1 de febrero de 2014

Grandes frases de Luis Aragonés


Luis Aragonés nos ha dejado hoy a la edad de 75 años. Se nos va así uno de los entrenadores más representativos de nuestro fútbol y el precursor de todos los éxitos recientes de La Roja con la que conquistó de manera brillante aquella Eurocopa de Austria y Suiza en 2008. Previamente, el Sabio de Hortaleza, como era conocido en el mundillo del fútbol, había entrenado a equipos como Fútbol Club Barcelona, Betis, Sevilla, Espanyol, Mallorca, Oviedo y Valencia aunque, por encima de todos, al equipo de sus amores, el Atlético de Madrid.

Con el conjunto colchonero, Zapatones fue subcampeón en la Copa Intercontinental (actual Mundialito de Clubes) en 1974, equipo con el que, además, logró 3 Ligas y 2 Copas, amén del subcampeonato de Europa ante el todopoderoso Bayern de Múnich de Beckenbauer y Müller ese mismo año. Como entrenador, Luis Aragonés ganó una Liga con el Atlético (1977), 4 Copas (1976, 1985 y 1992 con el Atlético y 1988 con el Barça), una Supercopa de España con los rojiblancos en 1985 y un Campeonato de Segunda División con el Atlético en 2002.

Fue entrenador del Barcelona durante el famoso Motín de L'Hesperia en los años ochenta. Siempre fue un entrenador que dio la cara por sus jugadores, tanto en los buenos momentos como en las adversidades. Querido y admirado por tantas generaciones de futbolistas a los que entrenó, cambió el rumbo de nuestra selección a la par que cambiaba el obsoleto La Furia por La Roja. Carismático y con un fuerte carácter, para la posteridad quedará su espíritu sincero que le llevó a tener más de un malentendido con la prensa.

La Eurocopa de 2008 no se hubiera podido explicar sin su manera de entender el fútbol, ímpetu, amor, dedicación, pundonor y pasión que imprimía en tantos partidos que dirigió. Luis Aragonés nos dejó hoy al no poder superar las complicaciones surgidas tras padecer una complicada enfermedad. Se nos fue el maestro, el hombre con el que España pudo escribir con letras doradas su historia en este maravilloso deporte. Con él en nuestro recuerdo, repasaremos sus frases más célebres y divertidas con las que nos obsequió en su dilatada carrera:
  • Dígale de mi parte a ese negro que usted es mejor que él. (Para motivar a José Antonio Reyes le hizo esos comentarios sobre su compañero en el Arsenal por entonces, Thierry Henry, una frase no exenta de polémica, por la que el añorado míster tuvo que dar muchas explicaciones a las voces que lo tildaron de racista)
  • Yo he convivido con negros, a uno le molesta más que le llamen de color que negro. Eso se ha superado con facilidad. Los he tenido de todas las razas... Hasta yo soy ciudadano del mundo.
  • Yo no soy racista. Pregúntenle a Finidi, Engonga, Romario o Eto'o.
  • ¿Sabes a cuantos Mundiales ha ido Raúl? A tres, ¿sabes a cuantas Eurocopas ha ido Raúl? A dos, ¡dime las que hemos ganado! (Tras la polémica suscitada por la no convocatoria de Raúl a la Eurocopa 2008)
  • Tengo respeto por uno de los mejores jugadores de España de casi todos los tiempos, pero el tiempo pasa. Si le llamo y piensa que le he llamado por presión mediática se equivoca. (Esa decisión incendió un debate mediático, aunque el Sabio de Hortaleza se mantuvo firme en su criterio)
  • Los seleccionadores siempre terminamos mal. Le pasó a Clemente y a Luis le va a pasar. (En 2008, anuncio su salida de la selección tras el fin de la Eurocopa para España, sea cuál fuera la actuación de La Roja en el torneo)
  • No me hace daño la crítica. Me molesta el insulto. (Su firmeza y sinceridad con el micrófono por delante era indicutible)
  • He tenido salidas de tono sobre todo cuando tengo la razón. (Así como su fuerte carácter que siempre quedó patente en sala de prensa)
  • Máteme usted pero no me mienta.
  • Digo más veces a tomar por culo que buenos días.
  • Me gustaría que la selección tuviera un nombre, una identidad. Igual que Brasil es la canarinha o Argentina la albiceleste, me gustaría que España fuera La Roja. (Fue el encargado de rebautizar a la selección antes de la célebre Eurocopa 2008, a fin de otorgarle una seña de indentidad)
  • Lo de la furia roja o la furia española no lo pudo explicar ni Menotti.
  • Nos ha llegado el momento después de unos años. Nos han metido hostias de todos los colores, vamos a demostrarlo ahí. (Otra cita también en la edición de la Eurocopa 2008, en una charla con sus jugadores)
  • Forman ustedes un grupo excepcional. Si no llego a la final con este grupo es que soy un mierda, he organizado una mierda de equipo. (Sin pelos en la lengua, estaba convencido de la victoria de España tras 44 años de sequía internacional)
  • Dios no se mete en estas cosas, es justísimo. No va con España ni con nadie, aunque, bueno, Rusia es atea. (Su sentido del humor siempre fue una seña inequívoca del técnico madrileño)
  • Cogí una selección, intento dejar un equipo. (No pudo explicarlo mejor. Dejó un equipo imborrable en el recuerdo, sin el cuál no habríamos logrado ni el Mundial 2010 ni la Eurocopa 2012)
  • Cuidado con el rubio. (Refiriéndose a Bastian Schweinsteigger antes de la final ante Alemania en la Eurocopa de Austris y Suiza)
  • ¿Lo han entendido? Pregunto, ¿lo han entendido? ¿Sí? Pues esto, esto (golpeando la pizarra), no vale para nada. Lo que vale es que ustedes son mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, en este campo. Son el Atlético de Madrid y hay 50.000 dentro que van a morir por ustedes. Por ellos, por la camiseta, por su orgullo, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco. (Charla motivadora durante su etapa de entrenador en el Atlético de Madrid, concretamente, en la final de Copa en 1992 ante el Real Madrid en el Santiago Berbabéu, en la que el equipo rojiblanco se impuso por 0-2)
  • Y ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, y ganar, y ganar, y ganar, y eso es el fútbol, señores. (Sencillamente, una cita para la posteridad)
  • Eso que está usted pisando es el escudo del Atlético de Madrid. (En un España - Eslovaquia, al cuarto árbitro que pisó por accidente el escudo del Atlético de Madrid, impreso en el césped del Vicente Calderón)
  • Me gusta más de mote 'Zapatones' que 'Sabio', porque sólo sé que no se nada. (Luis Aragonés jamás dejaba indiferente a nadie)
  • Sé lo que siente un jugador que escucha el himno. El futbolista es como un actor, quiere salir, hacer tres goles y que la afición le aclame. (Otra frase para la posteridad)
  • Vete a cagar, imbécil, imbécil, que eres un imbécil y tal.
  • Tengo un amigo japonés que es sexador de pollos. (Carácter y humor a partes iguales)
  • Lo más agradable es dedicarme a esta profesión. Sólo con pisar un campo me encandila, el olor a hierba. (Por encima de todo, Luis amaba el fútbol. Sólo así se entiende esa lapidaria sentencia)
  • Aquí el más tonto hace relojes de madera. Y funcionan. (Otra muestra más de su fuerte carácter)
  • Yo creo que un entrenador debe de ir en chándal a los partidos. (Al ser preguntado por su atuendo deportivo en todos los partidos)
  • Hola, Wallace, ¿cómo está usted? (A Michael Ballack en la final de la Eurocopa 2008)
  • Usted, míreme a los ojitos. (Encarándose con Romario durante su etapa en el Valencia en 1995)
  • Las finales no se juegan, se ganan. (Minutos antes de la final en el Práter de Viena en 2008)

Hace un par de meses, comunicaba oficialmente su retirada como entrenador. Hoy el fútbol ha perdido algo. Descanse en paz, míster. ¡Hasta siempre... y tal!

Fuente: Marca.com

26 de enero de 2014

Rinat Dassaev y el foso de la Universidad


En 1988, el Sevilla FC se hizo con los servicios de Rinat Dassaev procedente del Spartak de Moscú. Sería el primer jugador soviético que militaría en la Liga Española tras unas complejas negociaciones con el club, el Ministerio de Deportes soviético y el propio Mijail Gorbachov. Hasta entonces, los jugadores del Telón de Acero no podían fichar por equipos españoles. El guardameta ruso contaba con la vitola de ser el mejor portero del mundo por entonces y subcampeón de la Eurocopa de 1988 en la que yacieron ante el indeleble gol de Marco Van Basten. No obstante, el paso de Dassaev por la ciudad hispalense sería recordado por una anécdota, impregnada con tintes de leyenda urbana, muy curiosa.

En su primera temporada en el club (1988/1989), los aficionados hispalenses le concedieron el apodo de Rafaé al pronunciar erróneamente su apellido. Su nombre infundía respeto a todos los rivales, aunque sus actuaciones no terminaban de avalarlo. Debutó ante el Real Madrid de Hugo Sánchez y encajó el primer disparo que recibió. Al año siguiente (1989/1990), fue colocado titular por orden del presidente Luis Cuervas para rentabilizar la astronómica cantidad que el club había desembolsado por él, aunque no convencía al entrenador Vicente Cantatore.

Sí bien el rendimiento de Dassaev en 1991 había bajado considerablemente tras una lesión de rodilla y ya ni el presidente, su gran valedor, confiaba en él. Ni los tres mil aficionados del Sevilla que lo recibieron en el aeropuerto de San Pablo a su llegada motivaron su puesta a tono. Dicho sea de paso, comenzó a extenderse el rumor sobre el gusto del guardamenta soviético por frecuentar los bares de copas hasta altas horas de la madrugada y sus múltiples citas con Monchi, Andrade y Conte en una famosa bodeguita sevillana.

El 8 de julio de 1991, Dassaev ya había finalizado su contrato con el Sevilla y se encontraba negociando con el Oporto. Cuando volvía de una de sus múltiples noches de fiesta, Rinat Dassaev iba conduciendo su Citröen BX, propiedad del club, y se precipitó a una altura de cinco metros al foso que rodea el Rectorado de la Universidad de Sevilla, la antigua sede de la Real Fábrica de Tabacos. El guardarredes sevillista se fracturó el cuarto metacarpiano y sufrió una herida superficial en el párpado izquierdo. Preguntado por la circunstancia de si se encontraba en estado de embriaguez, Dassaev afirmó: No me hicieron la prueba del alcohol y no hablé con ningún policía, así que no sé de dónde ha salido que estaba borracho.

Tal fue el alcance de la estrambótica noticia que se proliferó el rumor de que Dassaev se había caído hasta cuatro veces en el mencionado foso. Lo que sí es cierto es que el subcampeón de la Eurocopa 1988 puso punto y final a su carrera y permaneció en el Sevilla FC como entrenador de porteros. Un triste final para que el fue el mejor portero de la historia de la Unión Soviética tras Lev Yashin.

15 de enero de 2014

Lírica Pachanguera: Capítulo 22


Vuelve la Lírica Pachanguera tras esta dilatada ausencia. La primera crónica de esta temporada trae inevitablemente unas disculpas por mi parte por esta tardanza. Y daré mis razones. Habrá sido mi sexto o séptimo partido en lo que va de temporada y el tercero en Los Salesianos. Una pequeña lesión de rodilla, catarros y unos pequeños dolores me apartaron temporalmente del terreno de juego. Recuperado ya de ellos, me embarco en esta crónica de un partido que me gustó especialmente.

Cinco de la tarde. Volvía rápidamente de la Universidad tras realizar mis menesteres académicos. Llamé a Manolo, Jorge y compañía para avisar de mi demora. Habría dormido unas dos horas e, inexplicablemente, no estaba cansado. Hubiera podido disfrutar de un sueño reparador pero, invadido por la adrenalina que me suponía volver a los terrenos de juego, me vestí de corto y emprendí el camino hacia Los Salesianos.

Entré en el equipo compuesto por Manolo, Jorge, Álvaro Benavides, Víctor y Álvaro. Por otro lado, el equipo rival lo formaban Ismael, Falcao, Javi, Ale Franco y Manolito. En efecto, éramos 11 jugadores en total y tuvimos que jugar 5 vs. 6. Aún así, fue un encuentro equilibrado numéricamente en el que se respiró muy buen ambiente, tono jovial desde el principio, ganas de pasárselo bien, mejorar y disfrutar de la pachanga.

No nos engañemos. La navidad pasa factura. Aunque el nivel físico en general no era el idóneo, todos jugamos relativamente bien, incluso yo. Primer partido después de Reyes, o sea, día para estrenar los regalos con los que Sus Majestades nos obsequiaron. Que se lo digan a Ismael y sus flamantes nuevas botas con las que endosó nada menos que 8 chicharros. Rindió realmente a buen nivel, jugó, hizo jugar y fue un auténtico tormento por la banda derecha y en el juego aéreo.

Otro jugador que sorprendió gratamente fue Ale Franco. En un gran estado de forma, se erigió como mariscal de su equipo, razón por la que es llamado comúnmente Il Muro. Manolo Rueda, enfundado con la elástica de Gerrard, también hizo un gran partido, en el frente ofensivo, dio profundidad al juego y dispuso de muchas ocasiones de gol. El portero Manolito realmente se consagró bajo palos y fue prácticamente infranqueable, mostrando unos reflejos realmente asombrosos, a lo que también contribuyó nuestra poca puntería. Jugó realmente bien Jorge. El de Evangelista se mostró serenado, seguro y firmó un partido bastante aceptable. Sería ideal que siguiera la tónica mostrada.

Javi, amigo de Ismael, nos hizo varios caños a Jorge y a mí, mostró un excelente repertorio técnico y sorprendió con controles a la altura de Zidane. Todo un lujo. Álvaro Benavides participó mucho en el juego colectivo y sacó el balón jugado con efectividad y creatividad. Víctor se postuló como delantero, en el frente ofensivo y también participó en las labores creativas del equipo. Por último, nuestro particular Falcao brilló a un nivel excepcional y, particularmente, creo que fue el mejor jugador del partido. Un partido que fue realmente agradable en el que predominó el afán por divertirse, pasarlo bien y aprender, por encima de los resultados. ¡A seguir así, chicos!

Viernes, 10 de enero de 2014.

8 de enero de 2014

Golazos: Messi contra el Getafe


Fútbol Club Barcelona y Getafe se verán las caras en los octavos de final de la Copa del Rey. El partido de ida disputado en el Camp Nou trae consigo un recuerdo que perdura en la memoria de todos los aficionados al fútbol. Era el 18 de abril de 2007. En la misma competición, un Barça instaurado en la autocomplacencia y en el ocaso de la era Rijkaard recibía al Getafe en el partido de ida de semifinales de la Copa del Rey. La Pulga se sacó de la manga una réplica exacta del segundo gol que Diego Armando Maradona, le marcó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986 y considerado unánimemente el mejor gol de todos los tiempos.

Con tan sólo 19 años, un púber Messi enmudeció al mundo con ese gol de semejante belleza, plasticidad, soberbia y calidad. El crack argentino recibió un inocente balón en el centro del campo y, tras zafarse a dos rivales con caño incluido, emprendió una imparable galopada que dejó atrás a cuántos rivales osaron interponerse en su camino, incluso al portero Luis, de forma idéntica a Maradona 21 años atrás en el Azteca.

El estupor se hizo un hueco en las gradas del Camp Nou. Algunos ya vaticinarían el prometedor futuro del astro argentino que emuló al Pelusa. Han pasado casi 7 años y, desde entonces, se han sucedido una avalancha de goles del argentino. No obstante, ninguno de ellos supera la calidad y belleza de semejante tanto. El Fútbol Club Barcelona ganaría aquel encuentro 5-2, con goles de Xavi, Eto'o, Gudjohnsen y otro tanto de Messi. Aún así, el equipo azulgrana sería vapuleado en la vuelta de las semis en el Coliseo Alfonso Pérez por 4-0, lo que significó el declive de la era Rijkaard. El Getafe haría historia y sellaría su pase a la final en la que caería ante el Sevilla por 1-0. Más de un lustro después y en la misma competición, el mejor jugador del mundo vuelve a verse las caras con el mismo equipo contra el que comenzó su leyenda.