13 de diciembre de 2011

El enésimo chorreo


Ante todo, quiero pedirte disculpas a ti, querido lector, por esta considerable tardanza en publicar esta crónica-reflexión, o como la queráis llamar, del Clásico. La verdad es que me habría gustado publicarla mucho antes, sin embargo, la falta de tiempo debido a mi labor académica es la principal responsable de esta dilatada demora. Sin más dilación, allá voy:

Quiero dejar claro que esta insultante victoria del Fútbol Club Barcelona ante el Real Madrid es únicamente para el barcelonismo, para aquellas personas que, tras la derrota en Getafe, siguió confiando en el equipo, en el trabajo de los jugadores y no dieron la Liga al Real Madrid aún en el mes de noviembre. Eso para empezar. Mencionar, además, la coyuntura existente en el ambiente y la campaña pública-mediática perpetrada por La Central Lechera con el inequívoco objetivo de crucificar a Gerard Piqué tras forzar la quinta tarjeta en el partido ante el Rayo Vallecano. ¿Por qué nadie se acuerda de Ámsterdam y de Xabi Alonso el año pasado? A saber...

El Barça había pinchado en Getafe y se situaba a un mundo de distancia del Real Madrid, con seis puntos por detrás de los blancos. Así las cosas, el Canguelo 2.0 despertó de su letargo. Los medios patológicamente madridistas, con Tomás Roncero y diario Marca como máximos exponentes, daban por hecho una goleada blanca y un nuevo fin de ciclo, curiosamente, el segundo desde que Pep Guardiola aterrizó en el banquillo azulgrana. Desde Barcelona, se mantenía el mismo discurso, de hecho, el técnico barcelonista no entendía la necesidad de hacer campeón al Real Madrid en pleno mes de noviembre.


Comenzó el partido. El Barcelona finalmente alineó a cuatro defensas e Isaac Cuenca no fue convocado, pese a las voces que en la semana previa al Clásico aseguraron la titularidad del canterano. Mourinho, por su parte, no planteó el triángulo de presión alta como sí hizo en la amalgama de clásicos disputados el pasado mes de abril. Guardiola colocó a Cesc Fàbregas de falso delantero centro y sentó de inicio a David Villa y Pedro en el banquillo. Alexis, que había protagonizado un óptimo rendimiento, salió de inicio como titular, algo que sentó como una balsa de tranquilidad para el barcelonismo.

Desde el principio, el Real Madrid ejerció una asfixiante presión que, de ningún modo, frenó el afán del Barça por iniciar la jugada desde atrás. No obstante, un error clamoroso de Víctor Valdés, que entregó el balón por error a Cristiano Ronaldo, sirvió para que Karim Benzemá firmara el primer gol, rechazando dos veces en Sergio Busquets, cuando tan sólo habían transcurrido veintitrés segundos de encuentro.

Pese a todo este cúmulo de infortunios, el Barça no se amilanó. En general, un gol tan tempranero en un estadio como el inexpugnable Santiago Bernabeu puede implicar un jarro de agua fría sobre la moral del equipo pero, según parece, con el Barça no se cumple esta máxima. El Real Madrid siguió presionando por zonas, achicando de forma muy intensa y dificultando el fútbol combinativo y de transición del Fútbol Club Barcelona.


Pasados los minutos, el cansancio se apoderó de los jugadores del Real Madrid. La presión dejó de ser tan absorbente y los metros iban apareciendo entre las líneas del Barça, algo que permitió un flujo de balón bastante pulcro, ordenado y tranquilo. Jugadores como Pepe no tardaron en hacer uso de su previsible juego duro y, en una de esas, Xabi Alonso fue sancionado con tarjeta amarilla. A Mourinho le volvió a entrar la vena del protagonismo para hacer un provocador gesto a la afición e incitarla a criticar la actuación del colegiado. Hay cosas que nunca cambian...

Cumplida la media hora de juego, un milimétrico pase entre líneas de Messi dejó solo a Alexis Sánchez que batió a Casillas por bajo para firmar el empate, en el tramo de tiempo psicológico. El tanto del chileno fue un gol de killer cómo dictan los cánones y no hizo más que afianzar la supremacía del Barcelona y hacer naufragar al Real Madrid entre los triángulos y pases del equipo catalán. Parecía difícil pero era así: el Barça estaba sometiendo a los merengues en un sonrojante baño de fútbol.

Así se fueron ambos equipo al descanso. Iniciada la segunda mitad, se percibió la superioridad del Barcelona. Puyol y Piqué dieron un recital desde el corazón de la defensa y Andrés Iniesta, entre líneas, hizo un soberbio partido, convirtiendo lo difícil en fácil, a modo de un tríptico para aprender a jugar al fútbol en tres sencillos pasos. En una jugada con más fortuna que clase, Xavi Hernández disparó un balón dividido en la frontal del área que, tras ser desviado por Marcelo, se metió entre el guante de Íker Casillas y el palo. Era el 1-2.


El ácrata del fútbol, Leo Messi, no mostró su faceta goleadora pero fue clave en las jugadas ofensivas del equipo con sus paredes horizontales. También se puso de manifiesto en la contienda la magnificencia del argentino. En la otra cara de la moneda, Cristiano Ronaldo volvió a decepcionar, fue duramente criticado por la afición, por su propio entrenador y se resquebrajó como la polvorienta hojarasca en una mañana de otoño. El Madrid dio la impresión de jugar como un equipo pequeño ante un rival de enorme magnitud. Se presenció a un equipo desdibujado, a pesar de la gran plantilla que posee.

CR7 tuvo una ocasión manifiesta que bien podría haber supuesto el empate. El tercer gol vino precedido de una gran jugada por banda de Dani Alves. El brasileño se sacó de la chistera un genial centro al corazón de la defensa madridista que encontró la testa de Cesc Fàbregas enviando el balón al fondo de las mallas. El de Arenys de Mar dejó petrificada a la zaga merengue con su impecable cabezazo. Sin lugar a dudas, ganó el fútbol y se demuestra, de este modo, que en este maravilloso deporte sólo vale hablar en el campo. Guardiola sigue imbatido en el Bernabeu y el Barça se marcha a celebrarlo a Japón a conquistar el Mundialito, mientras se sigue trabajando poco a poco. Mientras tanto, el Imperio se cae como castillos en la arena.

Al acabar el encuentro, lo más sonado fueron las palabras de José Mourinho dando por campeón a la suerte, caprichoso azar y fortuna del Barcelona, sin saber que en fútbol la suerte sólo aparece cuando se busca. Eso por no hablar del impresentable gesto de Marcelo negándole un apretón de manos a Gerad Piqué. Ya lo dice el himno: Cuando pierde da la mano...

12 de diciembre de 2011

Jugadores históricos: Bixente Lizarazu


Seguro que muchos aficionados recuerdan el paso de este gran jugador francés por el Athletic de Bilbao, pese a haber nacido en Francia y, de hecho, jugar con la camiseta bleu. En efecto, Bixente Lizarazu nació en San Juan de Luz, comuna francesa perteneciente al País Vasco francés, en 1969. Su primer club profesional fue el Girondins de Burdeos en el que ingresó en 1988. Allí coincidió con Cristophe Dugarry y Zinedine Zidane, que abandonaron a los girondinos en 1996 para recalar en Milán y Juventus, respectivamente.

Fue en ese año cuando Bixente Lizarazu ingresó en las filas del Athletic Club de Bilbao. De este modo, el incombustible lateral izquierdo se convertía en el primer jugador en jugar con los leones en mucho tiempo. No cuajó una buena actuación con el Athletic y, habiendo jugado tan sólo 16 partidos, se marchó al Bayern de Múnich en 1997. Su actuación con el club bávaro le valió la internacionalidad con su selección con quien se proclamó campeón del mundo en 1998 y de Europa en 2000. Dicho sea de paso, Lizarazu fue titular indiscutible en el esquema táctico de la selección francesa durante todos esos años, en 97 ocasiones y anotando dos goles.

En relación a ello, el galo permaneció durante siete exitosas temporadas en el Bayern de Múnich pero en 2004 tuvo una corta estancia en el Olympique de Marsella, equipo en el que estuvo sólo una temporada para volvier al Bayern de Múnich donde se retiró en 2006. Curiosamente, en su última temporada en el equipo alemán (2005/2006), Lizarazu portó el dorsal 69, no en una jocosa alusión de connotaciones eróticas sino, en sus propias palabras, por haber nacido en 1969, medir 1,69 metros y pesar 69 kilogramos.


A nivel anecdótico, Lizarazu es el primer jugador de la historia en ser campeón del mundo y de Europa, tanto a nivel de clubes como con la selección. En su amplísimo palmarés destacan seis Bundesligas, cuatro Copas de Alemania, cinco Copas de la Liga alemana, una Copa de Europa, una Intercontinental y, con la elástica azul, el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000.

Bixente Lizarazu era un lateral izquierdo con mucho recorrido. Pese a su poca estatura (1,69 metros), poseía una gran capacidad física y una musculosa envergadura que lo hacía un defensa bastante fornido y rápido. Con permiso de Roberto Carlos, estamos sin duda ante uno de los mejores laterales izquierdo de la década de los nov90enta. Actualmente, practica surf, uno de sus deportes favoritos y es comentarista deportivo en el Canal + francés.

En cualquier caso, este jugador es tristemente recordado en España por ser amenazado de muerte por la extinta banda terrotista ETA. En su biografía, publicada en 2008, cuenta cómo José María Arrate, presidente por entonces del Athletic de Bilbao, le desembuchó que no podía ser extranjero pues era vasco. Yo estaba molesto por tanto teatro. No tengo problema con mi vasquismo ni sentía la necesidad de justificarme. Cuando se fué del club rojiblanco, Arrate le amenazó jurando: eso va a rodar mal para ti. 

 

En su polémica biografía, también hay un apartado dedicado a Luis Fernández. El también entrenador francés de origen tarifeño dijo en una ocasión: No vale la pena que Lizarazu reivindique su apego al País Vasco si es para irse un año más tarde por la puerta de atrás. El propio jugador reconoció en su obra que, antes de llegar al Athletic, no era realmente consciente de la importancia que tenía en el club el componente ideológico y afirmó que no sabía si hacía deporte o servía a una causa política. Curiosamente, en su estancia en Burdeos portaba una ikurriña a modo de brazalete de capitán.

En esta apetitosa biografía del jugador francés, también reproduce la sobrecogedora carta que le envió ETA: Sentimos inquietud y cólera pues has defendido los colores de un Estado enemigo… Has sido pagado con creces para llevar la camiseta de un Estado con el dinero robado a los vascos y al pueblo vasco. Habida cuenta de los emolumentos recibidos del enemigo, ETA se dirige a ti. Una falta de respuesta entrañaría una respuesta contra ti y contra tus bienes.

Por todo ello, Lizarazu fue llamado a declarar por la policía francesa e incluso se le revisaron las cuentas para verificar una presunta conexión o vínculo con la banda terrorista. No obstante, éste no fue sino el comienzo de un duro calvario en la vida del futbolista francés. Su vida cambió hasta el extremo de tener que llevar escolta y utilizar salidas privadas en los aviones cuando viajaba con el Bayern

Cuenta, además, que en 2001 fue relegado al banquillo por parte del seleccionador francés Roger Lemerre en un Francia - Alemania en Saint-Denis. Textualmente, el míster le espetó con tono opresor: No te voy a sacar. ¿Sabes?, incluso he dudado convocarte. Con todo lo que pasa a tu alrededor, la carta de amenazas de ETA, he temido que traigas ondas negativas al equipo. El equipo es más importante que todo, más importante que tú.

En otro orden de cosas, Lizarazu fue condecorado con la Legión de Honor, máxima distinción de la República Francesa, al igual que todos los bleus campeones del mundo en 1998. Su nombre original es Vicente, pero lo transformó en vasco: Bixente. En su andadura en el Athletic, se le recuerda especialmente por la pelea a puñetazos que tuvo con el jugador argentino Kily González, por entonces en las filas del Real Zaragoza.

Tras el pitote sucedido con las espinosas amenazas de ETA, Lizarazu minimizó considerablemente su vasquismo. Así pues, declaró posteriormente: Amo profundamente el País Vasco pero jamás he sentido la necesidad de reivindicar mi pertenencia de manera política. (…) nada me permite pensar que la existencia sería mejor si mi País Vasco se volviera independiente.



Fuente: La web de los futbolistas olvidados, diario 20 minutos. 25 de noviembre de 2008.

7 de diciembre de 2011

Spurs y romanos

 

Esta curiosa anécdota se remonta al 5 de abril de 2007. El escenario, el mítico estadio Ramón Sánchez Pizjuán, se preparaba para acoger un encuentro de cuartos de final de la Copa de la UEFA, ahora Europa League, entre dos clásicos de la competición: el Sevilla, vigente campeón por aquel entonces del torneo, y el Tottenham Hotspur, con dos entorchados de la misma y vencedor de la primera edición del torneo en 1972, conocida por entonces como Copa de Ferias.

La ciudad vibró con un frenético encuentro entre dos clubes con un estilo de juego muy atractivo y vistoso. Finalmente, el partido acabó por dos goles a uno para el equipo sevillista a espensas de la vuelta que, semanas después, se celebraría en White Hart Line, en su particular camino hacia la segunda Copa de la UEFA consecutiva. Aquel choque de cuartos de la Copa de la UEFA también sirvió para que Frederic Kanouté, que no tuvo un paso demasiado trascendental por las filas del conjunto inglés, se reivindicara como goleador ante su ex-equipo.

Dicho esto, los hooligans, para variar, organizaron alguna revuelta que mantuvo en vilo a los encargados de seguridad aunque, por suerte, la cosa no fue a mayores. Adicionalmente, los preparativos del encuentro comenzaron mucho antes, en el contexto de la Semana Santa sevillana y con litros y litros de cerveza preparados para satisfacer las etílicas necesidades de los siempre exigentes hooligans.


Cuando los aficionados del Tottenham salieron del estadio nervionense, un estruendoso sonido rompió en añicos su tranquilidad. Aquel enjambre de ingleses se encontró en las calles sevillanas una desapacible multitud que los desconcertó. La verdad es que el partido no era de la magnitud para desplegar tanta cantidad de personas y abarrotar la calles de Sevilla de esa manera tan sospechosamente sórdida. A decir verdad, la mayoría de estos hooligans, como buenos aficionados a la cerveza, llevaban en su cuerpo cierta cantidad de dicha bebida y puede que ello le estuviera provocando visión doble... o triple.

¿Qué estaba ocurriendo? Sencillamente, nadie le dijo a estos simpáticos ingleses que habían escogido viajar a la capital hispalense un Jueves Santo, es decir, pocas horas antes de la típica Madrugada sevillana. Por si esto fuera poco, la locura y los delirios de los spurs alcanzaron su máxima cota cuando contemplaron romanos, de lo que llevan pluma y todo, desfilar a modo de batalla bélica en nuestros días por las calles hispalenses.

En ese momento, los ingleses creyeron que, en lugar de haber viajado a España para ver un partido de fútbol, mas bien habían hecho uso de alguna inédita máquina del tiempo para emprender un embriagador viaje y retroceder a la época imperiosa en la que los romanos tenían tomado el control de la península. A su vez, las desorbitadas cantidades de alcohol ingeridas habían aportado algo de fantasía e inverosimilitud a aquella realidad que sus ojos estaban observando ¿No hubo quien dijo en una ocasión que el fútbol es algo más que una simple cuestión de vida o muerte? Pues a las pruebas me remito...

2 de diciembre de 2011

¿Qué define a un futbolista?


Hoy presento un artículo especial. En esta ocasión, su protagonismo recae en otra persona. Nuestro colaborador, amigo personal y fiel seguidor de Mis peloteros favoritos, Jorge González, más conocido como Sevillisto, me envió recientemente un gran post elaborado por él en el que reflexiona sobre cuáles son las cualidades que definen de forma inequívoca a un jugador de fútbol, en líneas generales. La inclusión de sus líneas aquí es mi muestra de agradecimiento a su trabajo y seguimiento del blog. Sin más dilación, allá va:

De sobra es bien conocido el futbol como deporte rey. Es el más visto, el más practicado, el que más pasiones desata. Y en lo segundo destacable, el más practicado, es en lo que un afortunado amigo del creador de este excelente blog les va a relatar. Toda la parafernalia montada en torno a este deporte es de sobra conocida por todos, y todos coinciden en que es un deporte de equipo. Y no lo desmiento. Pero bien cierto es que ese equipo lo integran jugadores, individuos. 25 mentes pensantes, 25 propietarios de piernas y físico, por lo que si uno de ellos falla, el equipo falla.
 
Con ésta máxima les ofrezco una particular visión, por experiencias infinitamente muy lejanas a la práctica profesional del fútbol, una serie de ideas o premisas necesarias para jugar, hacerlo bien y divertirse.
Bien, este es el primer elemento: la diversión. De nada sirve vestirte de corto, ponerte las botas y personarte en un terreno de juego si no vas por esa línea. El creador de este humilde blog y servidor quien les escribe somos simples aficionados en esto, y aun sin flashes, hinchada o cámara grabando cada uno de nuestros movimientos jugamos con muchísimas ganas, ¿y por qué? Porque nos divierte, porque nos sentimos bien jugando, porque nos gusta.
Otro factor moral suele coincidir con la confianza, ya que no es solo patear el balón como si no hubiera mañana ni meter goles. Es mucho más que eso, el futbol invita a su fiesta al control del balón, mantener posesión, saber elegir que pase, que centro o que disparo realizar, y en eso hay que estar muy decidido y seguro de cómo reaccionar a cada instante. Por experiencia, si esto falla puedes intentar millones de cosas que lo único que servirá es para hacerte ver que no es tu día de forma cada vez más severa, proporcional al número de fallos y eso es contraproducente del todo.
Pero también intervienen factores físicos. Uno de ellos es la potencia, ya que se trata de un deporte de contacto en el cual podrás estar más rápido, pero si el adversario te gana en fuerzas estas perdido. Es el caso de un defensa que vaya al corte pero siendo escuálido no pueda meter cuerpo ante un fornido 9 que pueda llevarse el balón y marcar a placer.
 
Además de estos tres, hay un elemento común a ellos, ya que sin él no tendrás garantizado eso de divertirte, mermará tu confianza y puede que emplees tu poderío físico, pero para cosas al margen del equipo. Les hablo de la técnica. Esa palabra tan pronunciada pero que tiene bastantes connotaciones. La mía es la naturalidad de conducir la pelota, los continuos gestos del cuerpo y el tacto del pie con respecto al balón que ha de dotar a una situación. Si requiere oxigenar el juego, irás controlando el esférico manteniendo la posición y dar a entender con el cuerpo lo que quieres-pretendes hacer. 

Con una técnica idónea puedes desde salir airoso evacuando un balón desde atrás para armar el contragolpe hasta realizar exitosamente un regate o una labor de desborde. Es, por tanto, el sino del fútbol, el ingrediente imprescindible para una macedonia de buen balompié. Obviamente, va intrínseca a lo antes mencionado la velocidad. Actúa de acompañante a la técnica, ya que puede hacer el juego impredecible, al ir a mayor ritmo que el resto. Garantiza gran parte del éxito en cualquier jugada, ya que te anticipas al rival con acierto.
 
Mencionado queda el próximo elemento, y ese es el hecho de ser impredecible. Es de cajón que si sabes que tu rival tira el balón a cierta parte del terreno de juego, si te anticipas le puedes robar la posesión. Por ello, un truco de pícaro resulta el hecho de servirle a tu rival una buena dosis de incertidumbre, mediante el regate, amagos, cambios de ritmo y todo lo que te puedas imaginar para dejar seco a tu rival de forma eficaz.
Dicho esto, aquí concluye el análisis particular acerca de lo necesario para jugar al fútbol de manera solvente. Espero emplazarles para otra ocasión. Espero que disfruten.
Jorge González Guzmán.