9 de mayo de 2011

La telebasura en el fútbol


Para servirte una sobredosis letal de la llamada telebasura, no es necesario que veas los programas del corazón en los que se juega con la eterna condición cotilla del ser humano para registrar altos niveles de audiencia, comprar sus productos, lavarte el coco y, en definitiva, llevarse una buena porción de la deliciosa tarta rosa.

Curiosamente, la fina línea que separa lo moral de lo inmoral ha sido transgredida o, dicho de otro modo, la telebasura ha encontrado su acogedor cobijo en Telemadrid. Si te quieres emborrachar de patrañas y bazofias, no tienes más que sintonizar un informativo de Telemadrid para tu ingesta dosis ácida de televisión ignominiosa.

A fin de contextualizar, hago alusión a un reportaje emitido en la sección de deportes de dicha cadena dos dias después de que el Barcelona se clasificara para la final de la Champions League tras eliminar al Real Madrid. Tras el encuentro, un grupo de desaprensivos aficionados culés montaron una auténtica batalla campal en Canaletas aprovechando el ambiente festivo. La policía intervino mediante la violencia, los heridos se contaron por decenas e incluso se intentó incendiar el hotel donde se alojaban los periodistas por parte de estos energúmenos.

Para esclarecer los hechos, no estaría de mas que vieras el siguiente vídeo. Se trata de la sección donde tienen lugar los hechos anteriormente citados. Es el reportaje íntegro, sin cortes ni interrupciones, de duración escueta pero de malicia estratosférica.


En estas imágenes se acusa directamente a Pep Guardiola de perpetrar los delictivos actos de un grupo de aficionados barcelonistas en Canaletas. Siguiendo su aplastante lógica, la cadena madrileña no muestra reparos en asegurar que el comportamiento de un sector de la afición fue ejecutado por Pep Guardiola, cual pragmático adalid, que indujo a ello tras las declaraciones en rueda de prensa en la que, con su peculiar estilo, definía a la prensa madrileña como La Central Lechera. Va a ser lo que yo decía, lógica racional e indiscutible.

Gracias a la incansable labor difamatoria de estos periodistas, por llamarlos de algún modo, se pone en descrédito la honradez del técnico azulgrana. Se trata de un hecho de elevada gravedad por los cuales los servicios jurídicos del Fútbol Club Barcelona ya se han puesto manos a la obra.

Lo realmente infame es que la cadena autonómica presenta la información como verídica e irrefutable en su particular campaña de desprestigio hacia el de Santpedor y, por extensión, hacia el Fútbol Club Barcelona. Sinceramente, creo que a alguien de la cadena de Esperanza Aguirre se le pasó la toma rutinaria de la medicación para su enajenación mental transitoria porque, si fuera consciente de la envergadura del vídeo, quizá se lo hubiera pensado dos veces.

Las imágenes, empapadas en un subjetivismo exhacerbado, colocan al Barcelona como un club provocador hacia la prensa y la afición madridista, a sus jugadores como xenófobos y acusan abiertamente a Guardiola de contaminar de política las salas de prensa. Sirviéndose del elocuente humor de APM? se las ingenian para introducir fragmentos de Guardiola en sala de prensa para desdibujar la realidad por medio de palabras que son susceptibles de confundirse en un contexto tan amarillista...

Otro elemento que no deja lugar a dudas de que ha empezado una campaña desleal contra todo lo que apeste a azulgrana es la rocambolesca banda sonora al más puro estilo heavy metal que se mantiene a lo largo y ancho del vídeo. Maldad, poca vergüenza y tergiversación elevadas a la enésima potencia...

¿Lo peor de todo? Que una cadena de televisión adopte este discurso de contenido tan grave como propio. Pep Guardiola ha sido calumniado y el departamento jurídico del club está empezando a tomar las medidas pertinentes. De este modo, se está estigmatizando el trabajo de un colectivo (jugadores, cuerpo técnico, asistentes...) que sí se ganan la vida honradamente, confían en un proyecto y creen ciegamente en la filosofía de una forma de jugar para hacernos felices. 

Con el propósito de que haya justicia en el mundo del fútbol, lo que se puede hacer es tirar por el camino de Inda, es decir, por lo civil o por lo criminal. En el primer caso, los responsables de contenido de los informativos de Telemadrid deberían rectificar y retractarse de lo dicho. Por las malas, la justicia tomará cartas en el asunto y estos personajillos no quedarán impunes.

En resumen, El Pep ha sido injuriado y será él quien decida si quiere opinar públicamente o mantener su línea habitual de discreción. Entre tanto, quizás algún redactor debería plantearse si hizo bien en tangarse de clases de Ética Periodística...

Jugadores históricos: Lilian Thuram


El archipiélago caribeño, en concreto, la parte de Las Antillas celebró de un particular modo la llegada del año 1972. La dependencia política de un gran número de islas por parte de potencias mundiales como Estados Unidos, Francia, España y Holanda ha permitido que un gran número de jugadores negros hayan aportado su garra, envergadura y calidad a selecciones europeas que, en años sucesivos, han conseguido el éxito.

Sin embargo, como muchas otras personas, emigró de su tierra natal nada menos que a la Ciudad de las luces con tan sólo nueve años. En la capital francesa, jugó en varios equipos locales como delantero centro. No en vano, su primer equipo local fue el AS Mónaco con el que debutó en la liga francesa en el año 1991. En el equipo del Principado, conquistó la Liga en 1996 y la Copa en 1994 y 1996.

Ya reconvertido en lateral derecho, cruzó Los Alpes para ingresar en las filas del Parma junto a otros talentosos jugadores del nivel de Gianluigi Buffon, Hernán Crespo y Fabio Cannavaro. Allí sentó las bases de una fuerte y referente defensa y, con el galo como pieza indiscutible en la retaguardia, el equipo parmesano logró la Copa de Italia y la UEFA en el año 1999.


El seleccionador galo Aimé Jacquet lo convocó como jugador fundamental para la selección francesa que ultimaba sus menesteres como organizadora del Mundial de 1998. 

En dicha cita, el galopante aspecto feroz del defensa le sirvió un puesto en el citado puesto de lateral derecho donde ejerció como perro de presa junto a Marcel Desailly, Laurent Blanc, Frank Leboeuf y Bixente Lizarazu. Es recordado especialmente por los dos goles que anotó en la semifinal ante Croacia cuando Davor Suker había adelantado a los balcánicos y el marcador no era muy positivo para los intereses de Francia. Curiosamente, han sido los dos únicos goles que ha marcado como internacional en su dilatada carrera. Su cansagración con el conjunto nacional le valió un hueco en la Eurocopa del año 2000, donde alternó el puesto de lateral con el de defensa central y contribuyó para que su pais conquistara la gloria con la consecución del laurel europeo. 

La temporada 2000/2001 fue realmente gratificante para el francés que, ese mismo año, fue fichado por la influyente Juventus de Turin. Vestido de bianconero, Thuram formó una talentosa plantilla junto con jugadores de gran calidad como Cannavaro y Buffon, quienes también llegaron a Turin ese mismo año procedentes del Parma. También compartió vestuario con veteranos zagueros como Paolo Montero, Ciro Ferrara, Gianluca Pessotto e Igor Tudor que fue tercero con Croacia en el Mundial de 1998.


En el cuadro turinés permaneció hasta 2006, año en el que también fue subcampeón con Francia en el Mundial de Alemania 2006. El descenso administrativo de la Juventus a la Liga Serie B precipitó la salida del club de Thuram rumbo al Fútbol Club Barcelona con su compañero Gianluca Zambrotta. Análogamente, Cannavaro y Emerson prepararon sus maletas hacia el Real Madrid acompañados por Fabio Capello. Zlatan Ibrahimovic se marchó al Inter y viejos estandartes de la Vecchia Signora como Buffon, Camoranesi y, por supuesto, Alessandro del Piero se quedaron, armados de valor y anteponiendo los colores, en la Juventus.

En 2006 llegó a la ciudad condal. Su rendimiento fue irregular marcado, en primera instancia, por las lesiones que sufrió y sólo permaneció dos temporadas hasta 2008. Aquel verano jugó la Eurocopa de Austria y Suiza en la que su selección tuvo una discreta participación. Se rumoreó que aquel verano ficharía por el Paris Saint Germain pero una malformación cardíaca cuando pasaba el reconocimiento médico truncó el fichaje por el equipo parisino. A consecuencia de ello, puso fin a su abismal carrera futbolistica.

Su estilo de juego se fundamentaba básicamente en su físico imponente. Su fortaleza administraba tranquilidad en la defensa y tenía una gran capacidad para sacar el balón desde atrás. Dado que en sus inmemoriables comienzos empezó jugando como delantero y, posteriormente, como lateral derecho, su incorporación al ataque para rematar córners también era frecuente. Los delanteros también le temían por su eficacia en los marcajes. En cualquier caso, será recordado en Francia por haber sido el Carles Puyol goleador, en aquella semifinal mundialista ante Croacia.

 Desde 1994 hasta 2008, fue el dueño del dorsal número 15 con el que jugó los Mundiales de Francia (1998), Corea-Japón (2002) y Alemania (2006)

 En la Juventus, se compaginaba la calidad en la defensa con la espectacular dupla de ataque formada por Trezeguet y Del Piero, por no hablar de la calidad bajo palos de Gianluigi Buffon y de todo el equipo en general.

 
 El escándalo Moggi acaecido en 2006 fue el detonante de su salida del club junto con Ibrahimovic, Zambrotta, Cannavaro, Emerson y Fabio Capello. Su destino sería el Barcelona.

Defendió la camiseta azulgrana dos temporadas (2006/2007 y 2007/2008) donde no cobró mucho protagonismo. Tras la conclusión de la Eurocopa de 2008 se le detectó una anomalía cardíaca y decide poner punto y final a su exitosa carrera.


En esta secuencia, queda inmortalizada su única aportación goleadora como internacional y, sin lugar a dudas, la más recordada para los franceses.

7 de mayo de 2011

El Barça vestirá de azulgrana en Wembley

 

El club ha comunicado a través de su página oficial que el próximo día 28 de mayo lucirá su uniforme habitual en la final de la Liga de Campeones en Wembley. A consecuencia de que las equipaciones locales del Barcelona y del Manchested United son susceptibles de confundirse, la reunión que hoy tuvo lugar entre la UEFA, el club inglés y el español dictaminó finalmente qué unifirme se enfundarán ambos clubes así como el tema de las localidades.

El Manchester United llevará, por tanto, su segunda equipación que, como suele ser común todos los años en el conjunto inglés, será totalmente blanca. Recuerda a la final de Roma en 2009 en la que ambos clubes presentaron una apariencia idéntica.

En la final de 1992, celebrada también en Wembley, el Barcelona derrotó a la Sampdoria con aquel inolvidable trallazo de Ronald Koeman por medio de un potente libre directo. En aquella ocasión, el Barça llevaba su segunda equipación que aquel año era naranja.

En relación a ello, el club azulgrana dispondrá de 24140 localidades. De todas ellas, 20519 se reservarán para los socios y las peñas mientras que 3621 tendrán como dueños a diversos patrocinadores del club.

Fuente: Página oficial del Fútbol Club Barcelona.

4 de mayo de 2011

Tornem a Wembley


España entera y todo el mundo se paralizaban delante de los televisores. Afortunadamente, el motivo no era la última hora a causa de una amenaza nuclear ni una inminente invasión alienígena. Los litros de cerveza corrían como regueros de pólvora en hogares, locales, pubs y restaurantes. Y es que la ocasión lo merecía. En escasos minutos comenzaba la vuelta de las semis en el Camp Nou. ¿Al frente? Un gran equipo como el Real Madrid...

Se trataba del clásico más cargado de los últimos años. Un pase a la final de la máxima competición continental estaba en juego. El 0-2 cosechado en la ida suministraba una sobredosis de tranquilidad y muchos apostaban porque el equipo culé pasara como un rodillo por encima de su eterno rival. Las declaraciones del entrenador del Real Madrid, José Mourinho, no hacían más que motivar a una afición cansada de lloriqueos, manipulaciones y absurdas ocultaciones de la realidad que empañan la gran superioridad y superlativo fútbol que practica el Fútbol Club Barcelona.

En esta ocasión, el Camp Nou no podia entonar al viento el famoso: Mourinho sal del banquillo, puesto que el técnico portugués, que fue sancionado en la ida por demostrar un comportamiento intransigente al cuarto árbitro tras la expulsión de Pepe, vería el partido desde el palco. No obstante, el luso prefirió ver el partido desde el hotel. ¿Caballerosidad o cobardía?

Y ésa fue la antesala del partido. El frío saludo inicial entre los jugadores no dejaba lugar a dudas que la tensión creada en los partidos anteriores se mantenía latente. El Madrid renunció desde el principio a la formación de trivote como consecuencia, en primera instancia, de la controvertida expulsión de Pepe el pasado miércoles en el Bernabeu. El Barça salió como siempre, es decir, tocando, tocando y tocando para ahogar al Madrid con su sofisticada presión, además de la calidad y precisión de sus pases en corto. El planteamiento del Madrid, por tanto, se alejaba del ofrecido en los tres clásicos anteriores y recordaba más al del 5-0 del mes de noviembre. Se jugó exactamente como no le gusta a Mourinho o, dicho de otro modo, atacando de primeras.


Messi protagonizó los desdoblamientos por banda, corrió como el que más, desbordó, puso en aprietos a su férreo marcador Ricardo Carvalho quien sólo lo podia parar por lo criminal, como diría Eduardo Inda. De las botas del argentino, nacería la ocasión de Villa que Casillas se las arregló para adornarse con una bonita palomita. El Real Madrid no encontraba su sitio en el campo, la posesión sonreia al Barcelona, el buen juego nos acompañaba y la ilusión por llegar a Wembley estaba inmersa en cada toque de balón de los jugadores del Barça.

El Madrid por su parte sólo podía esperar algún error de los azulgranas para atacar por banda por medio de la incuestionable velocidad de Cristiano Ronaldo, la calidad de Di María, y el oportunismo de Higuaín. El encharcado césped del Camp Nou, mojado por la lluvia torrencial que asolaba Barcelona, presenció en primera persona cómo el partido daba paso al descanso con un resultado gafas.

Sin embargo, los goles, la emoción, la hipotética épica y la polémica tenían reservada plaza para el segundo tiempo del partido. En ella el Barcelona permaneció fiel a su estilo pero, eso sí, con más profundidad que en la primera parte. En el primer minuto de la segunda parte, el colegiado belga Frack de Bleckere anuló un gol a Higuaín después de que Cristiano Ronaldo hiciera un fantástico control orientado en el centro del campo y arrancara a correr. El mediático jugador portugués cayó sobre el tobillo de Mascherano que, de este modo, se desestabilizó y perdió el equilibrio. La polémica estaba servida y la mecha de las protestas del madridismo se encendía cuán antorcha olímpica.

Pocos minutos después, apareció el de siempre. Andrés Iniesta sirvió un fantástico pase que encontró los pies del canario más culé, Pedro Rodríquez, y batía por bajo a Casillas. La piña de los jugadores en el enfangado césped culé abría de par en par las puertas de Wembley. Parecía raro pero en esta ocasión no era el Barça el que tenía que apretar en armonía con el cronómetro. Me explico. Hace dos años en Stamford Bridge y el año pasado ante el Inter, era el Barça el que tenía que acelerar los motores en unas semifinales para no caer eliminado. En Londres lo hizo Andrés; el año pasado no pudo ser pero esta noche se respiraba un tranquizante ambiente. Sí, era cierto. El Madrid tenía que correr por su propio interés.

Y metió la quinta marcha cuando, por medio de una fantástica jugada de Di María que dio en el palo, Marcelo anotó el empate tras la cesión del argentino a quien le favoreció el rebote. Sin embargo, entre patadas y juego agresivo, el Barcelona jugó a lo que sabe, incluso hizo algún rondo de tres jugadores en una baldosa que desesperaba a los madridistas. Uno de los artífices del juego duro fue Adebayor que entró por un desaparecido Kaká. El togolés repartió patadas que encontraron al más damnificado Messi. Por supuesto, vio la tarjeta amarilla, muy tardia a mi parecer. Si Mourinho se queja de que siempre acaban con diez, quizá debería trabajar mas el aspecto del juego agresivo. Con semejantes entradas, ningún árbitro puede permitir que te vayas de rositas...


Se notaba la jerarquia impuesta por Puyol, aunque fuera en el lateral, la soberbia calidad de Messi, la picaresca de Pedro... Casillas buscaba la cámara para expresar su inconformidad por las decisiones arbitrales, cacheteándose la cara. El momento especial tuvo lugar a dos minutos del fin del partido. Éric Abidal, operado de un tumor en el hígado un mes y medio atrás, entraba en el terreno de juego en sustitución de Puyol. El Camp Nou aclamaba la entrada del francés y sus compañeros igual. Fue uno de esos momentos que ennoblece este gran deporte. Estoy muy contento por haber llegado a la final de Wembley, pero sobre todo lo estoy por la gente. Así de agradecido se mostró el lateral francés; fue una alegría volver a verle vestido de corto.

Y sonó el pitido final. El silbato supuso que el júbilo saltara por los aires, que todos rieran y lloraran al mismo tiempo, que la felicidad se mezclara con la fina lluvia barcelonesa. Abidal voló propulsado por sus compañeros al cielo del Camp Nou, Guardiola saludaba a los aficionados con su mano a modo de visera. En suma, se respiraba felicidad y alegria por los cuatro costados en contraste con la resignación de los jugadores del Real Madrid que se marchaban abatidos y cabizbajos.

El señorío del barcelonismo se ocupó de respaldar el resultado que por humillar al rival. Han sido dias muy duros, por la final de Copa, por todo el trabajo realizado y por todas las horas de sueño empleadas. Todos: jugadores, entrenador, cuerpo técnico y utilleros formaron una simbólica piña en el medio del campo. Se impuso el fútbol por encima de las manipulaciones y se habló en el césped en lugar de hacerlo en los despachos. Luego se llevó a cabo la vuelta de honor. Esta vez no había copa que mostrar pero sí una invitación con la historia, una vieja amiga con la que tendremos una romántica cita en Wembley allá por el 28 de mayo.

El año pasado, Mourinho correteaba a sus anchas por el césped del Camp Nou, entre aspersores, celebrando el triunfo. Anoche, se quedó confinado en la habitación del hotel...

Anecdóticamente, el clásico de ayer fue el mas visto en la historia. Se contabilizaron más espectadores, incluso, que en la final del Mundial de Sudáfrica pero no se llegó al umbral de la final de la Eurocopa hace ahora tres años. El barcelonismo se sacó la espinita de la eliminación ante el Madrid en 2002 y se convierte en el primer equipo español que elimina dos veces al mismo equipo compatriota en una eliminatoria europea.. Un Madrid Barça de Champions no se ve todos los días y un equipo tan grandioso como éste no se ve todos los siglos.

Al respecto, el presidente del Barcelona, Sandro Rosell, declaró que han triunfado los valores del barcelonismo; mientras Pedro desea repetir la hazaña de 1992. En este ambiente de ilusión, la otra cara de la moneda nos ofrece a un equipo llorón con un mal perder que oscurece la categoria del Real Madrid. Los provocadores gestos de CR7 y de Mourinho, dos ganadores natos, no dejan lugar a dudas de que sólo les enseñaron ganar, de la otra parte de olvidaron total o parcialmente.

A finales de mayo, Pep y Zubi rememorarán viejos tiempo. Hace diecinueve años, contaban los tres peldaños para saltar al histórico Wembley que luego se convertirían en ventitrés para subir al palco a recoger la Orejona. Desde puestos técnicos diferentes, la historia se repite donde un buen día comenzó a cimentarse la leyenda del Dream Team, hoy reinventada como Pep Team.


El momento más emotivo se produjo cuando Éric Abidal ingresó en el terreno de juego tras haber sido intervenido de una anomalía en el hígado hace un mes y medio.

El fútbol vuelve a casa, ¿no?, añadió Pep Guardiola en referencia a la canción de la Eurocopa de 1996 celebrada en Inglaterra.

El rotativo francés más vendido y famoso en el mundo, L'Equipe, no pasó por alto el éxito del Barcelona y destacó especialmente a Andrés Iniesta a quien coronó como un pasador de ensueño.