26 de enero de 2015

Guardiola sobre el fútbol sala


Las concepciones futbolísticas de Pep Guardiola no han caído en saco roto en los últimos años. Tanto es así que el entrenador de Santpedor tocó el cielo en su etapa como técnico del Fútbol Club Barcelona y, en la actualidad, en el Bayern de Múnich. Las influencias de Guardiola abarcan desde su maestro y mentor Johan Cruyff hasta la escuela argentina de Marcelo Bielsa, pasando por ilustres entrenadores españoles como Juanma Lillo. No obstante, el fútbol sala le ha brindado ex-técnico del Barça una amplia amalgama sobre cuestiones tácticas.

El primer paso es el patio de colegio, llevan años jugando a lo mismo. Tras esto y lo valores del juego de la calle, la reducción del fútbol once a fútbol sala. Quien no domine este deporte nunca entenderá el método Guardiola, así se expresa Pep Guardiola en relación con el fútbol sala. Básicamente y, por razones de espacio, todos comenzamos practicando este deporte. Las pistas de fútbol habilitadas en los barrios y en los colegios no permiten un partido de fútbol once y sus dimensiones se ajustan perfectamente para jugar a fútbol sala, cinco contra cinco.

El técnico catalán comenta: El fútsal es de escuadra y cartabón, de diagonales y paralelas. Se juega a dos toques porque la pausa es necesaria para fijar al adversario y provoca que un pase sirva para superar una línea o dejar tirado a un rival. En dicho deporte, las diagonales son constantes para superar líneas de presión y llegar a la portería en pocos toques. Sin embargo, el método Guardiola se sirve de infinidad de toques para desestabilizar al rival y provocar agotamiento físico, algo inconcebible en el fútbol sala. La inferioridad numérica con respecto al fútbol once permite que las diagonales para llegar a la portería contraria sean mucho más sencillas.

No hay ataque ni defensa, todo es lo mismo. El principio de todo es no perderla, tirar a puerta no siempre es la mejor opción, antes hay que desequilibrar al rival para que la finalización sea imparable, matiza. Al haber pocos jugadores, las transiciones defensa-ataque son constantes y vertiginosas. Así pues, añade: Eso hace posible que la línea entre atacar y defender sea muy fina. Todo empieza en un rombo o un cuadrado, en ofrecer al poseedor una línea de pase de seguridad. Esto asegura la continuidad del juego y el castigo en las piernas del adversario que corre tras ella.

En esta misma línea, asegura: Toque más toque, juego en corto, los pases largos están prohibidos ya qye son un regalo para la anticipación del defensor. No hay defensores ni atacantes. Si no defiendes al máximo nivel, eres carne de banquillo, salvo que te llames Paulo Roberto. Los constantes cambios de juego de banda a banda, como eran tan frecuentes con Dani Alves y Abidal no tienen cabida en el fútbol sala. Aquí prevalece la rotunda afirmación de Pep Guardiola en su presentación como entrenador del Barcelona: Somos defensores que atacamos y atacantes que defendemos.

El técnico de Santpedor también enumera las claves del fútbol sala que ha implementado en su filosofía y método deportivo: Tras la sucesión de pases, la invasión territorial y la llegada de segunda línea para hacer la superioridad, 2x1 a los que defienden, una profundidad tras una paralela sobre el que tiene el balón, un corte del pasador y un apoyo para dibujar ese triángulo equilátero que es la base del fútsal. Y, a decir verdad, también la clave del sistema de juego de Guardiola. El juego se fundamenta en las circulaciones, formadas por los vértices de un triángulo para superar las líneas de forma paulatina. En cuanto a los jugadores, Guardiola afirma: Jugadores totales; técnica, un físico explosivo en la distancia corta, centro de gravedad bajo para jugar con ventaja y pelota al ras. Tras mil cortes del rival y veinte pases sin recuperar, terminas tirando la toalla, es gol seguro. En fútbol sala, el desgaste físico es agotador, de modo que las condiciones físicas son cruciales. Jugadores de poca estatura como Messi, Xavi e Iniesta aseguran un dominio del balón.

¿Qué ocurre entonces? Estás acabado, aunque puede ser que la recuperes por casuliadad, afirma el técnico del equipo muniqués. Una de las diferencias más notables entre el fútbol once y el fútbol sala es la cantidad de metros recorridos. Al desempeñar un deporte, en el que hay que atacar y defender continuamente, el desgaste físico es más rápido. Guardiola comenta al respecto: Un final sin salida. Lo único que te pide el cuerpo es agua y un tiempo muerto.

La facilidad está en la suela, la que permite pisar. El balón más pequeño y un parque que permite jugar con la mirada alta, así como la utilización del portero para ser uno más. Sin entrenador, no ganas, concluye Pep Guardiola. Unas reglas de uso cotidiano que los niños practican en la calle y en la escuela han aportado muchos matices en la construcción del modelo del técnico catalán. Las analogías entre el fútbol sala y el sistema de juego de Pep Guardiola son más que claras. Un sistema que llevó al Barça al Olimpo de los Dioses del fútbol.

22 de enero de 2015

¡Todos con Wilfred! Tu lucha es nuestra lucha


A lo largo de la historia del fútbol, ha habido una gran cantidad de juguetes rotos, al igual que en la vida. Personas que pasaron de la gloria y la fama al oprobio más tenebroso. Wilfred Agbonavbare (Lagos, 5/10/1966), conocido cariñosamente por la afición del Rayo Vallecano por Willy, podría protagonizar una historia análoga. La vida le ha jugado varias malas pasadas al que fuera portero del equipo franjirrojo desde 1990 a 1996. Wilfred decidió gastar todos sus ahorros conseguidos a lo largo de su carrera profesional para costearle el tratamiento de una larga y dolorosa enfermedad a su mujer que, lamentablemente, falleció. Ahora se debate entre la vida y la muerte mientras lucha contra un cáncer.

Ha sido su amigo, el también nigeriano Augustine Igbinobaro, quien ha anunciado a los medios de comunicación el estado de salud de Wilfred. Siempre fue un jugador carismático en el fútbol español, hasta el punto de que en los futbolines de los bares de Vallecas, los niños le pintaban al portero la cara de negro, como homenaje al guardameta nigeriano. De este modo, su amigo y ex-compañero de selección ha reclamado ayuda económica para que Wilfred pueda recibir el tratamiento que le permita recuperarse satisfactoriamente de su seria enfermedad.

Wilfred representa la cara más humana del fútbol, lejos de todo el ruido mediático, ostentosos contratos millonarios de varios ceros y márketing desmesurado. Tras retirarse en las filas del modesto Écija Balompié, Willy, desprovisto de los ahorros que empleó para intentar salvar la vida de su mujer, se vio obligado a trabajar como repartidor y más adelante en el aeropuerto de Barajas. Las últimas noticias que teníamos acerca de él fue la mención que tuvo en al canción Odio eterno al fútbol moderno, del popular grupo gaditano Frac. 

Según las últimas informaciones, el Rayo Vallecano no ha hecho oídos sordos ante esta conmovedora historia. El equipo rayista ha abonado el coste de los billetes de avión para que el que fuera portero de la selección de Nigeria en el Mundial de Estados Unidos 1994 y sus hijos se puedan trasladar desde Florida, donde permanecía ingresado, al Hospital Príncipe de Asturias en Alcalá de Henares. Un gesto de incalculable valor humano del equipo con menos presupuesto de Primera División. Wilfred supone un ejemplo de lucha contra la adversidad, de honestidad y valor humano, sin perder la sonrisa. Tras intentar salvara su esposa, ahora es él quien necesita urgentemente donación económica. Desde Mis peloteros favoritos, esperamos que, al hacernos eco de esta noticia, podamos contribuir a ayudar a que la sonrisa de Wilfred siga iluminándonos durante muchos años.

Fuente: Jorge A. Moreno (21/1/2015). Un cáncer, el último obstáculo en la dramática vida de Wilfred Agbonavbare. Diario ABC.

31 de diciembre de 2014

Resumen de 2014. ¡Rumbo a 2015!


Se acaba un año 2014 repleto de muchos eventos futbolísticos, de grandes momentos, de victorias inolvidables, de derrotas importantes y de muchas pérdidas. Un año que no será especialmente recordado por los seguidores del Fútbol Club Barcelona ni por los aficionados de la selección española que firmó un más que decepcionante en el Mundial de Brasil. No obstante, fue el año en que el Real Madrid pudo conquistar su ansiada décima Copa de Europa, el Atlético de Madrid se agenció con su también décimo título de Liga y el Sevilla FC se hizo con su tercer entorchado en la Europa League.

El año comenzó con la inesperada muerte de Eusebio, el mítico jugador portugués ganador del Balón de Oro en 1965, a la edad de 71 años. La luz del mejor jugador portugués de todos los tiempos, con permiso de Luis Figo y Cristiano Ronaldo, se apagaba de forma completamente imprevisible, un auténtico luto en el fútbol luso. Sería otro portugués el protagonista de esos días. En efecto, Cristiano Ronaldo ganaría su segundo Balón de Oro, tras el conseguido en 2008, por delante de Leo Messi de Franck Ribéry.

Sin duda, las notas más tristes de este año que damos por finalizado fueron los adiós de Tito Vilanova, Luis Aragonés, Alfredo DiStéfano y el mencionado Eusebio. El que fuera entrenador del Fútbol Club Barcelona y eterno compañero de Pep Guardiola nos dejó el pasado 25 de abril al no poder superar su complicada enfermedad. Fue un palo duro, tanto en el seno del barcelonismo, como en todo el mudo del fútbol. La triste desaparición de Tito Vilanova se sumó a la pérdida de Luis Aragonés en el mes de febrero. El mentor de La Roja, el ideólogo de los éxitos de España y El Sabio de Hortaleza nos dejaba a la edad de 75 años. El 7 de julio nos dejaría uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. La magia de Alfredo DiStéfano se apagaba para siempre. Atrás quedaban innumerables récords, galardones y títulos en su proliferada trayectoria profesional.


El Fútbol Club Barcelona sumaría uno de los años más negativos de las últimas temporadas cargadas de éxitos. La pecaminosa derrota en cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid, el subcampeonato en la Copa del Rey contra el Real Madrid, el endeble estado de forma de Leo Messi, la sanción de la UEFA y una política de fichajes realmente discutible han empañado un 2014 que no será recordado con una sonrisa por los aficionados y simpatizantes del equipo azulgrana. Evidentemente, el ya citado fallecimiento de Tito Vilanova fue más que suficiente para tildar el año como muy negativo.

También ha sido un año de ruptura de sequías. El Real Madrid ganó su anhelada décima Copa de Europa al sobreponerse al Atlético de Madrid en la final de Lisboa por 4-1, con goles de Sergio Ramos, Marcelo, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. El conjunto merengue dejaba atrás una racha de 12 años en blanco y ganaría, al fin, su competición fetiche. Paralelamente, su vecino, el Atlético de Madrid también ganaría otro décimo título, pero sería el de Liga. Los colchoneros ganaron la Liga en el Camp Nou con gol de Godín su décimo alirón, algo que no conseguían desde 1996. Una sequía con mayoría de edad. Los del Cholo Simeone coronarían el año con el subcampeonato en la Champions League, una gesta que no lograban desde 1974 con el gran Luis Aragonés y con la Supercopa de España.

El Sevilla FC ganaría su tercera Europa League, la primera con su actual formato. Los de Unai Emery derrotarían al Benfica en la tanda de penaltis en la final de Turín. De este modo, el cuadro sevillista sumaría su tercer entorchado, tras los títulos ganados en 2006 y 2007. Las actuaciones de Iván Rakitic, traspasado al Fútbol Club Barcelona en verano, y de Beto en la portería sería decisiva para llevar a las vitrinas de Nervión la que ha sido, sin duda, su torneo favorito. En Liga, el Sevilla firmaría un quinto puesto que le daría derecho a participar en la Europa League de la temporada 2014/2015 con la opción de revalidar el título de campeón.


2014 fue un año de Mundial y en junio los estadios brasileños abrieron sus puertas de par en par. España defendía título y todas la miradas estaban puestos sobre el envejecido equipo que Vicente del Bosque convocó a Brasil para repetir la gesta de Sudáfrica cuatro años atrás. La Roja quedaría encuadrada en el grupo junto a Holanda, Chile y Australia. España sería vapuleada en el partido inaugural ante Holanda por 5-1 y caería por 2-0 contra Chile, de modo que los sueños de revalidad título se estrellaron en la fase de grupos del Mundial. La otra gran decepción del torneo sería la anfitriona Brasil, humillada ante Alemania, a la postre campeona del mundo, en semifinales por un escandaloso 7-1.

La selección de Alemania se adjudicaría su cuarto campeonato del mundo, igualando en títulos mundiales a Italia. El combinado teutón mostró su supremacía desde el comienzo del torneo y desvalijó sin piedad a las selecciones que se interpusieran en su camino: Portugal, Estados Unidos, Ghana, Argelia, Francia, Brasil y Argentina en la final de Maracaná. La albiceleste de Alejandro Savella y comandada por Leo Messi caería ante Alemania en una reedición de las finales de México 1986 e Italia 1990, en las que ganarían Argentina y Alemania, respectivamente. El gol de Mario Götze en la prórroga nos hizo recordar al de Iniesta hace cuatro años en Johannesburgo. Así pues, Alemania se convertiría en la nueva campeona del mundo.

En resumidas cuentas, así acaba un año 2014 que ha traído de todo consigo: victorias, derrotas, alegrías, pérdidas y decepciones. En 2015 la selección española no participará en ningún torneo oficial, dado que hay Copa América en la que podremos ver a cracks de la talla de Leo Messi, Neymar y Luis Suárez. Eso ha sido todo lo que nos ha dado este año que ahora finaliza. Desde Mis peloteros favoritos, os deseamos un feliz año nuevo cargado de salud, bienestar, buen rollo, felicidad y, por supuesto, de buen fútbol. Y es que, si el fútbol no hubiera existido, probablemente habría que inventarlo.


¡Feliz 2015!

12 de diciembre de 2014

El caso Bosman


Hay un episodio que tuvo bastante eco mediático y cuyos efectos siguen latentes. El caso Bosman afectó de manera bastante considerable a los grandes equipos de fútbol, a las ligas europeas y, por extensión, a los equipos más modestos. Jean-Marc Bosman no pasará a la historia del fútbol como el mejor futbolista de todos los tiempos y tampoco por una calidad bárbara, pero sí lo hará por luchar por los derechos como trabajador.

Allá por 1990, el futbolista belga Jean-Marc Bosman militaba en las filas del RFC Lieja, de la Primera División de Bélgica. En junio de ese año, el club belga le ofreció a Bosman una ampliación del contrato por una temporada más, la cual el futbolista rechazó alegando que dicha renovación no ofrecía una mejora económica de su salario. El castigo del RFC Lieja sería ponerlo en el mercado de fichajes con una cláusula de rescisión superior a los once millones de francos belgas. Un mes después de los hechos, el RFC y el Dunkerque negociarían la cesión de Bosman por un año más una opción de compra. No obstante, el Lieja obligaría al Dunkerque a pagar la cláusula, a lo que el equipo francés se opondría.

Rotas las negociaciones, el RFC Lieja apartaría a Bosman del equipo. El futbolista interpuso una demanda al Lieja, a la Federación Belga y a la UEFA, alegando que las restrictivas normas de la Federación Belga y de la UEFA le habían impedido recalar en las filas del Dunkerque y entraba en conflicto con la libre circulación de jugadores europeas. Cincos años después de los hechos, la sentencia del Tribunal de Justicia dictaminó ilegales los cupos de jugadores extranjeros de los países europeos y se ilegalizaron las cláusulas para indemnizar a jugadores que habían cumplido sus contratos deportivos.

Todo ello generó unas consecuencias importantes en el fútbol europeo y mundial. Los grandes equipos pudieron a partir de entonces fichar a un número ilimitado de jugadores comunitarios y extracomunitarios, lo que redujo la competitividad de las grandes ligas europeas. Consecuentemente, las ligas menores de Europa y de Latinoamérica vieron cómo sus mejores jugadores partían rumbo a Europa y los grandes clubes europeos se hicieron cada vez más poderosos, mientras que las menores se fueron reduciendo progresivamente. Eso explica que equipos como Nottingham Forest, Steaua de Bucarest o Aston Villa lograran grandes gestas con las que hoy no se atreverían ni a soñar. Esa fue la historia de Bosman, el hombre que cambió las normas del fútbol.