El Barcelona, tras su épica remontada ante el Milan por 4-0, ha quedado emparejado con uno de los equipos de moda del momento: el todopoderoso Paris Saint-Germain de los petrodólares. Pese al morbo especial por la vuelta de Zlatan Ibrahimovic al Camp Nou, el equipo azulgrana evita a escollos más complicados como podrían ser el Bayern de Múnich, Juventus y Real Madrid. El viaje con destino a Wembley tiene una parada obligatoria en París. El club francés no es un rival sencillo en absoluto pero, ¿Qué hace tan temible al equipo de Carlo Ancelotti?

El origen del Paris Saint-Germain data de 1970. En ese año el París FC se fusionó con el Saint-Germain, equipo representante de la comuna francesa del mismo nombre. Ya con el actual nombre de Paris Saint-Germain, en 1974 consumó su primer ascenso a la Ligue 1, donde se ha mantenido de forma continua hasta el día de hoy. Rápidamente, se convierte en uno de los clubes franceses más seguidos y el más importante de la ciudad parisina. Les Rouge-et-bleu sonaban con fuerza.

Su época más memorable no llegaría hasta la década de los 80, avalada por los títulos de la Copa de Francia en 1982 y 1983, así como la adjudicación del campeonato doméstico de Liga en 1986. Ya inmersos en los años 90, se abriría uno de los episodios de más grato recuerdo para Les Parisiens. Canal+ compró el club en mayo de 1991. A partir de ese momento, las arcas del Paris Saint-Germain aumentaron sus ceros y el mayor poder financiero del equipo permitió programar objetivos más ambiciosos y contratar jugadores de mayor calidad.


En los 90, el palmarés del Paris Saint-Germain se completa con otro título de Liga (1994), tres Copas de Francia (1993, 1995 y 1998), dos Copa de la Liga (1995 y 1998) y dos Supercopas de Francia (1995 y 1998). A nivel europeo, el club parisino llegaría a las semifinales de la Copa de Europa en 1995 en la que serían apeados por el AC Milan, ganaría la Recopa de Europa en 1996 y no podría defender el título al perder la final de esta misma competición el año siguiente ante el Barça de Ronaldo.

En dicha época, desembarcaron en el equipo francés jugadores como George Weah, Bernard Lama, David Ginolá, el actual secretario técnico Leonardo, Paul le Guen, Patrice Loko, el brasileño Raí, Alain Roche y Fournier entre otros. Con el paso del tiempo, estos grandes jugadores abandonaron el club francés y otros se retiraron por exigencias del DNI. De hecho, el Paris Saint-Germain no tendría representación en la selección francesa que ganó el Mundial de 1998. Su provecto portero Bernard Lama daría positivo por cannabis en una prueba anti-dopping, algo que le hizo perder su puesto en la selección y en el PSG para pasar a la disciplina del West Ham United. El club parisino se descolgó rápidamente de los primeros puestos de la Ligue 1 e incluso llegó a flirtear con los puestos de descenso.

En la década siguiente, ni la mágica sonrisa de Ronaldinho llevó al PSG de nuevo por la senda del triunfo, antes de partir rumbo al Barcelona. Tras una década algo nublada por la ausencia de títulos y estrellas, el Paris Saint-Germain está viviendo una segunda juventud tras la llegada de los todopoderosos petrodólares. En 2012 el sheikh Al-Khelaifi, líder de un influyente grupo inversor qatarí, tomó el mando de Les Parisiens con la intención de reflotar al equipo a fin de revivir viejas glorias. El alcance de esta operación ha sido tan alto que incluso la familia real qatarí ha operado algunas modificaciones en el escudo del club. Desde que el jeque y sus petrodólares aterrizaron en el Parc des Princes, se ha gestado un equipo provocadoramente joven, con altas dosis de competitividad y que cuenta con grandes figuras de las que, como no podía ser de otro modo, destaca Zlatan Ibrahimovic. Dicho se de paso, es un equipo con gusto por el buen trato de balón y que practica un fútbol altamente ofensivo, sugerente y atractivo para el espectador.


Comandado por un técnico curtido en mil batallas como Carlo Ancelotti (campeón de Europa con el Milan en 2003 y 2007), la figura clave del equipo francés en torno a la cual gira todo el juego es Zlatan Ibrahimovic. El irreverente delantero sueco es el máximo goleador de la Liga francesa y el jugador con más experiencia y repertorio técnico del equipo Rouge-et-Bleu. No menos peligrosos son también los acompañantes de Ibra en la delantera: Lucas Moura, diamante en bruto del fútbol brasileño y jugador que recuerda por momentos a Romario; Ezequiel Lavezzi y Javier Pastore.

En la zaga parisina, procedente del AC Milan, el jugador más destacado es Thiago Silva. Central con gran colocación y dotado técnicamente, sonó con fuerza para el Barcelona el año pasado aunque finalmente optó por ponerse la elástica del equipo francés. Acompañando al brasileño, se encuentra un irreductible Maxwell más maduro e insustituible en el flanco izquierdo, un Sakho venido a menos, la joven veteranía de Matuidi en el mediocentro defensivo y un Van der Wiel más experimentado. Jóvenes promesas como Gameiro se combinan con la experiencia de un jugador de la talla de David Beckham, rescatado por Ancelotti gracias al combustible que atesora todavía.

El PSG es líder de la Liga francesa, a pocos puntos del Olympique de Lyon. El año pasado no podría conquistar el alirón que pasó a manos del Montpellier. Dada la trayectoria de los parisinos durante toda la temporada, todo hace vaticinar que Les Parisiens ganarán el título de Liga, algo que no consigue desde 1994. El extraordinario estado de forma y el gran fútbol desplegado por el PSG esta temporada, combinado con la pérdida de nivel que se ha experimentado en la Ligue 1 puede suponer un auténtico dominio de los parisinos. Esta casuística no sería nada extraño en el campeonato doméstico francés. Recordemos que el Olympique de Lyon demostró su supremacía en Francia adjudicándose todas las Ligas comprendidas entre 2002 y 2008, ambas inclusive.


Estilo de juego del Paris Saint-Germain

Básicamente, es un equipo muy ofensivo y que ejerce un juego alegre y nada rácano. En la retaguardia prima la experiencia y contundencia, mientras que en el frente ofensivo la importancia recae en la creatividad, explosividad, desborde, calidad y capacidad para anotar goles a raudales. Haciendo un análisis de cada línea del equipo, en la portería la opción de Salvatore Sirigu parece inamovible. El cancerbero italiano cuenta con grandes reflejos y colocación, aunque no termina de consagrarse en el panorama internacional, tal vez eclipsado por otros porteros de talla mundial como Petr Cech, Hugo Lloris, David de Gea o Manuel Neuer entre otros.

En la zaga, Thiago Silva y Alex son inamovibles. Centrales de grandes cualidades, se complementan a las mil maravillas, formando un tándem atrás difícil de desestabilizar. El ex del Chelsea destaca por su experiencia y seguridad, mientras que el brasileño cuenta con un perfil más técnico, rápido y clave en la salida del balón, algo que no le da muchas opciones a Sakho. Por la banda izquierda, Maxwell es insustituible y más maduro que el jugador que jugó en el Barcelona. En el lateral derecho, Jallet y Van der Wiel rotan. El PSG suele jugar con dos mediocentros defensivos. Matuidi es inamovible para Carlo Ancelotti, pero el otro puesto será disputado por Thiago Motta y Marco Verratti. Es posible que el técnico italiano finalmente alinee a Motta, debido a su experiencia pues Verratti tan sólo tiene 20 años. De este modo, podrá detener las acometidas de VillaMessi e Iniesta, así como destruir la creación de Xavi.

En la delantera es donde está realmente la dinamita de este equipo. Ibrahimovic es un fijo en la punta de ataque. Pastore aporta pegada y potencia, Lucas Moura velocidad y desequilibrio, mientras que Lavezzi es el encargado de erigir la frescura y creatividad. Por otra parte, Ménez, Beckham y Gameiro tienen pocas probabilidades de aparecer de titular en el que es, sin duda, el partido más importante en la temporada del PSG. Con esta aterradora línea delantera, el Barcelona deberá reforzar su línea defensiva y prestar sobre todo atención a las internadas y diagonales de Pastore, que ya anotó de esta forma ante el Valencia en Mestalla.


El equipo azulgrana se verá beneficiado en la ida en el Parc des Princes con la nada desdeñable baja por sanción de Ibra. Será un equipo muy compacto defensivamente, algo que le puede generar algún que otro quebradero de cabeza al Barça. Es posible, incluso, que en la ida Ancelotti forme un trivote (Matuidi, Motta y Verratti), situando a Lavezzi en la punta de ataque. El dibujo táctico del PSG será distinto en el partido de vuelta del Camp Nou. Zlatan Ibrahimovic apunta a ser titular indiscutible en la ciudad condal. Será una eliminatoria en la que el resultado de la ida tendrá más trascendencia de lo normal. Sin el delantero estrella del PSG, el Barça deberá aprovechar esa baja tan significativa para ampliar distancias en el luminoso y dejar encauzada la eliminatoria.

Históricamente, Fútbol Club Barcelona y Paris Saint-Germain se han enfrentado 3 veces en partido oficial, con un balance de una victoria, una derrota y un empate. El primer precedente data de la temporada 1994/1995 en la que catalanes y parisinos se enfrentaron de forma análoga en los cuartos de final de la Champions League. En la ida celebrada en el Camp Nou, un resacoso Barça post Dream Team, en el que militaban Pep Guardiola, Carles Busquets y Ronald Koeman, empató ante el PSG con goles de Korneiev para los azulgranas y de George Weah para los franceses. Dos semanas después en el Parc des Princes, el Barça cayó eliminado de la máxima competición europea ante los franceses por 2-1. Los goles fueron firmados por Raí y Guerin para el equipo parisino y por Jose Mari Bakero para los culés.

Por último, la única victoria oficial del Barcelona ante el París Saint-Germain llegaría dos temporadas después. Corría la temporada 1996/1997 y ambos equipos se enfrentaron en la final de la extinta Recopa de Europa en Rótterdam. En aquella ocasión, el Barça se resarciría de la eliminación dos años atrás y alzaría la copa gracias a un gol de Ronaldo ante Bernard Lama. Realmente, se trata de una eliminatoria igualada en términos históricos entre un club ansioso por demostrar que su hegemonía aún no ha dado por concluida y otro cuya hegemonía no ha hecho nada más que comenzar.


Fuente: Borja Cabrera Sánchez (15/3/2013). Camino de Wembley: Paris Saint-Germain. Periódico online Vavel.com

27 de febrero de 2013

Hecatombe culé: ¿Qué le pasa al Barça?


Mi crónica: El Barça fue víctima de su propio juego. 1-3 y pudo ser peor.

Lo reconozco. Las últimas horas han sido duras. Aunque mi integridad física está a salvo, obviamente, tengo un amargo sabor de boca tras la aplastante victoria del Real Madrid anoche. En primer lugar, quiero felicitar a toda la afición madridista por su merecida victoria, haber desplegado un fútbol superior y por ser dignos finalistas de la Copa del Rey. A ti querido lector culé, tengo que confesarte que son horas bajas cuando, además, nuestro futuro en la Champions es bastante incierto tras la derrota en San Siro ante el Milán. No hay que mostrarse compungidos ni afligidos. Hay que hacer autocrítica, reflexionar y aprender de la derrota. No nos podemos hundir...

Tras caer derrotados en tierras lombardas hace una semana, se vino observando una peligrosa tendencia. Y así es. el Barça no tira a puerta, sin contar unas escurridizas ocasiones exentas de peligro. Dejando a un lado el estado del césped y la voluntariedad de la mano de Zapata en el primer gol de los italianos, la falta de peligro del Barça es bastante preocupante. En este contexto, se presentaba en el Camp Nou un Real Madrid que lleva protagonizando una irregular campaña. Nada hacía presagiar una de las noches negras del barcelonismo...

Una vez comenzado el choque, se evidenció lo vaticinado en San Siro. El Barça mueve el balón como nadie, combina, lo saca jugado y oxigena la presión visitante a las mil maravillas. Sin embargo, la posesión sólo es el procedimiento de este estilo, el método de la filosofía, la gasolina del Fútbol Total. Dicho de otro modo, ejecutar 37 pases seguidos sin que el Madrid la huela no conduce a nada. El Barça fue víctima de su propio juego.


Entonces, ¿puede que este sistema esté anticuado? En absoluto. Varios tropiezos no confirman nada. Anteriormente, también se han sumado derrotas dolorosas y nadie ha planteado nada semejante a ello. Más bien, me atrevo a pensar que los equipos que juegan ante el Barça conocen a los culés. Obviamente, no ocurre lo mismo que en la primera temporada con Pep Guardiola cuando todos se enfrentaban a un renacido Barça. Llevamos bastante tiempo en la élite. La filosofía sufre muy pocos cambios. Nos han cogidos la medida. Milán y Madrid sabían a lo que jugamos y actuaron en consecuencia. Y lo hicieron, bien que lo hicieron.

El Real Madrid presentó un compacto bloque defensivo que destrozaba en añicos las tímidas tentativas ofensivas del Barça. Arriba, la descomunal pegada y velocidad de Cristiano Ronaldo, Di María y un desaparecido Higuaín se encargó del resto. Por su parte, el Barça no tiene ninguna profundidad en el juego. Tocar y tocar tanto cuando, sin dudarlo, hay que ir a la contra aprovechando la superioridad numérica sólo posibilita que los defensas del Real Madrid recuperen sus posiciones. Además, teniendo en cuenta, el formidable estado físico de los blancos, pasar por ahí se convierte en una aventura titánica. Por otro lado, la autogestión de los jugadores cuando las cosas van mal tampoco es la mejor opción. El Barça necesita un líder en el banquillo y no basarse en los pesos pesados de la plantilla. Necesitamos un entrenador.

No era partido para Fàbregas. El de Arenys de Mar no está en su mejor momento. Se le está esperando demasiado y el Clásico no fue la mejor opción para ello. Dicho sea de paso, la titularidad de Fàbregas obligó a Iniesta a actuar de hombre libre en la banda. Con el manchego en el costado, el Barça perdió velocidad de transición y sólo pudo llevar a cabo pobres llegadas desde segunda línea y poca predecibilidad por la banda. En lugar de Don Andrés, Villa debería haber sido titular indiscutible para obligar a la defensa del Real Madrid a abrirse y generar huecos por dentro.


Tampoco entenderé jamás la obsesión de Xavi o Alves por centrar balones al área. La media de altura del Real Madrid es infinitamente superior a la del Barça. Conociendo nuestras limitaciones físicas, los jugadores merengues son auténticos portentos físicos y de cabeza es francamente complicado sorprender al Madrid. No se puede pretender que Puyol, el jugador del Barça con mejor juego aéreo, solucione siempre la situación. Definitivamente, no. De cabeza no podemos ir. Si vamos a la contra, el Barça necesita urgentemente un delantero tipo killer. El falso 9 no sirve para ir a la contra. Messi no puede ir contra el mundo él solo. 

Una de las razones por las que Messi no acaba de explotar con la selección argentina es su posición en el campo. Recuerdo que en el Mundial de Sudáfrica 2010, el ilustrado e irreverente Diego Armando Maradona, quien ayer dijo que él fue mejor que Messi, colocaba a La Pulga en el centro del campo. Y ya sabemos lo que ocurrió. Roura prentende que Messi recupere el balón en el centro del campo, inicie la jugada y la finalice él. Empieza muy atrasado y actúa desde segundas líneas. Eso es nefasto para Leo. De hecho, Messi explota con Guardiola en el Barça porque el añorado técnico de Santpedor le aseguró que lo adelantaría de posición. Hay que reinventar el concepto de Falso 9...

En resumidas cuentas, hay que relajarse. No pasa nada. Ojalá esta derrota sirva para aprender de nuestros errores y solventarlos ante el Milán. Si jugamos igual, veo el futuro del Barça lejos de la Champions esta temporada. Hay que espabilar y añadir nuevos detalles a nuestra filosofía para hacer nuestro fútbol, que tan lejos nos ha llevado al Barça y a la selección, más eficaz. Muchos equipos querrían tener en su plantilla al mejor jugador del mundo y el Barça puede presumir de ello. Hoy hay que ser más culé que nunca y rememorar tenebrosas noches como las del Inter en 2010, la Copa del Rey en 2011 o la eliminación a manos del Chelsea el año pasado. La tendencia permanece, porque el estilo lo crea un equipo de leyenda y, en la actualidad, ese equipo no es otro que el Barça.

¡Orgulloso de ser culé! Visca el Barça!

19 de febrero de 2013

Equipos históricos: Juventus de Turín 1996


Los últimos años de la década de los 80 dejaron a un lado emblemáticos vestuarios, kilométricos zapatos de tacón y características chupas de cuero lanzadas a la fama por Michael Jackson. Para abrir de par en par la puerta hacia los noventa, atávicos atuendos y estridentes estilismos fueron acompañados por el auge de equipos míticos como el Real Madrid de la Quinta del Buitre, un incipiente Milán de Arrigo Sacchi, un moribundo Nápoles de Maradona y un recién aterrizado Johan Cruyff en Barcelona. Otro grande de Europa, la Juventus, no aparecía en las listas de cocos del viejo continente. A orillas del Po se estaban atravesando horas bajas...

Los últimos grandes años de la Juve se remontaban a mediados de los ochenta. Comandados por el sempiterno director de orquesta Michel Platini, jugador más importante del club turinés junto con Alessandro del Piero, la Vecchia Signora protagonizó la época más memorable de su historia con la consecución de 2 Scudettos, una Copa de Italia, una Copa de Europa, una Recopa de Europa, una Supercopa de Europa y una Intercontinental. Sin embargo, la grandeza de un jugador se percibe cuando este se echa en falta y, tras la retirada de Platini, el cuadro bianconero sólo ganó títulos testimoniales como una Copa de la UEFA y una Copa de Italia en 1990.

La revolución tras Los Alpes fue llevada a cabo por el Milán de Sacchi. Los rossoneros junto a la fantástica Sampdoria de Gianluca Vialli, Roberto Mancini y el mítico cancerbero Gianluca Pagluica dominaron el cotarro europeo de los equipos italianos durante el primer lustro de los años noventa. Los proyectos cortoplacistas en la Juventus no esbozaban la senda de los triunfos. De hecho, un campeón del mundo en el Mundial de Italia 1990 como Thomas Hassler o el gran centrocampista portugués Rui Barros fueron contratados para reconducir a la Vecchia Signora en la lucha por el Scudetto y ganarse nuevamente un hueco en Europa, con resultados no deseados.


No sería hasta 1994 cuando se produce el punto de inflexión. Marcello Lippi, que desarrolló su carrera como jugador principalmente en los 70 en la Sampdoria, llega al banquillo del club tras una temporada en el Nápoles y con experiencia como técnico en modestos equipos: Atalanta, Lucchese, Siena y Carrarese entre otros. Por primera vez en su dilatada y venidera carrera, es encomendado con un grande, pese a encontrarse en horas bajas. El tiempo demostraría que la contratación del técnico natural de Viareggio sería una decisión correcta.

La escuadra piamontesa se vería drásticamente reinventada y llegaron grandes jugadores que se consagrarían como las figuras más importantes del panorama futbolístico de los noventa. Didier Deschamps, Robert Jarni, Angelo Peruzzi y Gianluca Vialli formarían parte de la plantilla que en la temporada 1994/1995 rompieron la sequía de la Juve en el campeonato doméstico. Una sequía que se prologó durante nueve largos años. A dicho título le acompañarían otra Copa de Italia y un subcampeonato de Europa ante el Parma de Dino Baggio, Gianfranco Zona, Stefano Fiore y Tomas Brolin, tras perder la final a doble partido.

De este modo, la pegadiza melodía de la Champions League sonaría de una vez por todas en el Stadio delle Alpi. Con una sola Copa de Europa de los años de Platini en sus vitrinas, la Juventus iría a por su segunda Orejona con esa rejuvenecida plantilla en la que figuraban algunos de los jugadores más relevantes de Europa. Robert Jarni fue traspasado al Real Betis y suplido por Gianluca Pessotto. El puesto de Roberto Baggio, fichado por el Milán, fue sustituido por el joven Alessandro del Piero y la marcha del gran central alemán Jürgen Kholer al Borussia Dortmund fue paliada con la contratación del italiano Pietro Vierchowod, subcampeón de Europa con la Sampdoria en 1992 y campeón del mundo con Italia en el Mundial de España 1982.


Esa temporada, la Juventus se mostraría muy centrada en la Liga de Campeones y no pudo revalidar el Scudetto que se adjudicó el Milán de Weah, Savicevic y Baggio. Con una expeditiva defensa, sólida y con gran determinación (Torricelli, Verchowod, Pessotto y Ferrara), esta Juventus contaba en su andamiaje con un recuperador de balones y gran trabajador del equipo como el irreductible Didier Deschamps. Paulo Sousa, imprescindible en este esquema táctico, aportaba la visión de juego y se desempeñaba como el organizador del juego que abastecería de suculentas ocasiones a Del Piero, Ravanelli o Vialli en la delantera. Como interior, Antonio Conte aportaba llegada y disparo a media distancia.

La edición de la Liga de Campeones 1995/1996 sería la primera de la últimas temporadas en la que no se gestaron cambios significativos en su formato. Los primeros y segundos clasificados de los cuatro grupos existentes se clasificarían hasta cuartos de final. En esa fase de grupos, el conjunto piamontés superó al Glasgow Rangers en ambos partidos, ante el Steaua de Bucarest ganaría en Turín por 3-0 y empataría sin goles en Ghencea, ganaría el partido como visitante ante el Borussia Dortmund y perdería de local contra los teutones. Una vez en cuartos, la Juventus se mediría ante el Real Madrid contra el que perdió por la mínima en el Santiago Bernabéu para luego acabar remontando en delle Alpi con goles de Padovano y Del Piero. En semifinales, el Nantes de Karembeu, campeón francés, sucumbiría ante los italianos tras una frenética vuelta en La Boujoire. La Juventus se había clasificado a la cuarta final de su historia...

Una final en la que tendría que medirse nada menos que al vigente campeón: el Ajax de Ámsterdam de Louis van Gaal, probablemente, el equipo que mejor jugaba al fútbol en Europa. Alegres y efectivos, el equipo holandés contaba en sus filas con Finidi George, Jari Litmanen, Kiki Musampa, Michael Reiziger, Patrick Kluivert, Edwin Van der Sar, los hermanos de Boer, Danny Blind y Edgar Davids. Jugadores trascendentales en la victoria de la edición anterior ya no formaban parte del club. En efecto, Frank Rijkaard se había retirado, Clarence Seedorf se fue a la Sampdoria y Marc Overmars estaba lesionado. No obstante, no sería un rival exento de riesgos.


La cita de la Juve con la historia tenía fecha y lugar: 22 de mayo de 1996 en el Olímpico de Roma, cual advenimiento de la final de 1973 en la que el Ajax de Cruyff ganó su triple corona consecutiva superando a los italianos. Como todo equipo italiano, la seguridad defensiva, a veces exacerbada en la idiosincrasia transalpina, es un factor imprescindible. Aunque no amarrategui, esa Juventus de Lippi se erigió en torno a una férrea defensa y en la incansable recuperación de balones que ejercía Didier Deschamps en la medular. Allí, sirviéndose de ávidas transiciones, la Vecchia Signora fue superando las líneas de presión a la que se veía sometida por parte del Ajax, favorito en la final. Esta circulación de balón tan vertiginosa achicó los espacios existentes en el centro del campo y congestionó el siempre atractivo fútbol perpetrado por la escuela holandesa.

El tiempo reglamentario acabó con empate a un gol. Ravanelli adelantó a los italianos tras un error defensivo de Frank de Boer y Van der Sar. Ante un equipo tan versátil ofensivamente, la opción italiana de encerrarse y mantener el resultado hubiera sido un suicidio. Jari Litmanen igualó para el Ajax. Todo se solventaría desde los once metros. Edgar Davids erró su lanzamiento. Ciro Ferrara no lo fallaría. Litmanen, de nuevo, empataría. Gianluca Pessotto vuelve a poner en ventaja a los italianos. Arnold Scholten marca su lanzamiento. Michel Padovano ejecuta un disparo que no puede parar Edwin Van der Sar. Sonny Silloy falla o, mejor dicho, Angelo Peruzzi hizo una excelente parada y dio la oportunidad a Vladimir Jugovic de conseguir la victoria. El centrocampista yugoslavo, llegado el verano anterior procedente de la Sampdoria, marca. La Juventus conseguía la segunda Copa de Europa de su historia y última hasta la fecha.

Gianluca Vialli levantaría la Copa que no pudo levantar cuatro años antes contra el Barça de Johan Cruyff en Wembley. Tras ganar la Orejona, unos provectos Vialli, Ravanelli y Vierchowod se marcharían del club. También lo haría Paulo Sousa para volverla a ganar con el Borussia Dortmund la temporada siguiente. No obstante, ese año llegarían al club Paolo Montero, Alen Boksic y, cómo no, Zinedine Zidane. Al año siguiente, recalarian en el cuadro turinés Edgar Davids y Filippo Inzaghi. El club ganó varios títulos más: 2 Scudettos, una Supercopa de Europa y una Intercontinental


El colofón a 1996 sería el título mundial cosechado en Tokyo ante River Plate que, análogamente, ganó la Copa Libertadores ese mismo año ante el América de Cali con dos goles de Hernán Crespo. En aquel River Plate jugaban Bonano, Juan Pablo Sorín, Celso Ayala, Eduardo Berizzo, Burrito Ortega, Julio Cruz, Enzo Francescoli y Marcelo Salas. Anecdóticamente, este partido hizo coincidir sobre el terreno de juego a Zinedine Zidane y al ídolo confeso de su infancia: Enzo Francescoli.

La Juventus ganaría por un gol a cero, obra de Alessandro Del Piero. El nivel mostrado por los bianconeros fue óptimo en los años siguientes y se lograron más títulos. La llegada de Zidane reforzó la creatividad e ingenio en el centro del campo, el equipo ganó en madurez y todos se sumieron en el relajante bienestar que implica la condición de favorito. Sin embargo, los juventinos perderían la final de 1997 y 1998 contra Borussia Dortmund y Real Madrid, respectivamente. El equipo nunca más volvió a ser lo que fue otrora. 

Lippi dejó el banquillo de la Juventus en 1999 y volvió en 2001, año en que su estrella Zinedine Zidane fue traspasado al Real Madrid tras el exorbitante desembolso de 72 millones de euros. Ya con nuevas estrellas como Gianluigi Buffon, Lilian Thuram, David Trezeguet, Pavel Nedved, Igor Tudor, Gianluca Zambrotta y otros más veteranos como Edgar Davids, se quedarían nuevamente a las puertas de la gloria ante el Milan en Old Trafford en 2003. El escándalo Moggigate, acaecido en 2006, acabó con la evicción de su último Scudetto y el club sería descendido administrativamente a la Serie B. La recompensa fue corta para el que fue, posiblemente, el mejor equipo de Europa en el último lustro de los noventa.


Ficha técnica del partido:

Juventus 1:1 Ajax (4-1 en la tanda de penaltis). Goles: Ravanelli 12' y Litmanen 40'. Partido: Final Copa de Europa 1995/1996. Fecha: 22 de mayo de 1996. Estadio: Olímpico de Roma. Asistencia: 67.000 espectadores. Árbitro: Manuel Díaz Vega (ESP).

Juventus: Peruzzi; Pessotto, Ferrara, Vierchowod, Torricelli; Deschamps, Sousa (Di Livio 57'), Conte (Jugovic 46'); Del Piero, Vialli y Ravanelli (Padovano 77'). Entrenador: Marcello Lippi.

Ajax: Van der Sar; Bogarde, Frank de Boer (Scholten 68'), Blind, Silooy; Ronald de Boer (Wooter 90'), Davids; Litmanen; Musampa (Kluivert 46'), Kanu y Finidi. Entrenador: Louis Van Gaal.



Fuente: Jesús Núñez González (13/2/2013). La Juventus de Lippi. Blog Rondo Mágico, Martín Gorojovsky (25/7/2012). El mundo a sus pies: Juventus 1996. Blog La Redó.