3 de octubre de 2014

La particular venganza de Roy Keane


En el mundo del deporte, es mucho más correcto usar la palabra revancha que venganza. En tanto que la primera hace referencia a redimirse de una derrota deportiva mediante una victoria, la segunda lleva implícita connotaciones personales que desvirtuan la esencia del deporte. En cualquier caso, es bastante probable que Roy Keane, quien fuera jugador del Manchester United entre 1993 y 2005, no estuviera demasiado de acuerdo con la definición anteriormente dada.

Remontémonos a los hechos. Corría el año 1997 y Manchester United y Leeds se enfrentaban en un partido de Premier League con aparente normalidad. Roy Keane intentó zancadillear al defensa noruego Alf-Inge Haaland, con tan mala suerte que, al realizar el movimiento, el jugador irlandés se lesionaría el ligamento cruzado anterior. Haaland reaccionaría riéndose de forma jocosa de Roy Keane, acusándole de fingir esa dolorosa lesión para que no ser amonestado.

Evidentemente, esa acción no haría más que enfurecer a Roy Keane, un jugador especialmente recordado por su turbulento carácter y que había practicado boxeo en su juventud. Completamente recuperado de su lesión, el irlandés no olvidaría la cara de su verdugo y cuatro años después volverían a cruzarse las caras, o mejor dicho, las piernas en un terreno de juego. Era el año 2001 y Haaland militaba en las filas del Manchester City, el rival doméstico de los Diablos Rojos.

La ira de Roy Keane saldría desbocada en el derbi de Manchester. Tanto fue así que, en el primer lance del juego, en la primera oportunidad que tuvo, Roy Keane propinó una escalofriante patada en la rodilla a Haaland. Retorcido de dolor en el suelo, el defensa noruego no sabía que Keane se había servido su particular vendetta. El irlandés se acercó y gritó: Jódete cabrón, ya no volverás a reírte de mí.

Haaland no lo pasaría bien después de esa horrible entrada. Se sometió a numerosas operaciones de rodilla de las que no se recuperó satisfactoriamente y colgaría las botas poco después. Por su parte, el conflictivo jugador irlandés fue suspendido con tres partidos y tendría que hacer frente a una multa de 5.000 libras. Posteriormente, Keane publicó su biografía en la que aseguraba sin titubeos su intención de lesionar a Haaland: El que la hace la paga. Él tuvo su recompensa. Me lesionó y mi actitud es de ojo por ojo.

Aquí se puede observar la horrible entrada de Keane a Haaland. Jugadores así no deberían desempeñar la práctica del fútbol a nivel profesional.

Fuente: Münk (31/1/2014). Imágenes con historia: La venganza de Roy Keane. Página Munkshop.

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