31 de diciembre de 2015

Resumen de 2015. ¡Hacia 2016!


Termina un año 2015 mágico para el mundo del fútbol y con un claro sabor azulgrana. El año del segundo triplete, rubricado posteriormente con los cinco títulos, quedará grabado de forma indeleble con letras de oro en la retina de todos los seguidores barcelonistas. La supremacía del equipo liderado por Luis Enrique, con una delantera de ensueño comandada por Leo Messi, Neymar y Luis Suárez, hizo al Barça campeón de todas las competiciones a las que optó excepto de la Supercopa de España que se adjudicó el Ahletic de Bilbao. Además, en 2015 el Sevilla FC logró la gesta de hacerse con su cuarta Europa League al imponerse al Dnipro ucraniano en la final de Varsovia.

Era la primera temporada del asturiano al frente del banquillo azulgrana. La eterna comparación con Pep Guardiona y su alargada sombra no se hizo esperar. Y más después de ciertas derrotas del FC Barcelona, como por ejemplo ante la Real Sociedad, que no hicieron más que sembrar dudas en el equipo. Adicionalmente, la derrota ante el Real Madrid en el mes de octubre del pasado año alimentaba esas inseguridades. No obstante, el equipo tiró de épica y el FC Barcelona practicó un auténtico recital para sobreponerse a dichas adversidades.

La nave azulgrana se haría con su vigésimo tercer título de Liga y cantaría el alirón en la penúltima jornada ante el Atlético de Madrid en el Vicente Calderón, curiosamente, el mismo rival contra el cual perdería el título en la última jornada de la temporada anterior. Los hombres del Cholo Simeone no pudieron hacer más que sucumbir ante la preponderancia del FC Barcelona. No obstante, los culés lograrían una ajustada diferencia de puntos con respecto al Real Madrid, segundo clasificado, tan sólo con dos puntos menos que los de Luis Enrique.


En otro orden de cosas, Atlético de Madrid y Valencia, tercer y cuarto clasificado, respectivamente, comprarían el pase hacia la próxima edición de la Liga de Campeones. El Sevilla FC, en calidad de vigente campeón de la Europa League, se haría con una plaza directa en la máxima competición continental, la cuarta participación de su centenaria historia. Por su parte, Athletic de Bilbao y Villarreal se clasificarían a la Europa League. Equipos como Córdoba, Almería y Elche, este último por motivos administrativos, no correrían tanta suerte y descenderían a las profundidades abisales de la Segunda División. La plaza vacante del Elche sería ocupada por el Éibar, antepenúltimo clasificado. Los equipos ascendidos a Primera División serían Real Betis, Sporting de Gijón y UD Las Palmas.

El 27 de mayo de 2015, sería la fecha marcada en rojo en el calendario por todos los seguidores sevillistas. El equipo hispalense, tras dejar atrás a Fiorentina, Zenit, Villarreal y Borussia Mönchengladbach, llegaría a su cuarta final. La cita tendría lugar en Varsovia ante el Dnipro. Al igual que la temporada anterior, los sevillistas se harían con su cuarto entorchado (2006, 2007, 2014 y 2015) tras imponerse por 3-2 a los ucranianos. El gol de Krychowiak y el doblete de Bacca llevarían en volandas a Nervión la cuarta Europa League de los rojiblancos.

La segunda hoja del trébol barcelonista llegaría el 30 de mayo de 2015. Un FC Barcelona que había dejado atrás a Villarreal, Atlético de Madrid, Elche y Huesca se clasificaba para la final de la Copa del Rey, que tendría lugar en el Camp Nou, ante el Athletic de Bilbao, al igual que en 2009 y 2012. Y como ocurría en sendas ocasiones, los barcelonistas desarbolarían a los bilbaínos por 3-1, con un soberbio Leo Messi como maestro de ceremonias. En un partido marcado por la sonora pitada al himno nacional que desembocaría en una gran polémica mediática, los azulgrana ganarían al Athletic con goles de Neymar y un doblete de Messi, frente al gol de Iñaki Williams. Sería el vigésimo séptimo laurel del FC Barcelona en dicho torneo, siendo el equipo con más títulos en la competición decana del fútbol español.


Pero, sin lugar a dudas, la cita más esperada por todo el barcelonismo aún estaba por llegar. El estadio Olímpico de Berlín acogería la sexagésima edición de la final de la Champions League. En esa memorable ocasión, el partido enfrentaría al FC Barcelona, con cuatro Copas de Europa en su haber (1992, 2006, 2009 y 2011), contra la sempiterna Juventus de Turín, con dos entorchados (1985 y 1996) y con el aliciente de ser el equipo que más finales había perdido en su historia. Los transalpinos, además, habían apeado en semifinales al Real Madrid, eliminando así la posibilidad de una anhelada final entre Real Madrid y Barcelona, algo jamás visto hasta la fecha.

Y no defraudaría. En el que sería el último partido de Pirlo y Xavi con sus respectivos clubes, el FC Barcelona ganó por 3-1 a la Juventus, con goles de Rakitic, Neymar y Suárez, frente al solitario gol del ex-madridista Álvaro Morata. Sería el colofón a una temporada inimaginable, con la quinta Copa de Europa en la historia del club, el segundo triplete y con la práctica de un fútbol sencillamente sublime que compite seriamente con el Pep Team que tantas alegrías dio al barcelonismo entre 2008 y 2012. Un triplete realmente mágico que quedaría rubricado con la victoria ante el Sevilla FC en la Supercopa de Europa en Tbilisi en un auténtico partidazo donde los azulgrana se impusieron por 5-4, con el agónico gol de Pedro, el último tanto del canario antes de partir a tierras londinenses. La última guinda de una temporada inigualable llegaría recientemente, en diciembre con el Mundialito de Clubes, tras desmoronar a River Plate en la final de Yokohama. Sólo el Athletic de Bilbao, al imponerse en la Supercopa de España, privaría a los de Luis Enrique de repetir el histórico Sextete de 2009.

A nivel internacional, en la Copa América de Chile, la selección local, entrenada por Jorge Sampaoli, derrotaría a la siempre poderosa selección de Argentina. Tras el empate sin goles del tiempo reglamentario, los anfitriones se quedarían con el título en casa tras imponerse por 4-1 desde los once metros. Sería la segunda derrota consecutiva de la albiceleste en apenas un año, tras perder la final del Mundial de Brasil ante Alemania en Maracaná el año pasado. Dos títulos de vital importancia que hubieran contribuido a alargar aún más la leyenda de Leo Messi, al que los éxitos con la selección se le continúan resistiendo. Así termina un 2015 mágico, un año realmente inolvidable para el barcelonismo y el sevillismo y de no tan grato recuerdo para el Real Madrid. Empieza 2016, un año que, esperemos, depare los mismo éxitos que este que cierra sus puertas, tanto a nivel de clubes como en la próxima Eurocopa de Francia. Nos leemos el año que viene.


Desde Mis peloteros favoritos, os deseamos un feliz y próspero 2016, cargado de salud, éxitos y buenos deseos. Y cómo no, que sea un año memorable en lo que a fútbol se refiere.

24 de noviembre de 2015

Real Madrid 0-4 FC Barcelona: una goleada histórica


Las extensas medidas de seguridad llevadas a cabo en torno al Santiago Bernabéu no pudieron presagiar lo que ocurriría esa noche. Un amplio efectivo policial tan necesario como la victoria madridista sería la antesala de un clásico tan agónico para el Real Madrid como histórico para el FC Barcelona. Una de esas noches que, con el permiso del apoteósico 2-6 y el memorable 5-0, pasarán a formar parte de la historia dorada del conjunto azulgrana para el resto de los días.

Un Real Madrid hierático no pudo hacer otra cosa que esperar a que el colegiado diera el pitido final ante el vendaval de goles infringidos por el conjunto de Luis Enrique. Sería precisamente el técnico gijonés quien presenciara en primera persona el 5-0 perpetrado por el Barcelona al eterno rival en 1994 para, volver a vivirlo en su propia piel un año después, en el bando perdedor. Era, sin duda, una noche especial para Luis Enrique, con la que el equipo barcelonista podría conseguir una nada desdeñable ventaja de seis puntos de cara al título de Liga.

El Barça del Triplete pretendía asaltar el estadio Santiago Bernabéu en un partido en el que se echó en falta el empuje de la siempre exigente afición madridista. La suplencia de Leo Messi no impidió un continuo asedio barcelonista, prácticamente desde el inicio de la contienda. Las triangulaciones, pases entre líneas y combinaciones de una precisión quirúrgica erigidos en torno a la figura de Andrés Iniesta y Sergi Roberto significaron lo que parecía evidente: un auténtico monólogo del FC Barcelona. En este sentido, además, sería providencial la figura de un soberbio Claudio Bravo, parando lo imparable y desesperando por enésima vez a Cristiano Ronaldo, de los pocos jugadores del Real Madrid que consiguieron suponer algo de peligro.

Así las cosas, llegaría el primer gol de la noche, obra de Luis Suárez, por medio de un excepcional tiro cruzado con el exterior al segundo palo de la portería de Keylor Navas, a pase de un no menos soberbio Sergi Roberto. Neymar, con los galones de crack en funciones del equipo azulgrana, aumentaría la diferencia en el marcador con un exquisito tanto. Iniesta haría el tercer gol antes del descanso con un obús imparable que Keylor Navas no podría hacer otra cosa que observar cómo se colaba por las redes.

Adormecidos, los blancos fueron testigos de la superioridad del equipo azulgrana en cada una de sus líneas, desde la portería al ataque. Un auténtico recital futbolístico que vería su colofón con el 0-4, obra de un Luis Suárez tan contundente como la pasividad de los madridistas. Un Real Madrid resquebrajado táctica y físicamente claudicó de manera escandalosa. Perecer ante un FC Barcelona en estado de gracia de forma tan holgada abre un halo de misterio en la institución del club y en la continuidad de Rafa Benítez. Sería una goleada que recordaría por momentos al escandaloso 2-6 de la temporada 2008/2009 o del grato 5-0, con Mourinho en el banquillo blanco, aunque de un modo no tan preciosista. Y una forma envidiable de rememorar una victoria tan pírrica como el 0-3 endosado por Ronaldinho, justamente tal día como ese diez años atrás, en una fantástica reminiscencia de la magnificencia del mejor club europeo del último siglo.

22 de octubre de 2015

Mi primer libro: 'Anécdotas futbolísticas', a la venta el 27 de noviembre


Mis peloteros favoritos sale de su temática habitual para informaros de algo que me llena de una gran ilusión. Es para mí un placer anunciaros que mi primer libro Anécdotas futbolísticas saldrá a la venta a partir del próximo 27 de noviembre de 2015. Dicho día coincide con la presentación de la obra que tendrá lugar en la popular Carbonería, situada en la calle Levíes, nº 18, en Sevilla, sobre las 20:15 horas.

Editado por Ediciones Pura Tinta S. L, a la cual le estoy verdaderamente agradecido, Anécdotas futbolísticas consiste en un compendio de un total de 60 historias relacionadas con el mundo del fútbol. Muchas de las historias que podéis leer en ella condensan la esencia de Mis peloteros favoritos, algo que mis más fieles seguidores reconocerán en el acto. Todas estas anécdotas que lleváis leyendo en los últimos cinco años darán el salto al formato impreso para que estén al alcance de vuestra mano.

Historias tan fascinantes como la invención que tuvo lugar en Cádiz y que cambiaría el destino del fútbol para siempre, hechos tan curiosos como el origen de la camiseta del Athletic de Bilbao y otros algo más tenebrosos como el fatal destino que sufrió el seleccionador de Corea del Norte en el Mundial de Sudáfrica 2010, después de ser goleado y muchos más se darán cita en Anécdotas futbolísticas, un libro que todo amante del fútbol debería tener en su estantería de forma indispensable.

Esta obra no hubiera sido posible sin tu apoyo y seguimiento, querido lector, a quien te agradezco profundamente tus palabras de cariño desde dondequiera que te encuentres y que me han animado a seguir escribiendo. Anécdotas futbolísticas saldrá a la venta tanto en formato físico como en e-book, de modo que todos mis fieles seguidores de Latinoamérica podrán sumergirse en la lectura de mi primer libro, o al menos eso espero.

A título personal, me gustaría dar las gracias especialmente a Ángel Iturriaga, un fantástico historiador futbolístico, autor de la novela biográfica Paulino y del Diccionario de Jugadores del FC Barcelona, quien se ha prestado amablemente para escribir un prólogo realmente fantástico para Anécdotas futbolísticas. Espero que dentro de muy poco todos podáis disfrutar de este libro y que lo disfrutéis tanto como yo lo he disfrutado escribiendo

25 de septiembre de 2015

De chica ultra a portada de Playboy


El fútbol también es escenario mediático de la proliferación de farsas. Una de las más famosas tuvo lugar el 3 de septiembre de 1989 en el mítico estadio de Maracaná y tuvo como protagonistas a un portero con nombre de pájaro, una explosiva chica portada de Playboy, fuegos artificiales, una cuchilla de afeitar y una gran dosis de malicia y astucia. Todo ello sería aderezado con las paradisíacas playas de Río de Janeiro y los acariciantes rayos de sol como telón de fondo.

A fin de situarnos, Brasil y Chile se enfrentaban en el partido de vuelta, valedero para la clasificación del Mundial de Italia 1990. Al combinado andino sólo le valdría la victoria. Por su parte, a Brasil le bastaba con el empate para comprar el billete a Italia. Los precedentes del partido de ida serían muy intensos, dado los incidentes ocurridos entre Romario y los chilenos Ormeño e Hisis, además de la escalofriante patada del citado Ormeño al brasileño Branco. La afición carioca acusaría mucho que el jugador chileno sólo viese tarjeta amarilla por tan terrible infracción. Así pues, parecía evidente que el partido de vuelta sería de todo excepto aburrido.

Una Brasil en la que militaban grandes jugadores como Taffarel, Jorginho, Aldair, Dunga, Bebeto, Branco y Careca sería el gran escollo para una selección chilena que no disputaba un Mundial desde España 1982 y cuya participación más memorable en un Campeonato del Mundo databa de 1962 en suelo propio con jugadores de la talla de Raúl Sánchez, Jorge Toro, Leonel Sánchez y Eladio Rojas. El partido comenzaría con un pequeño incendio en las gradas, que sería solventado rápidamente por el servicio de bomberos del estadio de Maracaná. El primer tiempo de partido transcurriría sin goles, hasta que en el minuto 4 de la segunda mitad, el jugador brasileño Careca anotaría el primer gol que suponía la eliminación de Chile. Así las cosas, el partido seguiría su curso habitual hasta el minuto 67, cuando ocurriría un hecho que daría mucho que hablar

El portero chileno Roberto Rojas, conocido como El Cóndor, cayó al césped de Maracaná tras haber sido aparentemente alcanzado por una bengala, lanzada desde la grada donde se encontraban los aficionados brasileños. Los jugadores chilenos inmediatamente decidieron abandonar el terreno de juego, pese a las reiteradas prerrogativas del colegiado argentino Juan Carlos Loustao para que continuaran jugando el partido.

Como era de esperar, las cámara de televisión captaron que la bengala sí partía de la grada brasileña, pero que impactó a escasos metros del portero, de forma que no alcanzó al guardameta chileno. La policía identificó a la responsable como Rosenery Mello do Nascimento, una voluptuosa aficionada brasileña de 24 años que rápidamente alcanzaría la fama como la Fogueteira do Maracaná. No obstante, la duda que en ese momento asolaba la mente de todos los presentes sería acerca del origen de la herida que el Cóndor presentaba en la cabeza, aparentemente causada por un objeto contundente, y que no parecía una quemadura. ¿Había Roberto Rojas fingido ser víctima de una agresión?

Todo parecía indicar que sí. Las investigaciones pertinentes llevadas a cabo por Confederación Brasileña de Fútbol aseguró, como parecía obvio, que la herida que Rojas presentaba no había sido causada por ninguna bengala. Rojas confesaría posteriormente que, en realidad, la herida se la infirió él mismo con una cuchilla de afeitar que guardó en su guante para fingir tal inexistente agresión con el objetivo de conseguir un partido de repetición en un campo neutral. 

Una vez conocidos todos los hechos con certeza, la FIFA actuó de oficio y resolvió aquel dantesco incidente con una sanción ejemplar. Roberto Rojas fue suspendido de forma terminante del fútbol profesional y la selección de Chile quedó fuera de participar en la fase clasificatoria del Mundial de Estados Unidos 1994, por prácticas ilícitas. Por supuesto, Brasil fue considerada ganadora de aquel sórdido partido y accedió al Mundial 1990 donde caería en octavos de final a manos de la Argentina de Maradona y Caniggia. Además, se pudo saber que el seleccionador chileno Orlando Aravena orquestó aquella farsa y forzó al médico de Chile a que permaneciera más tiempo con el Roberto Rojas en el terreno de juego para simular aquella agresión.

El desenlace de esta historia tuvo como gran damnificado a Roberto Rojas que, años después, declararía: Me corté con una cuchilla gillette y la farsa se descubrió. Fue un corte a mi dignidad. Tuve problemas con mi mujer y mis compañeros me dieron la espalda, pero si yo hubiera sido argentino, uruguayo o brasileño no estaría suspendido, pero al ser chileno no me dieron la oportunidad de reivindicarme. Por su parte, aquel incidente encumbró a la fama a la brasileña Rosenery Mello do Nascimento, casada y con un hijo de 10 meses, que fue dejada en libertad sin cargos y que coparía la portada de la revista Playboy meses después. Al final, parece que de aquel Maracanazo sí guardarían un buen recuerdo los brasileños.

La belleza de la brasileña Rosenery Mello do Nascimento, curiosamente el mismo apellido que Pelé, no pasó inadvertida para el magnate Hugh Hefner, que le dio una oportunidad como portada de la célebre revista Playboy. Una acción un poco cafre con consecuencias muy lucrativas.
Fuente: Eugenio Mateo (19/4/2015). La Fogueteira que cazó al Cóndor. Blog Notas de Sport.