16 de abril de 2013

Barça - Bayern: a Wembley pasando por Múnich


Fútbol Club Barcelona y Bayern de Múnich se enfrentarán en una semifinal de infarto en la Liga de Campeones, reeditando uno de los duelos más atractivos de Europa. Dos equipos que aspiran a todo y que, tras haberse atribuido la condición de intratable en sus ligas domésticas, lucharán por conseguir esa distinción en el viejo continente. Dos plantillas que cuentan con los mejores jugadores del mundo lucharán por un billete para la final de Wembley el próximo 25 de mayo. Pero, ¿conoces realmente al Bayern?

Sin lugar a dudas, la etapa más memorable del equipo germánico llegaría a mediados de la década de los 70. Liderados por Franz Beckenbauer en la retaguardia, Sepp Maier en la portería y Gerd Müller en la línea de ataque, el equipo germánico plasmaría su apodíctico potencial tras haberlo hecho el Ajax de Cruyff. A la par que compaginaban éxitos con la selección de Alemania que ganó el Mundial de 1974, el Bayern ganaba 3 Copas de Europa de forma consecutiva. Su estilo de juego era muy directo y definido. Beckenbauer, a modo de líbero, salía de la defensa y conectaba con un sólo pase con Müller.

Aunque no era un equipo brillantemente técnico, el Bayern ganó con solvencia a sus rivales y ganó 3 Copas de Europa en 1974, 1975 y 1976, igualando el récord del Ajax de Ámsterdam de Johan Cruyff que también ganó tres Orejonas de forma consecutiva, precisamente, las tres ediciones anteriores. Con Paul Breitner como cerebro de orquesta y Uli Hoeness desbordando por banda, el Bayern ganó su primera Copa de Europa en 1974, vapuleando al Atlético de Madrid de Luis Aragonés por 4-0. La temporada siguiente el equipo bávaro revalidó el título ganándole al Leeds United en París y en 1976 ganó la tercera corona ante el Saint-Etienne, en un partido donde los franceses merecieron mucho más y donde, por cierto, militaba un tal Michel Platini.


Tras esta final, el declive del Bayern de Múnich se evidenció. Muchos jugadores emigraron a otras ligas y Uli Hoeness se tuvo que retirar a causa de una lesión con sólo 27 años. Desde entonces, el equipo teutón ha experimentado numerosos altibajos, como si de una montaña rusa se tratara, pero siempre ha sido un grande a tener en cuenta. En 1989 el Bayern firmaría la primera de las dos páginas más dramáticas de su historia, en la final de la Copa de Europa ante el Oporto de Futre. Los portugueses remontarían el partido con goles de Madjer y Juary en la recta final del partido ante un Bayern en el que militaban Karl-Heinz Rummenigge y Lothar Matthaus.

El Bayern había perdido hegemonía en Europa durante los años noventa, donde el protagonismo recayó sobre el Milan de Sacchi, el Dream Team o la Juventus de Lippi. En Alemania, el equipo dominador era el Borussia Dortmund del suizo Chapuisat y los muniqueses no acababan de dar con la tecla del éxito. La única página de grato recuerdo fue la consecución de la Copa de la UEFA de 1996 ante el Girondins de Burdeos en el que militaban Bixente Lizarazu, Christophe Dugarry y Zinedine Zidane. La estrella del Bayern era un desgastado Jürgen Klinsmann que había dado sus mejores años en el Inter y Mehmet Scholl, probablemente el mejor jugador alemán de los últimos veinte años.

Si la derrota ante el Oporto fue la primera página negra de la historia del Bayern, la segunda llegaría en 1999. Era la penúltima temporada de Lothar Matthaus en el equipo teutón y los alemanes abarrotaron el Camp Nou al asalto de la que hubiera sido su cuarta Champions ante el Manchester United de David Beckham y Andy Cole. El equipo de Baviera dominaba el partido e incluso se adelantó con un gol de falta de Mario Basler. Pero la tragedia se consumaría en un abrir y cerrar de ojos. Teddy Sheringham y Ole Gunnar Solksjaer remontaron en los dos minutos finales, dejando a los alemanes con un semblante compungido y difícil de olvidar. En palabras de Oliver Kahn: Esos fueron los minutos más negros de la historia del Bayern.


Bayern de Múnich en la actualidad

Pero el equipo alemán se sobrepuso a esa derrota y en 2001 volvió a jugar una final. Ya sin Lothar Matthaus, en San Siro el Bayern de Kahn, Effenberg y Salihamidzic se impuso en los penaltis ante un destrozado Santi Cañizares que perdió dos finales seguidas con el Valencia. Era la cuarta y, hasta la fecha, última Champions del Bayern. En los últimos 12 años, la Bundesliga ha sido prácticamente un monólogo de los bávaros que coleccionan 7 títulos de Liga (2001, 2003, 2005, 2006, 2008, 2010 y 2013).

El próximo equipo de Pep Guardiola es campeón matemáticamente de la Bundesliga con seis semanas de antelación a 20 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, Borussia Dortmund que le arrebató los dos últimos títulos de Bundesliga. La actual gestión del club recae desde 2002 en manos de Rummenigge que comenzó a hacerse cargo de la parcela deportiva y económica del Bayern. Todo ello ha tenido como consecuencia un salto mayúsculo de nivel dentro de las fronteras alemanas, aunque en Europa no se satisfacen la expectativas creadas.

Con dos finales perdidas en los años 2010 y 2012, el Bayern se planta en las semifinales de Champions para reivindicar un proyecto que comenzó Jurgen Klinsmann en 2008, continuó Louis van Gaal en 2009 y recondujo Andries Jonker en 2011, año en el que se hizo cargo Jupp Heynckes y que no ha podido germinar en alzar la Copa de Europa. El Bayern es un equipo regular y altamente competitivo, rasgos que le sitúan como el favorito a ganar la competición, con permiso de Real Madrid y Barcelona.


Estilo de juego del Bayern de Múnich

Tradicionalmente, el equipo teutón ha sido caracterizado siempre por ser una escuadra robusta físicamente. La idiosincrasia alemana siempre se ha basado en un fútbol directo que busca incansablemente la portería rival para disponer de ocasiones. La historia demuestra que su efectividad no se lleva a cabo por grandes goleadas, pero sí por aprovechar las oportunidades de las que se disponen. Siempre han tenido patente un estilo de juego directo con la menor cantidad de pases posibles, sirviéndose de jugadas en vertical fulminantes y de pases eléctricos que abastecen a los delanteros. Con una gran movilidad, los arietes en Alemania normalmente son muy rápidos como Rudi Völler, Miroslav Klose, Roy Makaay y Mario Mandzukic. Rompe este perfil el otro 9 del Bayern actualmente, Mario Gómez, jugador muy resolutivo pero lento en las transiciones y en la definición.

En general, las transiciones del fútbol alemán son rápidas, lo que da pocas posibilidades a los rivales de interceptar el balón. Es la antítesis del Fútbol Total, donde todo se rige en base a la posesión, al fútbol combinativo y a la circulación del esférico, lo que da lugar a un fútbol más lento que el de la escuela centroeuropea. Otra característica del fútbol alemán es la presión individual hombre a hombre y a través de todo el campo. El objetivo es empujar al rival a su propia área, someterlo y crear superioridad. Dicho sea de paso, con esta asfixiante presión también se consigue conducir al rival al error. Cuando el equipo adversario retrocede tanto, puede cometer errores en la salida de balón, lo cual puede equivaler a un gol para el equipo que presiona.

Adicionalmente, es un fútbol extremadamente táctico en el ataque, pues se sirve de delanteros con mucha movilidad. No obstante, el cambio de tendencia en el fútbol actual ha reinventado la forma de jugar del Bayern de Múnich. Louis Van Gaal siempre ha apostado por un fútbol bello como el que hizo al Ajax de Ámsterdam campeón de la Champions en 1995. Cuando el siempre encantador técnico holandés desembarcó en Múnich en 2009, el Bayern comenzó a practicar un fútbol más creativo, que trata con mimo el balón y juega con la posesión, todo ello por medio del talento individual y no sólo en el músculo y la garra.


Toni Kroos, lesionado para las semifinales, encarna a la perfección el nuevo tipo de mediocentro que se lleva en Alemania. De hecho, con la llegada de Van Gaal, un irreductible Bastian Schweinsteiger abandonó la banda para pasar a ser un jugador creador en el centro del campo. Con un nuevo estilo impreso, el Bayern es el equipo que más representaciones tiene en la selección alemana de Joachim Low. Con todo, los de Jupp Heynckes encaran la recta final de temporada con el título de Liga en el bolsillo, en semifinales de la DFB Pokal (Copa de Alemania) en la que apearon al Borussia Dortmund de Klopp y en semifinales de Champions al Barcelona.

Las bajas más importantes del Bayern para las semifinales son las del central Holger Badstuber y Toni Kroos. El prometedor centrocampista alemán, una de las grandes joyas del Bayern, se lesionó para seis semanas ante la Juventus en cuartos, por lo que será sustituido presumiblemente por el capitán Bastian Schweinsteiger. El bávaro ha pasado de ser un jugador de banda y todocampista con llegada y grandes condiciones físicas a un creador de juego en la medular, que se puede desempeñar simultáneamente en las labores de mediocentro defensivo con Javi Martínez, Toni Kroos o Luiz Gustavo.

La defensa es donde el cuadro teutón concentra más dudas. La trascendente baja de Badstuber es la nota más negativa. Dante será titular indiscutible y, con toda probabilidad, Lahm ocupará el puesto de lateral derecho. Esta baja de Badstuber disminuye la calidad de la defensa en la que Boateng o Van Buyten se disputarán acompañar a Dante en el eje de la zaga. El joven austríaco David Alaba también tiene muchas posibilidades de ser titular en la eliminatoria, en la demarcación de lateral izquierdo. 


En el centro del campo, Schweinsteiger será inamovible, mientras que Javi Martínez lo tiene más fácil para acompañar al alemán en el doble pivote que Luiz Gustavo. En la mediapunta, Müller y Ribery apuntan a ser indiscutibles mientras que no hay garantía de que Robben juegue de inicio en detrimento del joven suizo Shaqiri. Arriba, Mario Mandzukic tiene todas las papeletas para ser titular, por encima de Mario Gómez que no ha disfrutado de muchos minutos esta temporada y de Claudio Pizarro. El delantero croata, ex del Wolfsburgo, está realizando una excelente temporada, desbancando a Gómez y dejando al peruano con pocas posibilidades.

Históricamente, Barça y Bayern se han visto las caras en tres eliminatorias en las últimas décadas. La primera de ellas fue en las semifinales de la UEFA en la temporada 1995/1996 que se adjudicó el Bayern precisamente. En el Olímpico de Múnich, ambos equipos empataron a dos goles y en el Camp Nou los alemanes se impusieron por 1-2. El siguiente cruce entre ambos equipos no llegaría hasta tres temporadas después. Era la liguilla de la Champions en la campaña 1998/1999, edición cuya final se jugaría en el Camp Nou. Aquellos partidos también se saldaron con victoria germánica: 1-0 en Múnich y 1-2 en Barcelona. Ambos equipos compartían grupo con el Manchester United que ganaría aquella Champions precisamente al  Bayern en la apoteósica final del Camp Nou. Fue realmente un grupo de la muerte, pues Barça, Bayern y Manchester ganaron Liga y Copa en sus respectivos países ese año. Los ingleses, además, lograron el triplete.

Por último, el precedente más cercano fue en la temporada 2008/2009, la primera de Pep Guardiola en el banquillo. Ambos clubes se enfrentaron en cuartos de final y en el Camp Nou el Barça desarboló al Bayern por 4-0, goles de Henry, Messi con dos tantos y Eto'o. En la vuelta en el Allianz Arena, el marcador acabó con empate a uno, con goles de Keita y Ribery. Datos reveladores que preven una semifinal de infarto entre dos grandes potencias europeas que, a buen seguro, no se conformarán con quedarse en semifinales.


Fuente: Borja Cabrera Sánchez (13/4/2013) Camino de Wembley: Bayern de Munich. Página web Vavel.com; Selección ideal de Alemania del siglo XX (fútbol directo), Taringa.net.

6 de abril de 2013

Equipos de leyenda: Brasil 1970


No han sido pocas las comparaciones del actual Fútbol Club Barcelona con numerosos equipos históricos. Una de las más proliferadas ha sido con la legendaria selección de Brasil en el Mundial de 1970, cuando consiguió su tercer campeonato mundial con un fútbol rompedor y rutilante. Los expertos en materia futbolística no tienen reparo en admitir que la canarinha de Tostao, Rivelino, Jairzinho y compañía sea probablemente el mejor equipo que jamás ha pisado un césped. En él brilló por encima de todos un jugador: Edson Arantes do Nascimiento, más conocido como Pelé.

Los años 70 fueron sin duda el escaparate perfecto donde muchos equipos exhibieron su majestuoso juego. El genio Johan Cruyff rompía todos los cánones establecidos en Europa y Pelé también grababa su página de oro en la historia con la selección brasileña. Desde el apoteósico Mundial de México 1970, Brasil ya no es conocido únicamente por sus sambas y playas de arena fina y agua cristalina. Es la tierra donde se gestó y  patentó el jogo bonito, el apelativo inequívoco de la verdeamarelha. Tan sublime fue Brasil en el Mundial 1970 que un rotativo inglés llegó a publicar. Debería estar prohibido jugar tan bello.

Brasil llegaba al Mundial con la intención de depurar la decepcionante imagen que firmaron en Inglaterra 1966. Es especialmente recordado el encuentro de la segunda ronda en el que la Portugal de Eusebio castigó severamente a Pelé, cosiéndolo a patadas. En dicha cita, Brasil no superó el Grupo C en el que estaban encuadrados junto a la mencionada Portugal, Hungría y Bulgaria. O Rei tendría que esperar para alzar su tercer Mundial consecutivo desde aquella sorprendente irrupción en Suecia 1958 cuando sólo contaba con 17 años.


Ya sin Garrincha, para el certamen de 1970, habría nuevo seleccionador, Mario Zagallo, que sustituyó a Joao Saldanha, un técnico experimentado y con formación periodística. Pensaba que Pelé no estaba en condiciones aptas para ser la bandera del equipo y habría acabado siendo suplente en la seleçao. Temeroso de ello, Pelé encabezó una revuelta en el vestuario que acabó con la destitución del técnico. El nuevo seleccionador, Zagallo, era conocedor del fútbol brasileño, amigo de Pelé, pues jugó con el crack brasileño en el Mundial de Suecia 1958 y conocía a los jugadores que finalmente convocaría para el Mundial. Dicho sea de paso, el dictador Garrastazu Médici también influyó con creces en el cese de Saldanha y obligó a incluir al delantero Darío, en contra del criterio del seleccionador Lobo Zagallo.

Ante las elevadas temperaturas, los jugadores de Brasil sufrieron unas intensísimas sesiones de preparación física. El comienzo de la leyenda tiene fecha: 31 de mayo de 1970 en el Estadio Azteca de México, un escenario mítico en el que Diego Armando Maradona, dieciséis años después, marcaría el gol más recordado de la historia. En este encuentro se enfrentaron Brasil contra la URSS. Pese a que el partido acabó sin goles, fue una alegoría al espectáculo y una melodía para el espectador. Cinco jugadores brillaron por encima de todos en una posición semejante a la de mediapuntas, pero de un carácter mucho más ofensivo al que hoy entendemos por esa demarcación: Pelé, buque insignia del Santos que bailaba con las posiciones, Rivelino, jugador del Corinthians, iba en el extremo zurdo; Gerson, del Sao Paulo, iba situado en la mediapunta pura del ataque; Jairzinho, enrollado en las filas del Botafogo, se encontraba de extremo diestro y, sólo en la punta de ataque pero no menos peligroso, se encontraba Tostao que entonces jugaba en el Cruzeiro. Fue un error jugar con cinco mediapuntas, pero al final ganamos el Mundial, comentó Jairzinho en una entrevista muchos años después.

Este equipo es el germen del Fútbol Total que aparecería pocos años después con la Naranja Mecánica de Rinus Michels y Johan Cruyff. Los brasileños tenían impreso en su alma esta forma de jugar, arrolladoramente ofensiva, con intercambio de posiciones, en las fantásticas transiciones, en la utilización de laterales muy ofensivos (Carlos Alberto y Everaldo), en la forma tan efectiva de bascular sobre el terreno de juego y, sobre todo, en la colectividad yacente en su juego. Brasil del 70 jugaba con los rivales y las transiciones parecían eliminar a los rivales del terreno de juego. Era un baile reservado para los jugadores de la canarinha en el que el balón era el invitado de oro. Todos jugaban al fútbol pero Brasil jugaba a otra cosa...


Los de Zagallo dejaron momentos inolvidables en cada partido de un Mundial donde una perfeccionada televisión dejó inmortalizados grandes recuerdos, como el engañó de Pelé al portero uruguayo Mazurkiewicz que no acabó en gol pero fue un mano a mano de bella factura. De este modo, el camino al éxito de Brasil fue inmaculado y solventaron el pase hacia la gran final, desplegando un fútbol preciosista y sublime. Con gran superioridad, Brasil goleó en la primera fase a Checoslovaquia por 4-1, derrotaron a Inglaterra de Bobby Charlton, Bobby Moore y Gordon Banks, actual campeona del mundo, por 1-0 y a Rumanía por 3-2. En cuartos el rival a batir fue Perú de Teófilo Cubillas por 4-2 para pasar a una semifinal en la que eliminarían a Uruguay por 3-1, resarciéndose de la dolorosa derrota en Maracaná veinte años atrás.

Esa fue la ruta para llegar a la gran final del 21 de junio de 1970 en el Azteca ante Italia de Facchetti, Bertini y un veterano Gianni Rivera. Ante 108.000 espectadores, Brasil vapuleó a Italia por un recital de 4-1 en un partido que supuso la consagración de una generación de la que no se conocen precedentes. Dicho esto, la sonrojante derrota de Italia fue un golpe al resultadismo propio del catenaccio y un duro revés para esa tendencia. Mario Zagallo, partícipe en todas las victorias de la canarinha en un Mundial excepto en Corea-Japón 2002, alineó un once que ya forma parte de la historia de los Mundiales: Félix; Carlos Alberto, Brito, Piazza, Everaldo; Clodoaldo, Gerson; Jairzinho, Tostao, Pelé y Rivelino. Un equipo imaginativo que practicó un fútbol espontáneo, alegre y alejado de complejos entramados tácticos.

Italia, por su parte, había hecho un gran trabajo para llegar a esa final y había firmado un excelente campeonato. De hecho, Boninsegna igualó el marcador después del gol de Pelé. Sin embargo, el devastador, aunque a la par exquisito, jogo bonito de la canarinha doblegó el resultado, arrasando a la selección de Italia. Gerson, Jairzinho y Carlos Alberto marcarían los goles restantes. El tanto del defensa, el cuarto de esa memorable tarde mexicana, fue la perfección plasmada en cuatro líneas de cal. Ese inenarrable gol en el minuto 84 resume la esencia de esta selección. El balón se desplazó del lateral izquierdo al extremo diestro en cuestión de segundos, todo ello aderezado con enérgicos regates y demoledores cambios de ritmo.


Individualmente, Brasil contaba con un equipo de ensueño. Pelé, con su 10 a la espalda, disputó el que fue su último Mundial. Era el alma del equipo, la bandera de la selección y el portentoso icono del fútbol internacional. En la delantera, la canarinha contaba con un 9 que rompía las normas establecidas en ese momento. En efecto, Tostao era de corta estatura, muy hábil con el balón y con una excelente calidad técnica. Era fundamental en el equipo por su facilidad para caer a banda y hacer bascular a los defensas hacia allí. Rivelino era el extremo izquierda. Con su particular bigote, era un zurdo cerrado cuyas galopadas hicieron posible el triunfo de Brasil en el Mundial. Por la derecha, el 7 del equipo era Jairzinho, un extremo a la vieja usanza, con un delicioso regate y un demoledor disparo a media distancia, partiendo desde una posición muy cercana a la línea lateral. 

Uno de los grandes olvidados de esta selección era Gérson, el hombre más retrasado de los citados. Eclipsado por sus compañeros, era un jugador como pocos se han conocido en el centro del campo. Algo lento y nulo en el remate de cabeza, su elegancia y temple dejaban de lado sus hándicaps. Orquestaba el juego brasileño desde el centro del campo, proveyendo de balones a los jugadores más habilidosos que se encontraban en las líneas superiores del terreno de juego e hilvanada el sistema ofensivo del equipo. Además, era un gran rematador de balones. En la retaguardia, Carlos Alberto era el capitán de esta histórica selección y, con permiso de Cafú, el mejor lateral derecho de Brasil. Por el costado izquierdo, Everaldo se desempeñaba en tareas de lateral-carrilero de gran recorrido y llegada al ataque. Brito y Piazza se constituían como los aguerridos y expeditivos centrales de Brasil, a la par que Clodoaldo erigido como el mediocentro que conectaba la línea defensiva con la ofensiva.

Para concluir, este Mundial fue una llamada a la maestría y, sin duda, el mejor Mundial de todos los tiempos. Grandes selecciones, como Inglaterra de Bobby Charlton, Italia de Gianni Rivera y Perú de Teófilo Cubillas. realizaron un excelente papel en el que ha sido el Campeonato del Mundo más limpio que jamás se ha visto con un solo expulsado y sin ninguna controvertida actuación arbitral. Fue el tercer Mundial de Brasil, título que le otorgaría en propiedad la Copa Jules Rimet. Pelé alzó su tercer Mundial, una proeza que nadie se ha atrevido a igualar. Brasil tocó el cielo en un juego inventado por los ingleses y en el que los mismos brasileños le imprimieron el arte.


Fuente: Toni Quintero (18/3/2012) Equipos legendarios: Brasil del 70, ServiFútbol. Ezequiel Juariste (28/5/2010), Brasil 70 y el equipo de los sueños, Goal.com, El Enganche (17/7/2010), Equipos Históricos: la ópera prima de Brasil en 1970, Página El Enganche. Ángel González (1/7/2012), Pelé y la maravilla de los cinco dieces 1970, The Special Two.

23 de marzo de 2013

Johan Cruyff contra Adidas


El mundo del fútbol no sólo se limita a cuatro líneas de cal y un balón. Es todo un imperio en el que muchas anécdotas exceden lo deportivo, pero no por ello caen en el saco del olvido. Durante todas las épocas se han sucedido una larga retahíla de curiosidades. Una de ellas tuvo como protagonista nada menos que a Johan Cruyff y a la selección de Holanda en el Mundial de Alemania 1974. A decir verdad, la auténtica estrella de esta historia sería el uniforme de El Flaco y la prestigiosa firma deportiva Adidas.

Aquella edición de la Copa del Mundo es más recordada por el fútbol rompedor de Holanda que por la victoria de Alemania. La Naranja Mecánica, como empezó a ser llamada por los medios de comunicación en referencia a la famosa cinta de Stanley Kubrick, estaba patrocinada por Adidas. Ese Mundial fue el primero en el que la todopoderosa marca alemana comenzó su patrocinio con el Campeonato del Mundo, una relación que se mantiene vigente hasta los tiempos actuales. Hablar de Adidas es sinónimo de hablar de fútbol.

No obstante, Johan Cruyff en ese momento tenía contrato de exclusividad con la también alemana Puma, que le proveía la botas. A fin de que no chocasen los intereses, el mítico jugador holandés prefirió llevar una equipación que llevase dos líneas paralelas en lugar de las tres famosas franjas de Adidas. Al principio se pensó que era un error pero Cruyff seguía jugando con las dos rayas. El capitán oranje pidió una camiseta, pantalones y medias personalizados en los que hubieran únicamente dos líneas. Dicho y hecho. Los proveedores y la selección de Holanda satisficieron a El Flaco con un uniforme a su excéntrico gusto. Preguntado por ello, Johan Cruyff respondió: Para usar la camiseta de las tres líneas, Adidas debe pagarme. De otra forma, utilizaré otra indumentaria.

El hecho de ser imagen de una determinada firma no restringe la posibilidad de llevar una equipación de otra marca, aunque haya un alto nivel de rivalidad por merchandising entre ambas. De hecho, Leo Messi, imagen comercial de Adidas, muestra en su pecho el swoosh de Nike cuando se enfunda la equipación del Fútbol Club Barcelona. Análogamente, Cristiano Ronaldo muestra las tres franjas de la camiseta Adidas del Real Madrid, pese al cuantioso contrato que tiene con la norteamericana Nike.

Cuatro años después de los atávicos caprichos de Cruyff, la selección de Holanda volvió a ser finalista del Mundial de 1978. Ya sin el holandés en sus filas, la selección oranje seguía con Adidas y los hermanos gemelos René y Willy van der Kerkhof se sumaron a la tendencia cruyffista, presentando también una indumentaria naranja con dos únicas líneas paralelas. Lo curioso del caso es que, entre 1980 y 1981, Cruyff jugó en el desaparecido club norteamericano Washington Diplomats que lucía un uniforme repleto de las tres franjas características de Adidas. ¿Habría terminado ya el contrato con Puma?


Fuente: Diego Molina (26/1/2011), Historias curiosas del fútbol. Blog Tertulia Alternativa.

18 de marzo de 2013

Barça - PSG: el poder de los petrodólares


Con sede en Nyon, el pasado viernes tuvo lugar el sorteo de la Liga de Campeones que deparó unos frenéticos encuentros para los cuartos de final. El Barcelona, tras su épica remontada ante el Milan por 4-0, ha quedado emparejado con uno de los equipos de moda del momento: el todopoderoso Paris Saint-Germain de los petrodólares. Pese al morbo especial por la vuelta de Zlatan Ibrahimovic al Camp Nou, el equipo azulgrana evita a escollos más complicados como podrían ser el Bayern de Múnich, Juventus y Real Madrid. El viaje con destino a Wembley tiene una parada obligatoria en París. El club francés no es un rival sencillo en absoluto pero, ¿Qué hace tan temible al equipo de Carlo Ancelotti?

El origen del Paris Saint-Germain data de 1970. En ese año el París FC se fusionó con el Saint-Germain, equipo representante de la comuna francesa del mismo nombre. Ya con el actual nombre de Paris Saint-Germain, en 1974 consumó su primer ascenso a la Ligue 1, donde se ha mantenido de forma continua hasta el día de hoy. Rápidamente, se convierte en uno de los clubes franceses más seguidos y el más importante de la ciudad parisina. Les Rouge-et-bleu sonaban con fuerza.

Su época más memorable no llegaría hasta la década de los 80, avalada por los títulos de la Copa de Francia en 1982 y 1983, así como la adjudicación del campeonato doméstico de Liga en 1986. Ya inmersos en los años 90, se abriría uno de los episodios de más grato recuerdo para Les Parisiens. Canal+ compró el club en mayo de 1991. A partir de ese momento, las arcas del Paris Saint-Germain aumentaron sus ceros y el mayor poder financiero del equipo permitió programar objetivos más ambiciosos y contratar jugadores de mayor calidad.


En los 90, el palmarés del Paris Saint-Germain se completa con otro título de Liga (1994), tres Copas de Francia (1993, 1995 y 1998), dos Copa de la Liga (1995 y 1998) y dos Supercopas de Francia (1995 y 1998). A nivel europeo, el club parisino llegaría a las semifinales de la Copa de Europa en 1995 en la que serían apeados por el AC Milan, ganaría la Recopa de Europa en 1996 y no podría defender el título al perder la final de esta misma competición el año siguiente ante el Barça de Ronaldo.

En dicha época, desembarcaron en el equipo francés jugadores como George Weah, Bernard Lama, David Ginolá, el actual secretario técnico Leonardo, Paul le Guen, Patrice Loko, el brasileño Raí, Alain Roche y Fournier entre otros. Con el paso del tiempo, estos grandes jugadores abandonaron el club francés y otros se retiraron por exigencias del DNI. De hecho, el Paris Saint-Germain no tendría representación en la selección francesa que ganó el Mundial de 1998. Su provecto portero Bernard Lama daría positivo por cannabis en una prueba anti-dopping, algo que le hizo perder su puesto en la selección y en el PSG para pasar a la disciplina del West Ham United. El club parisino se descolgó rápidamente de los primeros puestos de la Ligue 1 e incluso llegó a flirtear con los puestos de descenso.

En la década siguiente, ni la mágica sonrisa de Ronaldinho llevó al PSG de nuevo por la senda del triunfo, antes de partir rumbo al Barcelona. Tras una década algo nublada por la ausencia de títulos y estrellas, el Paris Saint-Germain está viviendo una segunda juventud tras la llegada de los todopoderosos petrodólares. En 2012 el sheikh Al-Khelaifi, líder de un influyente grupo inversor qatarí, tomó el mando de Les Parisiens con la intención de reflotar al equipo a fin de revivir viejas glorias. El alcance de esta operación ha sido tan alto que incluso la familia real qatarí ha operado algunas modificaciones en el escudo del club. Desde que el jeque y sus petrodólares aterrizaron en el Parc des Princes, se ha gestado un equipo provocadoramente joven, con altas dosis de competitividad y que cuenta con grandes figuras de las que, como no podía ser de otro modo, destaca Zlatan Ibrahimovic. Dicho se de paso, es un equipo con gusto por el buen trato de balón y que practica un fútbol altamente ofensivo, sugerente y atractivo para el espectador.


Comandado por un técnico curtido en mil batallas como Carlo Ancelotti (campeón de Europa con el Milan en 2003 y 2007), la figura clave del equipo francés en torno a la cual gira todo el juego es Zlatan Ibrahimovic. El irreverente delantero sueco es el máximo goleador de la Liga francesa y el jugador con más experiencia y repertorio técnico del equipo Rouge-et-Bleu. No menos peligrosos son también los acompañantes de Ibra en la delantera: Lucas Moura, diamante en bruto del fútbol brasileño y jugador que recuerda por momentos a Romario; Ezequiel Lavezzi y Javier Pastore.

En la zaga parisina, procedente del AC Milan, el jugador más destacado es Thiago Silva. Central con gran colocación y dotado técnicamente, sonó con fuerza para el Barcelona el año pasado aunque finalmente optó por ponerse la elástica del equipo francés. Acompañando al brasileño, se encuentra un irreductible Maxwell más maduro e insustituible en el flanco izquierdo, un Sakho venido a menos, la joven veteranía de Matuidi en el mediocentro defensivo y un Van der Wiel más experimentado. Jóvenes promesas como Gameiro se combinan con la experiencia de un jugador de la talla de David Beckham, rescatado por Ancelotti gracias al combustible que atesora todavía.

El PSG es líder de la Liga francesa, a pocos puntos del Olympique de Lyon. El año pasado no podría conquistar el alirón que pasó a manos del Montpellier. Dada la trayectoria de los parisinos durante toda la temporada, todo hace vaticinar que Les Parisiens ganarán el título de Liga, algo que no consigue desde 1994. El extraordinario estado de forma y el gran fútbol desplegado por el PSG esta temporada, combinado con la pérdida de nivel que se ha experimentado en la Ligue 1 puede suponer un auténtico dominio de los parisinos. Esta casuística no sería nada extraño en el campeonato doméstico francés. Recordemos que el Olympique de Lyon demostró su supremacía en Francia adjudicándose todas las Ligas comprendidas entre 2002 y 2008, ambas inclusive.


Estilo de juego del Paris Saint-Germain

Básicamente, es un equipo muy ofensivo y que ejerce un juego alegre y nada rácano. En la retaguardia prima la experiencia y contundencia, mientras que en el frente ofensivo la importancia recae en la creatividad, explosividad, desborde, calidad y capacidad para anotar goles a raudales. Haciendo un análisis de cada línea del equipo, en la portería la opción de Salvatore Sirigu parece inamovible. El cancerbero italiano cuenta con grandes reflejos y colocación, aunque no termina de consagrarse en el panorama internacional, tal vez eclipsado por otros porteros de talla mundial como Petr Cech, Hugo Lloris, David de Gea o Manuel Neuer entre otros.

En la zaga, Thiago Silva y Alex son inamovibles. Centrales de grandes cualidades, se complementan a las mil maravillas, formando un tándem atrás difícil de desestabilizar. El ex del Chelsea destaca por su experiencia y seguridad, mientras que el brasileño cuenta con un perfil más técnico, rápido y clave en la salida del balón, algo que no le da muchas opciones a Sakho. Por la banda izquierda, Maxwell es insustituible y más maduro que el jugador que jugó en el Barcelona. En el lateral derecho, Jallet y Van der Wiel rotan. El PSG suele jugar con dos mediocentros defensivos. Matuidi es inamovible para Carlo Ancelotti, pero el otro puesto será disputado por Thiago Motta y Marco Verratti. Es posible que el técnico italiano finalmente alinee a Motta, debido a su experiencia pues Verratti tan sólo tiene 20 años. De este modo, podrá detener las acometidas de VillaMessi e Iniesta, así como destruir la creación de Xavi.

En la delantera es donde está realmente la dinamita de este equipo. Ibrahimovic es un fijo en la punta de ataque. Pastore aporta pegada y potencia, Lucas Moura velocidad y desequilibrio, mientras que Lavezzi es el encargado de erigir la frescura y creatividad. Por otra parte, Ménez, Beckham y Gameiro tienen pocas probabilidades de aparecer de titular en el que es, sin duda, el partido más importante en la temporada del PSG. Con esta aterradora línea delantera, el Barcelona deberá reforzar su línea defensiva y prestar sobre todo atención a las internadas y diagonales de Pastore, que ya anotó de esta forma ante el Valencia en Mestalla.


El equipo azulgrana se verá beneficiado en la ida en el Parc des Princes con la nada desdeñable baja por sanción de Ibra. Será un equipo muy compacto defensivamente, algo que le puede generar algún que otro quebradero de cabeza al Barça. Es posible, incluso, que en la ida Ancelotti forme un trivote (Matuidi, Motta y Verratti), situando a Lavezzi en la punta de ataque. El dibujo táctico del PSG será distinto en el partido de vuelta del Camp Nou. Zlatan Ibrahimovic apunta a ser titular indiscutible en la ciudad condal. Será una eliminatoria en la que el resultado de la ida tendrá más trascendencia de lo normal. Sin el delantero estrella del PSG, el Barça deberá aprovechar esa baja tan significativa para ampliar distancias en el luminoso y dejar encauzada la eliminatoria.

Históricamente, Fútbol Club Barcelona y Paris Saint-Germain se han enfrentado 3 veces en partido oficial, con un balance de una victoria, una derrota y un empate. El primer precedente data de la temporada 1994/1995 en la que catalanes y parisinos se enfrentaron de forma análoga en los cuartos de final de la Champions League. En la ida celebrada en el Camp Nou, un resacoso Barça post Dream Team, en el que militaban Pep Guardiola, Carles Busquets y Ronald Koeman, empató ante el PSG con goles de Korneiev para los azulgranas y de George Weah para los franceses. Dos semanas después en el Parc des Princes, el Barça cayó eliminado de la máxima competición europea ante los franceses por 2-1. Los goles fueron firmados por Raí y Guerin para el equipo parisino y por Jose Mari Bakero para los culés.

Por último, la única victoria oficial del Barcelona ante el París Saint-Germain llegaría dos temporadas después. Corría la temporada 1996/1997 y ambos equipos se enfrentaron en la final de la extinta Recopa de Europa en Rótterdam. En aquella ocasión, el Barça se resarciría de la eliminación dos años atrás y alzaría la copa gracias a un gol de Ronaldo ante Bernard Lama. Realmente, se trata de una eliminatoria igualada en términos históricos entre un club ansioso por demostrar que su hegemonía aún no ha dado por concluida y otro cuya hegemonía no ha hecho nada más que comenzar.


Fuente: Borja Cabrera Sánchez (15/3/2013). Camino de Wembley: Paris Saint-Germain. Periódico online Vavel.com