7 de marzo de 2011

La intrahistoria de Guardiola y Mourinho


El amor es uno de los sentimientos que hacen cobrar de sentido a la vida. Y, no nos engañemos, el fútbol forma parte de ella. Sin ser conscientes de ello, en el fútbol nacen bonitas historias. Una de ellas toma escenario en nuestra Liga. Me refiero, cómo no, a Pep y a Mou.

En realidad, esta historia comenzó hace bastantes años. Concretamente, en 1996 cuando el portugués aterrizó en Barcelona acompañado de sir Bobby Robson para el que trabajaba de traductor. Anteriormente, Mourinho también desempeñó el papel de traductor del técnico inglés en el Vitòria de Setúbal. Por todo ello, en poco tiempo, Mourinho recibió el apodo de el traductor.

Paralelamente a ello, Guardiola jugó en el primer equipo desde 1990 hasta 2001. El Noi de Santpedor vivió en primera persona la era del Dream Team de Johan Cruyff y la decadencia del mismo a mediados de los noventa. Fue entonces cuando Guardiola y Mourinho se conocieron en el Fútbol Club Barcelona. Tras la salida de Robson del Barça al PSV y la llegada de Louis Van Gaal, Mourinho pasó a ser segundo entrenador del club y mano derecha del técnico holandés. Participaba en las sesiones de entrenamiento y, alguna vez que otra, dirigió al filial.

Sin embargo, en el año 2000 el luso decidió dar por concluida su etapa en el Fútbol Club Barcelona y se marchó al Benfica en recambio de Jupp Heynckes, destituido previamente. Guardiola permaneció en el club un año más y parecia que los caminos de ambos distaban en demasía.

Pep dio por finalizada su etapa como jugador en el Barça y probó suerte en la Roma, Brescia, Dorados de Sinaloa y en la liga qatarí. El portugués, tras su etapa en el Benfica, dirigió al Oporto con el que se proclamó campeón de Europa en 2004. De allí pasó al Chelsea donde más de una vez se cruzó con el Barça en Champions. En el equipo inglés demostró en más de una ocasión de carácter amigable y afable, nótese el sarcasmo. En 2008 pasó al Inter de Milán. En su segunda temporada en el club ganó la Champions, logrando un triplete precisamente un año después que el Barça. Y es ahora cuando sus caminos se cruzan...

Todo tuvo lugar en la semifinal de la Liga de Campeones de la temporada 2009/2010. El flamante Barça campeón de todo se las medía ante el Inter de Milán. En la ida en el Giuseppe Meazza, el Inter inflingió un inapalable 3-1. Dicho sea de paso, el partido causó polémica dado que el árbitro, el portugués Olegario Benquerença, poseía un local a medias con Mourinho y, además, ambos tenían una buena relación.

Pero, anécdotas aparte, en la vuelta Mou no paró de gesticular en la zona técnica, de hacer movimientos con las manos a la afición, protestar e incluso se acercó a la zona del Barça para decirle algo a Pep mientras le acariciaba la nuca. Cuando finalmente el Inter eliminó al Barça y accedió a la final de Madrid, el portugués salió disparado al campo cual bala de cañón para celebrar, entre aspersores, la victoria interista. Incluso mantuvo un enfrentamiento con Víctor Valdés y soltó alguna joyita en la sala de prensa.

El dia después de que el Inter ganara la Copa de Europa, se anunció el fichaje de Mourinho por el Real Madrid. Por tanto, los dos grandes de la liga española estarían entrenados por los mejores entrenadores del mundo, sin lugar a dudas. En las jornadas anteriores al gran Clásico en el Camp Nou, Mourinho no dejó de lanzar dardos envenenados al Barça. Acusaba la poca efectividad goleadora de David Villa cuando se le hablaba acerca de la ansiedad de Cristiano Ronaldo, hacía referencia a la poca dificultad del grupo del Barça en la Champions, etcétera.

En septiembre de 2010, se filtró una imagen en una ceremonia de entrenadores europeos en Nyón organizada por la UEFA en la que veíamos a Pep y a Mou dándose un cordial abrazo. Finalmente, el 29 de noviembre de 2010 se cerraron todas las bocas. La escandalosa goleada que el Fútbol Club Barcelona le endosó al Real Madrid calmaron los humos del portugués y, en los días sucesivos al choque, los chistes no dejaban de aparecer. La Mou cinco estrellas, cincomentarios, etcétera.

Guardiola y Mourinho en imágenes

Primero como traductor de sir Bobby Robson y luego como segundo de Van Gaal, el portugés dirigía algunos entrenamientos justo en los años en que Guardiola jugaba en el primer equipo. En esta imagen podemos ver a ambos en un entrenamiento.

Esta imagen es de abril de 2000. Fue la última temporada del portugués en el Camp Nou. Guardiola estaría un año más antes de poner rumbo a su periplo por el mundo.

 
 Se volvieron a ver las caras en las semifinales de Champions justo diez años después, en abril de 2010. Se vengó de haber salido del club por la puerta de atrás y fue artífice de esta curiosa imagen. ¿Qué le dijo? Quién sabe...

En el congreso de entrenadores europeos que tuvo lugar en Nyón en septiembre de 2010, pudimos ver esta imagen que disipaba las supuestas malas relaciones entre el portugués y el catalán.

 
Este apretón de manos tiene más salsa. Tuvo lugar en el Clásico donde el Barça aplastó al Madrid por cinco goles a cero. Todo ello mientras el Camp Nou coreaba: Sal del banquillo, Mourinho sal del banquillo...

Donde esté un Barça - Chelsea...


En los últimos años, la fortuna ha decidido que el Fútbol Club Barcelona y el Chelsea crucen sus caminos en la búsqueda de la Orejona. Aunque a veces la suerte haya caído del lado azulgrana o blue, es cierto que estos partidos se viven con especial intensidad y expectación a lo largo y ancho del viejo continente. Son, por así decirlo, clásicos europeos.

En general, los cruces entre Barça y Chelsea son partidos muy intensos, a menudo con goles, atractivos, partícipes de un fútbol muy ofensivo y, por supuesto, están repletos de polémica. Además, en este tipo de partidos hay que destacar por norma alguna anécdota extradeportiva como tánganas o rajadas del entrenador. De hecho, en una eliminatoria en 2005 el entrenador del conjunto inglés por aquel entonces José Mourinho dio la campanada al pronunciar su famosa sentencia: Teatro y del bueno. Se me viene también a la cabeza el cruce en la liguilla de la Liga de Campeones en la campaña 2006/2007, en concreto, en el partido en el Camp Nou en el que el árbitro añadió nada menos que seis minutos de descuento. Aun se me hace cercana esa imagen de Frank Rijkaard en el centro del campo pidiendo explicaciones al colegiado.


Obviamente, el más reciente también desató la polémica en toda Europa. La segunda semifinal en Stamford Bridge en 2009 no sólo pasará a la historia por aquel glorioso y agónico golazo de Andrés Iniesta sino por ser uno de los partidos más polémicos y calientes que el hombre puede recordar.

Por todo ello, este post está dedicado a los partidos entre estos grandes clubes. Analizaremos todos con distinto nivel de profundidad pero fundamentalmente el encuentro de ambos clubes en el partido de vuelta de Liga de Campeones en la campaña 1990/2000 en el que el Barça le endosó un inapelable 5-1 a los londinenses tras perder 3-1 en Stamford Bridge. Vamos a ello:

Temporada 1999/2000: Como se ha indicado previamente, se trata de uno de esos encuentros en el que la palabra en mente no es otra que remontada. En la ida en Stamford Bridge, el Chelsea ganó al Barça por 3-1. Por tanto, el equipo culé estaba obligado a ganarle a los ingleses por 2-0. Y así rezaba la grada...

El partido de ida se saldó con un 3-1. Para el equipo del barrio acomodado de Londres valió el gol de Zola y los dos tantos de Tore Andre Flo. El Barça se conformó con el solitario gol de Figo. Dos semanas después la cosa fue bien distinta. El Camp Nou acogía una de esas mágicas noches europeas creyendo ciegamente en anotar dos goles al equipo inglés. Pero el partido nos tenía deparada más de una sorpresa...

Desde el principio, fue un encuentro vistoso. El Barça no se andaba con chiquitas y salió a por el partido desde el primer momento. Enfrente, se encontraba un Chelsea muy ordenado tácticamente con una defensa muy física. La formación inicial del conjunto de las ilas fue: De Goey, Ferrer, Lebouef, Deschamps, Babayaro, Wise, Di Matteo, Morris, Zola y Flo. Se observa que la defensa es muy rocosa y básicamente es el eje central de la selección francesa, campeona del mundo por entonces.


En esta misma linea, el Barcelona presentó el siguiente once de gala, destinado a la épica europea: Hesp, Puyol, Frank de Boer, Reiziger, Guardiola, Cocu, Zenden, Gabri, Rivaldo, Figo y Kluivert. El Barça fue muy superior al Chelsea y así lo demostraron las ocasiones que asediaban la portería de De Goey. Una de ellas la materializó Rivaldo para firmar el primero a través de un precioso libre directo. El segundo gol nació después de una jugada por banda de Patrick Kluivert que le pegó raso y el balón dio en el poste. Allí aparecería Luis Figo para anotar el segundo. Si teneis oportunidad de ver algun vídeo de dicho partido, aparece un viejo conocido celebrando el gol del Barça. Hoy, mañana y siempre...

En ese momento, el Barça tenía el billete para acceder a semifinales donde le aguardaba el Valencia que finalmente eliminaría a los culés. Sin embargo, las cosas se torcieron y Tore André Flo aprovechó un mal despeje de Hesp y un tropezón de Carles Puyol para recortar distancias. En el instante en que Louis Van Gaal empezó a dar instrucciones a Jari Litmanen que se disponía a ingresar en el terreno de juego, un centro de Pep encontró la cabeza de Dani que remató y firmó el tercero. Se había igualado la contienda y el Camp Nou, lleno, tuvo que acoger a un invitado: la emoción, acompañada de sus amigos nerviosismo y tensión.

En una jugada siguiente llegó la polémica. Frank Leboeuf derribó por detrás a Patrick Kluivert que se encontraba sólo ante el portero. Aún así, el neerlandés marcó tras el rechace pero el colegiado no hizo un buen uso de la ley de la ventaja y pitó penalti. Rivaldo erró el disparo al salir el balón rozando el poste. En los compases final del juego, una acción similar implicó que el árbitro de nuevo señalase el punto fatídico. En esta ocasión, Celestine Babayaro derribó a Luis Figo y esta vez sí Rivaldo firmó el cuarto de la noche. El quinto lo anotó de cabeza patrick Kluivert, en una jugada calcada a la del anterior gol de Dani.

Los jugadores del Barça celebran un gol de los anotados aquella noche. Aunque al final no se llegó a la final de París, muchos culés recuerdan ese partido como apoteósico.



Este fue el once titular del Chelsea aquella noche en el Camp Nou. Se puede observar a la gran referencia goleadora blue encabezada por Tore Andre Flo y Gianfranco Zola, dos históricos goleadores de la historia del club inglés. En la retaguardia, la zaga estaba liderada por dos indiscutibles en la selección francesa como Leboeuf y Desailly, un pulmón africano como Celestine Babayaro y un mítico jugador rumano, Petrescu.

Temporada 2004/2005: Esa temporada el Chelsea llegó a las semifinales en las que cayó ante el Spanish Liverpool de Rafa Benítez. En el encuentro de ida disputado en el Camp Nou, los de Rijkaard ganaron por 2-1 con goles de Maxi López, Samuel Eto'o y Giuliano Belletti en propia meta. En la vuelta celebrada en Stamford Bridge, los blues le endosaron al Barça un inapelable 4-2 con goles de Gudjohnsen, Lampard, Duff y Terry. Por parte del Barcelona, Ronaldinho marcó los dos tantos. El primero de penalty, el segundo, un golazo.

El partido de ida fue favorable al Barça. Sin embargo, el Chelsea aprovechó el hecho de jugar en casa para doblegar a los azulgranas. De este modo, a los culés sólo les quedaba la Liga que fue el único titulo que lograron aquel año.

Temporada 2005/2006: En esta ocasión, la ida tuvo lugar en Stamford Bridge. Para dicho encuentro, Rijkaard organizó un planteamiento táctico muy inteligente. La temporada anterior sirvió de lección. Básicamente, esta vez se centrarían en no perder balones en el centro del campo que desemboquen en peligrosos contraataques de Robben. Deco, Edmilson, Motta y Márquez constituian el centro del campo y lo tuvieron muy claro. Los balones azulgranas perdidos se podian contar con los dedos de una mano.

La estrella de la noche fue Leo Messi. La Pulga desestabilizaba a Robben y a Asier del Horno. Tanto fue así que las duras entradas del vasco le llevaron a ser expulsado en el minuto 37. La verdad es que la última entrada del jugador blue no fue la más dura pero la decisión del colegiado fue acertada por el conjunto de entradas de lateral.


Para variar, Mourinho fue expulsado. Tras la expulsión del portugués, se rehizo la defensa y sustituyó a Geremi por Didier Drogba en la punta de ataque. En la segunda parte, el Chelsea no se echó atrás y, de hecho, encerró al Barça. De este modo, llegó el gol de los londinenses. Pero el Barça se puso las pilas y, fruto de la persistencia culé, se pudo remontar la contienda con goles de Eto'o y Terry en propia meta. En la vuelta el Barça sabía que no podía confiarse. El encuentro acabó 1-1. Para el Barça marcó Ronaldinho mientras que Lampard anotó de penalti en el minuto 92. El partido de ida fue vibrante. Allí se emprendió el rumbo hacia la segunda Copa de Europa del Barcelona. Ronaldinho y Messi brillaron con luz propia ante sus verdugos de la edición anterior.

José Mourinho, fiel a su estilo discreto, protagonizó en la rueda de prensa un curioso comentario. El luso dijo textualmente. ¿Cataluña es un pais de cultura? Vosotros sabeis perfectamente lo que es... teatro y del bueno. Asimismo, tambien dejó claro que el Barça, por aquel entonces con más de cien años de historia sólo tenía una Copa de Europa como él en pocos años entrenando. Se vio patente el amor que siente hacia el barcelonismo.

Temporada 2006/2007: El Barça, vigente campeón de Europa, compartió grupo con el Chelsea. Los catalanes no supieron hacer uso de su papel de favorito para caer derrotado por 1-0 en Stamford Bridge con un gol de Drogba de media vuelta. En la vuelta el partido acabó 2-2. Marcaron Deco y Gudjohnsen para el Barça. Para el Chelsea anotaron Frank Lampard un precioso gol casi sin ángulo y Drogba aguó la noche de Halloween en el descuento para empatar.

El incidente curioso lo protagonizó Frank Rijkaard en el descuento cuando el colegiado añadió seis minutos. El técnico holandés salió escopetado hacia el centro del campo para pedir explicaciones. Para el caso, hubiera sido igual jugar un tercer tiempo suplementario.

El marfileño fue la bestia negra del Barça aquella noche para empatar a dos cuando el partido parecia finiquitado y favorecía al Barça.

Temporada 2008/2009: El último Barça Chelsea hasta la fecha. Fue de los más emocionantes y, por qué no decirlo, de los mas polémicos. Se trataba del cruce en semifinales entre ambos clubes. El Barça atravesaba uno de sus mejores momentos de los último años que culminaron en la consecución del Triplete aquella temporada. El Chelsea cayó en la final de Moscú la temporada anterior ante el Manchester United.

La ida, en tierras catalanas, se saldó con un resultado gafas. No obstante, fue un partido en el que los ingleses se centraron más en no dejar jugar que en jugar. Podemos recordar un codazo de Drogba a Dani Alves sin balón de por medio, un manotazo de Ballack a Iniesta, o un penalty de Álex sobre Henry que el colegiado no señaló. En ese encuentro, el jugador de Costa de Marfil, Didier Drogba, la volvió a liar. Mostró su faceta menos noble, simuló una lesión inexistente, agredió a Alves y, en definitiva, no hizo gala de Fair Play.

Víctor Valdés fue de los mejores del partido y fue el responsable de que los ingleses encabezados por Drogba como killer no se adalantaran. Las paradas del de Hospitalet fueron bárbaras y soberbias. El árbitro perdonó bastante y el número total de tarjetas para el Chelsea no fue tan alto como realmente debería haber sido. Paradójicamente, el Barça fue más sancionado de lo que se merecía. De hecho, la agresión de Ballack a Iniesta hubiera supuesto su segunda tarjeta amarilla y su consiguiente expulsión pero el árbitro se la perdonó y le dejó jugar en Stamford Bridge.
 

La vuelta sí fue mucho más interesante y, obviamente, más polémica. Esta vez le tocaba al Barça vestir de amarillo y, en contra de lo que muchos piensan, no les trajo mala suerte. Los londinenses se adelantaron en los primeros compases de partido por mediación de un impresionante gol de Essien justo donde van las telarañas. El Barça acabó con diez jugadores por la expulsión de Abidal tras un piscinazo de Anelka que le hizo perderse la final. Drogba simuló una lesión que en realidad no tenia, las patadas y el juego duro de los ingleses no terminaba de sucederse y la polémica no dejaba de abrirse paso.

Al final el Dios del Fútbol bajó a Stamford Bridge buscando justicia y encontró a Andrés Iniesta que marcó aquel increíble gol que certificó el pase hacia la final de Roma. El gol de Andrés Iniesta rubricó aquella dificilísima eliminatoria con aquel gol agónico que entró por la escuadra de Petr Cech. El partido sirvió para demostrar que el Barça tambien puede ganar jugando mal, con ayudas arbitrales y en el último minuto.


6 de marzo de 2011

Lírica Pachanguera: Capítulo 13


La historia de hoy transcurrió en un entorno distinto. Como últimamente a los Salesianos iba mucha gente, decidimos quedar de diez a quince personas, los de siempre, en otro sitio cercano para poder jugar de una pieza, sin cambios, ni cortes de rollo. Así que, en principio, miramos en el San José pero estaba ocupado desde algo antes de las cinco de la tarde. Hay que ver lo precavida que es la gente. Contamos con la suerte de la presencia de otro campo allí al lado así que, sin pensarlo dos veces, ocupamos rápidamente el de al lado. Dicho esto, el partido parecía un desfile de nuevas equipaciones. Seguid leyendo y comprobareis por qué.

Primeramente, éramos nueve tíos: Jorge, Mateo, Manolo, Carlos, Alberto, Colmena, Fran Díaz, Romo y yo. Jorge no jugó en mi equipo y de nuevo apareció con el uniforme de Nani aunque esta vez no se escucharon cánticos antiportugueses. Aunque me dio alguna patada que otra, se le vio más metido en el juego, encaró de forma más productiva y lo vi con más sentido en el campo. Sin embargo, de nuevo los nervios le jugaron una mala pasada y protagonizó algún grito que otro.

Mateo reapareció tras casi dos meses de ausencia. Vestido de Dawson, central inglés del Tottenham, ejerció de mariscal de la defensa de mi equipo, abrió espacios, transmitía seguridad, participaba en la circulación del esférico y de vez en cuando bajo palos tampoco lo hizo mal. En el calentamiento estuve tocando balón con él y se le notaban los efectos de su período de inactividad. Pero finalmente pudo desenredarse de sus telarañas en las piernas y sacarle brillo a esa capa de óxido. Aunque el gol todavía se le resiste...

El caso de Manolo era cuanto menos gracioso. ¡Vaya tela con él! Sacó del cajón su flamante equipación de David Valla. Sí, habeis oido bien. Por culpa de alguna chinita, la camiseta de Manolo causaba risas alla por donde pasaba. Personalmente Manolo fue de los que mas me gustó el pasado viernes. Además de marcar numerosos goles, se desmarcaba con facilidad, pasaba el balón, lo vi mas rápido y puedo seguir hablando de él positivamente. Ésta es la prueba de que jugando con asiduidad y aprendiendo, se puede mejorar cualitativamente. Manolo lo sabe y mejora cada día. Chapeau!

Carlos ahí estuvo, compaginando el puesto de portero con Mateo, pegando balonazos y marcando un gol, rompiendo su racha poco goleadora. Bien, Carlitos, bien.

A Alberto lo vi más italiano que nunca y no porque pegara demasiadas patadas. Más bien porque no paraba de repetir la palabra bravissimo. Actuaba sobre todo como extremo, desbordando por la banda. Pese a estar muy escorado, fue el máximo anotador de la tarde. El diablo rojo de la tarde fue Jorge Colmena. Jugó en mi equipo básicamente en el rol de centrocampista. Sacaba el balón jugado con facilidad, arriesgando en el regate pero con una seguridad hipnótica. Junto a mí tocábamos el balón, metíamos pases, marcábamos goles y nos divertimos. Por cierto, aunque Nani se empeñe en decir que se parece al Pipita Higuaín, yo lo veo más parecido a Cesc Fábregas. Tanto por colores como por físico...

Fran Díaz no jugó en mi equipo. En el suyo encajaba tácticamente muy bien. Marcó goles, era un peligro a la salida de los corners y aportaba rigidez defensiva a la par de ofensiva a su team. Éste vino enfundado de una samarreta histórica con la que ganamos el 11 de julio la Copa del Mundo, precisamente el cumpleaños del susodicho. Casualidades de la vida...

Romualdo también estrenó equipación. No podía ser menos. Vino enfundado en una bonita camiseta italiana de Gilardino, adquirida un par de horas antes a la cita. En el calentamiento compartí sesión con él y, aunque no jugó en mi equipo, en el suyo lo hizo muy bien. Sacaba el esférico jugado con tranquilidad, estaba seguro en el pase, jugaba un fútbol colectivo, no abusó del voleón y, en líneas generales, fue de los mejores.

Ahora hablaré de mí porque lo bueno se hace esperar. Tranquilos, era broma. Aunque arrastraba molestias en la uña de un pie, me preparé protegiendo esa zona. En el calentamiento junto a Mateo pude hacerlo mejor pues se me escapaba el balón de vez en cuando. Sin embargo, conté con un buen equipo formado por Manolo, Colmena, Carlitos y Mateo y, gracias a mis compañeros, pude divertirme y anotar cinco chicharros.

El partido fue tranquilo en general sin jugadas que trascendieran a tánganas ni discusiones. Al principio, chispeó y muchos nos temimos lo peor aunque, por suerte, las nubes se fueron al mamaero, valga el vulgarismo. Perdí la cuenta de goles totales pero fue una de las tardes más goleadoras que recuerdo. Casi al final y sin saber muy bien por qué, el Chico Reflex apareció de la nada. Como éramos nueve, pudo jugar y después de la incorporación del chaval con nombre de crema, el partido fue más intenso, la presión era más asfixiante, había menos espacios y la envergadura física del mencionado implicó que pasaran menos balones de lo habitual.

Para concluir, espero que las sucesivas tardes sean parecidas a éstas, jugando partidos íntegros, sin interrupciones para no enfriarse. En definitiva, partidos tranquilos y atractivos.

Viernes, 4 de marzo de 2011.

2 de marzo de 2011

Arsène Wenger, pura elegancia francesa


Entre la infinidad de entrenadores que pueblan este planeta, Wenger se puede considerar un descubridor de talentos, un pulidor de diamantes en bruto y una poción mágica capaz de hacer resurgir al fénix de sus cenizas. Sigue con lupa el régimen y convivencia de los jugadores del Arsenal, controla sus dietas potenciando los alimentos beneficiosos y limitando los perniciosos para la salud e incluso influyó en el diseño del Emirates Stadium.

Su trayectoria como jugador no fue estelar precisamente. Sólo jugó en el Estrasburgo, club en el que sólo permaneció en la temporada 1978/1979. Debutó ante el Mónaco y ese mismo año ganó la liga francesa. Arséne Wenger ocupaba el puesto de defensa central o líbero, sin embargo, no tuvo demasiado protagonismo pese a haber ganado el campeonato francés.

Se graduó en Ciencias Económicas, habla seis idiomas y en 1981 obtuvo el carnet que lo acredita oficialmente como entrenador. Inicialmente, fue nombrado entrenador de las categorias inferiores del Estraburgo y de allí pasó al Nancy donde los malos resultados obtenidos pusieron fin a su etapa en dicho club. El punto de inflexión en su carrera llegaría en 1987 cuando llegó al Mónaco, club en el que permanecería hasta 1994 al acabar en novena posición. En el equipo del Principado, Arsène ganó la Liga en 1988 y la Copa en 1991 y trajo, además, a jugadores de acreditada calidad como Jürgen Klinsmann. Tras acabar su periplo en el cuadro rojiblanco, Wenger rechazó una temprana oferta del Bayern de Múnich y se marchó a Japón para entrenar al Nagoya.


Su salto al estrellato se produjo en 1996 cuando fue fichado por el Arsenal tras el despido de Bruce Rioch. La temporada siguiente el equipo ganó la Premier League y la FA Cup. Las campañas sucesivas no fueron tan exitosas. El Arsenal perdió las finales de la UEFA en 2000 y de la Copa Inglesa en el año 2001 a manos de Galatasaray y Liverpool, respectivamente. Con el tiempo, los fichajes de Thierry Henry, Robert Pirès y Freddie Ljunberg asentaron la estabilidad del Arsenal en la lucha por los títulos y, de este modo, se volvió a firmar un doblete en el año 2002.

Al año siguiente, los gunners ganaron la FA Cup y en 2004 se volvió a conseguir el título de la Premier League, sin perder ni un sólo partido. Dicho sea de paso, ese año Thierry Henry, artillero del Arsenal, se proclamó maximo goleador del torneo inglés y, además, fue reconocido como Bota de Oro. distinción que el francés también lograría en 2005. Consiguió una hazaña sin precedentes, pues nunca un equipo inglés había ganado la Liga sin perder un sólo partido. Por este motivo, sus pupilos recibieron el apodo de Los Intocables.

Al mando del técnico francés, el Arsenal conquistó tres veces la Premier y cuatro la FA Cup. Todo ello convierte al galo en el entrenador más laureado en la historia del club londinense. Sin embargo, a nivel europeo todavía tiene una asignatura pendiente. La Copa de Europa es a día de hoy el único gran título que se le resiste aunque en 2006 se quedó a las puertas de la gloria tras perder en París ante el Barça de Ronaldinho, Giuly, Eto'o, Belleti y compañía.


Arsène Wenger siempre se ha caracterizado por ser un descubridor de talentos. Ha apostado por jugadores desconocidos y bajo sus órdenes han sacado su máximo potencial rindiendo a nivel profesional. Son los casos de Patrick Vieira, Cesc Fábregas, Nicklas Bendtner o, mucho antes, George Weah. A Vieira lo convirtió en una pieza clave del centro del campo de los gunners. Cesc fue observado muy de cerca por los cazatalentos del club cuando aún jugaba en La Masía y de el sacó el crack mundial que lleva dentro. De hecho, se especula con la salida del catalán de nuevo rumbo a su casa pos cifras astronómicas. Bendtner era un desconocido en su país cuando jugaba en un equipo juvenil de Dinamarca con tan sólo diecisiete años y de allí dio el gran salto hacia el club inglés. El caso de Weah es especial y se remonta a su etapa al mando del Mónaco. Wenger se trajo al liberiano al club y en 1995 ganó el Balón de Oro y el FIFA World Player, logros que, sin el descubrimiento del técnico galo, se hubieran quedado en un sueño.

Pese a todo ello, Wenger también ha invertido grandes sumas de dinero por jugadores pero su intuición y habilidad de mercado le ha permitido venderlos después por cantidades mayores. Existe el caso de Anelka que vino procedente del París Saint Germain por medio millón de libras para venderlo dos temporadas después al Real Madrid por 22,3 millones.

A lo largo de su carrera, también ha sabido darle un nuevo rumbo a la de jugadores que necesitaban un impulso. Precisamente, fue el caso de Tony Adams que recooció su adicción al alcohol y Wenger se implicó especialmente en el proceso de rehabilitación del central inglés. Además, acudió al rescate de Thierry Henry cuando casi naufraga en la Juventus. Wenger lo conocía de su estancia en el Mónaco y allí pulió a la joven promesa francesa. Después de su breve período en la Vecchia Signora, llegó a Londres avalado por Wenger y allí explotó a nivel mundial convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del equipo. Actualmente, es considerado un ídolo entre los aficionados gunners.


Aunque el temperamento de Wenger es suave y prudente, eso no ha significado que su figura no haya sido polémica en absoluto. Por ejemplo, es bien conocida su rivalidad con el técnico del Manchester United, Álex Ferguson. Dicha relación no muy amigable alcanzó su máximo absoluto en 2004 cuando tras un partido en Old Trafford que los diablos rojos ganaron por 2-0, algunos jugadores del Arsenal arrojaron comida a los jugadores locales. Wenger dijo no haber visto nada y poco después llamó tramposo a Ruud Van Nistelrooy, delantero del Manchester por entonces. Fue multado con 15000 libras.

También protagonizó con Mourinho una pelea dialéctica. El francés acuso al portugués de estar obsesionado con el Chelsea y el luso le contesto llamándolo voyeur. Posteriormente, Mourinho lamentó los hechos y pidió disculpas públicamente.

No en vano, nada eclipsa la gran carrera de este técnico que, a nivel europeo, aún no ha obtenido el premio merecido por su gran labor. Su filosofia es un ejemplo a seguir. A buen seguro, los años venideros en el Arsenal le otorgarán más momentos de gloria. Ése parece el destino de un hombre cuyo nombre parece estar ligado al club que dirige.

 La exitosa carrera de muchos grandes futbolistas como Thierry Henry no se podría haber explicado sin la intervención de Arsène Wenger que lo repescó de la Juventus en 1999. En las ocho temporadas que defendió la camiseta del Arsenal hizo leyenda.