3 de junio de 2011

Actualidad: El Betis se viste de Primera


Después de confirmarse el fichaje de Javi Chica, procedente del Espanyol, el Betis ha tirado de armario y se ha ido de shopping. Hoy la entidad heliopolitana ha presentado oficialmente las nuevas equipaciones que el conjunto recién ascendido lucirá en la venidera temporada 2011/2012.

Las equipaciones son patrocinadas por la marca filial de Kappa, RBB. Dicho spónsor lleva apreciendo en la camiseta del Betis desde que el equipo bajó a Segunda División, siendo la siguiente la tercera campaña consecutiva en la elástica verdiblanca.

La primera equipación mantiene las tradicionales trece barras que históricamente ha llevado el club. Desaparece el atractivo cuello que llevó el año pasado y, para esta ocasión, se apuesta por uno pequeño verde que recuerda a la de hace dos campañas. Por su parte, los pantalones se mantienen blancos y las medias conservan el verde bético, como siempre. Dicho sea, se trata de una equipación muy clásica, simple y, por qué no decirlo, vistosa.

Beñat fue el encargado de hacer de modelo para la segunda equipación. Se trata de una camiseta color verde céltico, muy oscuro con pequeñas líneas verticales blancas que, además, cuenta con un portentoso cuello. Las calzonas son negras y las medias también verde oscuras. Estas calzones negras se las enfundará el equipo bético, a buen seguro, en el derbi sevillano en el Sánchez Pizjuán, como se ha hecho tradicionalmente.

La tercera equipación alternativa, mostrada por Jorge Molina presenta un estridente color naranja Holanda. Cuenta con detalles blancos en las mangas y hombros y finas franjas verdiblancas que atraviesan verticalmente el escudo mientras que las calzonas elegidas para esta ocasión son verde claras y las medias del mismo color naranja.

El modelo elegido para los porteros es completamente negro. Casto Espinosa lucirá una elegante equipación con el escudo del club verdiblanco en el centro del pecho. Además, cuenta en la parte frontal con una curiosa imagen que representa la visión del estadio desde abajo de los tres palos, algo realmente curioso.

En dicho acto, el presidente del Real Betis Balompié, Rafael Gordillo, regaló a dos béticos ilustres como el torero Curro Romero y el ex-jugador Luis del Sol dos camisetas con su propio nombre serigrafiado. Gran detalle el del club sevillano.

Culebrones veraniegos


Junto al calor, las sombrillas y los chiringuitos, en los últimos años un personaje se está acomodando entre nosotros cuando aprieta el sol. Y es que los culebrones del verano se están convirtiendo ya en condición esnobista, algo que, si no ocurriera, notaríamos cómo falta. Ocurrió con Henry, Dani Alves, Cristiano Ronaldo, David Villa y Cesc Fábregas el año pasado. ¿El sucesor para el verano de 2011? Obviamente, el Kun Agüero.

El jugador colchonero anunció por medio de una carta al club, su deseo de abandonar el equipo que lo vio nacer en Europa para conseguir otras ambiciones deportivas en un club grande de Europa. Atrás deja algunos años de sufrimiento y, por supuesto, el éxito del Atleti en la Europa League y la Supercopa de Europa en 2010, así como el subcampeonato copero ese mismo año.

Después del comunicado del Kun, se está especulando con el destino del jugador para la próxima temporada. No paran de salirle novias. Muchos medios le sitúan en el Real Madrid, eterno rival de los rojiblancos, aunque Florentino Pérez haya desmentido algún indicio de interés por el argentino. De ser así, supondría un varapalo duro para el aficionado atlético y un acto que jamás le perdonarían en el Vicente Calderón.

Otra novia muy atractiva para el Kun está siendo el Barcelona. Aunque el club ha admitido un interés por Giuseppe Rossi, delantero actual del Villarreal, no niega que el Kun Agüero es una pieza muy suculenta para el esquema de Pep Guardiola. Habrá que esperar.

Actualmente, el Kun prepara la Copa América al otro lado del charco con su selección, sin saber qué camiseta vestirá el próximo curso. Después de unas reponedoras vacaciones, veremos por fin qué lugar elige Sergio Agüero para volver a las andadas.

2 de junio de 2011

Partidos históricos: Francia - Bulgaria 1993

 

¿Qué es la felicidad? Heráclito hablaba de una complementación de contrarios. Por tanto, la primera parte de dicho sentimiento debería estar ligada al sufrimiento. Cierto. Algo así fue lo que ocurrió en Francia durante la década de los 90. Años antes de la gloria fruto de la consecución del Mundial de 1998 en su propio domicilio y de la Eurocopa de 2000 en Bélgica y Holanda, se bajó a los infiernos del fútbol, un lugar de difícil retorno.

Tras la ausencia francesa en el Mundial de Italia 1990, el Parc des Princes de París era el escenario para clasificarse para una Copa del Mundo desde 1986. Al frente se situaba la selección búlgara de Hristo Stoichkov y Emil Kostadinov. El lugar evocaba buenos recuerdos para la hinchada bleu por haber sido la sede de la final de la Eurocopa de 1984 donde la Francia de Platini se impuso a la selección española. Muchos no lo sabían pero aquel 17 de noviembre de 1993 sería una fecha indeleble en la historia del fútbol francés y una herida abierta todavía hoy.

En realidad, la situación era favorable para Francia. Lideraban la clasificación con trece puntos y, para acceder al Mundial de Estados Unidos, sólo tenían que conseguir un punto. En cambio, Bulgaria ocupaba la tercera plaza y se encontraba a dos puntos de Suecia y a tres de Francia. Los búlgaros no podían permitirse ni un sólo fallo.


Bulgaria había aplastado a Austria por 4-1 mientras que Francia perdió con Israel en el último minuto, dicho sea de paso, teniendo el partido ganado a diez minutos del final. Todos esos ingredientes convertían el partido en una final al más puro estilo Hitckcock.

Pese a ser otoño, las condiciones climáticas eran más que aceptables, de hecho, eran realmente buenas. París presentaba un cielo despejado y refrescaba mediante una agradable brisa. En general, se respiraba una tranquilidad palpable en el ambiente y la clasificación para el Mundial del próximo verano se intuía evidente. Muchas familias acuden al célebre estadio parisino para pasar una feliz velada con sus hijos o amigos.

Los hombres de Houllier se sabían favoritos y, de hecho, comenzaron dominando el partido ampliamente, Al otro lado, tenían a la generación más talentosa de futbolistas búlgaros dispuestos a dar un golpe de efecto puesto que contaban con la calidad necesaria para ello. Los hombres de Penev con Kostadinov y un siempre temible Stoichkov tuvieron al principio dificultades para mantener el balón pero luego las tornas se cambiaron.

Aunque Francia dominaba por momentos, la alargada sombra de un gol búlgaro les acechaba. Sabían que un gol en casa les pondría la contienda muy de cara. En ese marco, Didier Deschamps inicia una conducción de balón por el costado derecho y bombea un balón que encuentra la cabeza de Jean-Pierre Papin. El balón de oro francés le sirve un sutil pase a Éric Cantoná que entra en velocidad. Bulgaria no puede hacer nada para frenar esa frenética triangulación. Borislav Mikhailov se ve sorprendido y no puede atajar el lanzamiento de l'enfant terrible. (1-0, 32')


Sin saber por qué, comienza a imperar en el combinado francés una inquietud que arroja nerviosismo a los galos. Krasimir Balakov saca un lanzamiento de córner y Emil Kostadinov saltó más alto que nadie para cabecear a la red y batir a Bernard Lama. Era un gol a las puertas del descanso y el juego de Francia consiste en asustarse. (1-1, 37')

El miedo no abandonaría el campo pese a que Francia sigue clasificada. Jean-Pierre Papin sufre molestias en la pierna y es sustituido por David Ginolá en el minuto 69. A falta de veinte minutos para la conclusión del partido, Ginolá recibe falta en los aledaños del banderín de córner búlgaro.

Lo ideal hubiera sido mantener el balón lejos de la portería de Lama para no elevar las cotas de sufrimiento y hacer correr el cronómetro. El extremo parisino lanzó un balón aéreo que no encontró a ningún jugador francés pero sí a Lyuboslav Penev. Bulgaria inicia el contragolpe y el colchonero cede la pelota rápidamente a Emil Kostadinov. Parece un balón difícil de controlar pero el búgaro sorprende con una semivolea que se cuela por la portería de Lama. (1-2, 90')


¿Qué ocurrió luego? Después de ello, Francia se quedó sin billete para el Mundial de 1994 siendo ésta su segunda ausencia consecutiva en una Copa del Mundo. Merced a este encuentro, Kostadinov se convirtió en un ídolo en el fútbol búlgaro y formó un tridente de lujo junto a Penev y Stoichkov.

En Francia, Gérard Houllier fue sustituido por su ayudante Aimé Jacquet que no volvió a convocar a Ginolá. Un par de años después comenzaría el mejor ciclo de la historia del fútbol francés. Llegaron a semifinales en la Eurocopa de Inglaterra de 1996 donde perdieron en la tanda de penaltis ante República Checa. Después conquistaron el Mundial en suelo francés y la Eurocopa de 2000. A pesar de ello, esa herida aún escuece a la hinchada bleu.

En cambio, Bulgaria sí viajó a Estados Unidos y consiguió una nada desdeñable cuarta posición. De forma silenciosa, participaron en el Mundial más bonito de su historia y se coló en las semifinales del torneo. Derrotaron a Argentina en la primera fase (2-0) y luego en la tanda de penaltis dejaron fuera a México. La victoria ante Alemania, vigente campeona (2-1) les llevó a semis donde cayeron ante Italia. Finalizaron el certamen en cuarta posición después de recibir un inapelable 4-0 a manos de la Suecia de Brolin y Dahlin en la final de consolación. Bulgaria jamás tendría una generación igual.


Alineaciones:
Francia: Lama, Desailly, Roche, Blanc, Petit, Le Guen, Deschamps, Sauzée (Guérin, 81'), Pedros, Papin (Ginola, 69'), Cantona. Entr.: Houllier.

Bulgaria: Mikhailov, Kremenliev, Ivanov, Khubtchev, Tzvetanov (Aleksandrov, 82'), Yankov, Letchkov (Borimirov, 82'), Balakov, Kostadinov, L. Penev, Stoitchkov. Entr.: D. Penev. 

Dios existe y se llama Pep Guardiola


El Barcelona ha conquistado su cuarta Copa de Europa y la segunda desde que Josep Guardiola dirige al primer equipo. No obstante, semanas atrás el equipo azulgrana ganaba su tercera liga consecutiva y, allá por enero, el podio del Balón de Oro estaba compuesto por tres jugadores formados en La Masía (Messi, Iniesta y Xavi) siendo premiado el argentino. Por si esto fuera poco, varios son los expertos que catalogan a este Barcelona como el mejor equipo de todos los tiempos.

Correcto. Sin duda, estamos viviendo la mejor etapa de la historia del Barça en la que se ha superado en Copas de Europa al Dream Team de Johan Cruyff. El artífice del equipo de moda, Pep Guardiola, vive con delirio cada victoria del equipo. La razón es rotunda: ama el barcelonismo. Como él mismo dice: Este club ha perdido más que ha ganado. Para probarlo, basta con desempolvar la máquina del tiempo y retroceder exactamente diez años atrás. Corría el año 2001 y en el Camp Nou se vivía un ambiente muy distinto al de hoy día...

En esencia, el Barcelona era un equipo desdibujado al que llegaban jugadores prometedores que mostrarían un rendimiento muy mermado. Fue una temporada convulsa en la que Figo, amigo personal de Pep, se marchó al Real Madrid y no se ganó ningún título. Además, al frente del barco se situaba Joan Gaspart en la presidencia. En ese contexto, tras una sesión de entrenamiento, los periodistas de Barcelona fueron sorprendidos por un llamamiento en rueda de prensa de Pep Guardiola. 


El hoy entrenador del Barça sorprendió a los medios al anunciar su salida del club cuando finalizara la temporada. Las relaciones con el presidente anterior, Josep Lluís Núñez, no eran buenas y, dos años antes, sufrió una extraña lesión en los isquitibiales que lo mantuvo alejado del césped prácticamente toda la temporada. De hecho, se perdió el Mundial de Francia como consecuencia de su anomalía muscular.

Cosas del fútbol, el año que sufrió la lesión sirvió para que se extendieran rumores de todo tipo. Se cuestionó su sexualidad después de que desfilara para Antonio Miró e incluso se le llegó a llamar por el sobrenombre de El Mito porque leía Martí i Pol. De un modo más grave, muchos desaprensivos indicaron que sufría una enfermedad grave que era realmente la responsable de que no jugara, algo totalmente falso.

En un ambiente tan concentrado, Pep subrayó literalmente: Llegué aquí sin pelo y me voy padre de familia. El ambiente que vivió Guardiola era difícilmente respirable. Para una persona que ama al fútbol, acudir a los entrenamientos se convirtió en una tarea ardua más que placentera. Su rendimiento físico no le acompañaba pero todo el ambiente y la gestión del club, recordemos, con Gaspart como presidente, colmaron el vaso y desembocaron en la marcha de Pep.


Después de aquello, lo más indicado para despedir a un histórico jugador hubiera sido una manada de pancartas y consignas de agradecimiento. Nada más lejos de la realidad. En un partido en el que el Barça pierde frente al Oviedo, el Camp Nou llegó a gritar: Más Urrutis, menos peseteros. O sea, la afición culé le pitó a uno de los jugadores más importantes de los últimos años del club. Para colmo, en el último partido de Pep como jugador del Barça, corría el mes de mayo y el Barça caía eliminado en semifinales de Copa ante el Celta. Los silbidos continuaban como el canto de los pájaros al amanecer y parecía no haber forma de hacerlos cesar.

Fue en ese momento, cuando un ex-madridista como Luis Enrique lo cojió en brazos y generó un tímido aplauso del público. Si bien, no se vió ninguna pancarta de ánimo ni nada por estilo. Se iba Guardiola, un catalán de pura cepa, alguien que ama todo lo azulgrana, el yerno perfecto y las muestras de reconocimiento por los años de dedicación brillaban en aquel oasis de gratitud. 

Pasaron años sin que se supiera nada de Pep Guardiola. Se pensó que iría a algún equipo grande para terminar con éxito su carrera pero no. Su destino fue el modesto Brescia italiano y, posteriormente, Millonarios de Sinaloa.


En el plano personal, Pep lo pasó fatal porque fue testigo en primera persona de cómo el Barça cambió. El equipo que dejó no era ni la sombra del Dream Team que, con él, tocó el cielo del fútbol. En cambio, la presión le pudo, las calumnias vertidas hacia él le colmaron la paciencia y las habladurías sobre sus preferencias sexuales por el simple hecho de haber desfilado avivaron su discurso interno: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Ha llegado el momento de volver a los tiempos actuales. En la máquina del tiempo, ya hemos configurado la fecha exacta. Si viste Regreso al futuro, es importante saber que no debes operar ningún cambio brusco en el pasado que altere el presente. Pero, anécdotas de ciencia-ficción aparte, la realidad es esa: Guardiola salió del Barça por la puerta de atrás.

Aún hoy, Guardiola no ha olvidado eso. Los sentimientos tan negativos que vivió en sus últimos días como jugador del Barça siguen ahí. De hecho, en rueda de prensa ha indicado que sabe lo que pasa en el Camp Nou cuando las cosas no van bien y se mantiene ojo avizor. ¿Por qué? Porque sufrió mucho habiendo sido uno de los jugadores más emblemáticos del club y no obtuvo el reconocimiento merecido.

Afortundamente, el fútbol te devuelve lo que le das. Si has visto las tres últimas temporadas del Barça, sabes perfectamente a lo que me refiero y, diez años después de sus malas vivencias, Pep puede sentirse feliz por vivir unas diametralmente opuestas.

En su corta estancia en la Roma, jugó contra el Real Madrid en Champions en la temporada 2002/2003. En la ilustración, aparece en dicho encuentro junto a Raúl.

 Captura del momento en que Guardiola se despedía de la afición que lo disfrutó desde 1990 hasta 2001. La verdad sea dicha, no fue una despedida muy efusiva.