3 de septiembre de 2012

En busca de la felicidad...


Ante todo y, como no podía ser de otro modo, tengo que pedir disculpas a todos los fieles seguidores de Mis peloteros favoritos por la dilatada ausencia durante el recién finalizado mes de agosto. La causa primordial de mi tardanza se debe, básicamente, a las reparadoras vacaciones que emprendí en período estival para desconectar y volver dispuesto con ganas de dar lo mejor. Dicho esto, la primera Supercopa del año se saldó con la pecaminosa derrota del Barça ante un gran Real Madrid que sólo fue el primer asalto de lo que promete ser una frenética temporada.

Tras el azaroso sorteo de Champions y la elección de Andrés Iniesta como mejor jugador de Europa en el curso 2011/2012 en el Fórum Grimaldi de Mónaco, también se vieron las caras en un abarrotado Estadio Luis II el Chelsea, campeón de Europa, y el Atlético de Madrid, que se encargó durante todo el choque de echar por tierra esa conjetura consistente en el favoritismo depositado en el campeón de la Champions. Sin embargo, ésos no son nuestros protagonistas de hoy.

Cristiano Ronaldo se estrenó como goleador en la recién nacida Liga 2012/2013. Tras su gol ante el Barça en la Supercopa, la estrella lusa firmó un inapelable doblete ante el Granada en el Santiago Bernabéu, en un partido que los blancos ganaron por 3-0. Pero la noticia de la jornada tuvo lugar un rato después en la zona mixta, precisamente a la misma hora pero varios kilómetros más al sur de donde Andrés Iniesta ofrecía a la afición del Barcelona su galardón como mejor jugador de Europa.

Textualmente, CR7 manifestó que se encontraba triste en el Real Madrid y que, dentro del club, conocían los motivos de la pesadumbre del portugués. Preguntado por los periodistas, Cristiano Ronaldo no desveló sus razones. Con un lenguaje corporal airado, sabía que con esas palabras tambalearía los cimientos del madridismo. Hay que darle la enhorabuena al Real Madrid por tener en sus filas al tercer mejor jugador del mundo, inmediatamente después en orden decreciente de Lionel Messi y Andrés Iniesta. Lo poco congruente del caso es, precisamente, que los mejores jugadores del mundo son noticia por lo que hacen dentro del campo y no por sus disconformes palabras fuera del césped.

Es una realidad: en el fútbol, cada día las opiniones más salvajes se cobran un hueco en primera fila o, mejor dicho, primera página. No importan las ideologías. Desde los sectores más fervientes de la caverna, patrocinados fielmente por Punto Pelota en Intereconomía, no lo dudaron ni un segundo a la hora de afirmar que Cristiano Ronaldo quería irse del Real Madrid cuando, en su ya famosa puesta de largo ante los medios, en ningún momento manifestó sus deseos de salida, tan sólo un malestar por motivos inconfesables. Que alguien me explique...

Ahora bien, ¿qué demonios le ocurre a Cristiano Ronaldo? ¿Está realmente mal o es un motivo para llamar la atención? ¿Puede ser que desea que el club se vuelque más con él? ¿Pretende una mejora salarial? Hay quien dice que está molesto por el hecho de que el club le hiciera viajar a Mónaco, a sabiendas de que no iba a ganar el premio que finalmente se adjudicó Andrés Iniesta. Tal vez, no se siente tan respaldado por el Real Madrid como sí lo está Leo Messi por el Barcelona. Se han indicado, además, diferencias personales con algunos compañeros, en concreto, con Marcelo e Íker Casillas, después de que el brasileño posicionara al de Móstoles como merecedor del Balón de Oro. Apunta el Diario Sport que el club no le habría respetado el duelo por un familiar, dado que se cumplen siete años del fallecimiento de su padre a causa del alcoholismo. He llegado a oír opiniones tan dispares como que Coentrao lo está llevando por la mala vida. Esa la dijo un tipo cuyo apellido empieza por Ron- y termina por -cero. Más de una copa de ron se habría pimplado...

En cualquier caso, quiero reafirmar mi empatía total hacia Cristiano Ronaldo. Yo en su lugar también lo estaría. Con la calidad que atesora, los títulos que posee, la cantidad ingente de millones que acumula, el descapotable que aparca en la puerta de su mansión y la novia que se despierta al lado suya, yo también estaría igual. Ojalá todos estuviéramos tan tristes como CR7. Una cosa es ser un ganador nato y esforzarse día a día por ser el mejor, cosa que admiro profundamente como deportista que soy, y otra bien distinta es no conformarse con la innumerable cantidad de bienes que posee, porque como bien dice el popular dicho: No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

Tal vez, Cristiano Ronaldo debería zambullirse en la galopante realidad que engloba a España. Con una prima de riesgo realmente por la estratosfera, una tasa desoladora de paro y un número diario de desahucios que roza lo inverosímilmente dramático, el tercer mejor jugador del mundo debería hacer ejercicio de conciencia y observar de qué modo un millón de familias saben sobreponerse a problemas realmente graves en los que, efectivamente, sí están en juego su subsistencia, bienestar y, en algunos casos, integridad física.

O sea, que ser rico, guapo, un excelente jugador y haber sembrado la envidia de todo el panorama futbolístico no es condición suficiente para haber logrado la felicidad. Cristiano, te recomiendo encarecidamente que veas la galardonada película de mi idolatrado Will Smith, En busca de la felicidad, seguro que acciona muchas zonas de tu mente y segrega toneladas de dopamina, la principal causante de ese efímero y reconfortante sentimiento: la felicidad

1 comentario:

  1. No habria que darle tanta "bola" a los pensamientos de CR7, esta triste, pues vale, mi padre tambien lo esta. Un saludo

    Sergio, www.futbol-internacional.net

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