19 de abril de 2012

Equipos históricos: Francia 1984


La Eurocopa más espectacular de todas fue, sin duda, la de Francia 1984. En cuanto al formato, fue una edición importante, puesto que se implantó la ronda de semifinales en este torneo y desapareció el partido por el tercer y cuarto puesto. Muchos de los grandes jugadores de la década de los ochenta se reivindicaron en esta Eurocopa, pese a que selecciones habituales como Italia, Inglaterra y URSS no acudieron al certamen.

La anfitriona Francia organizó un torneo sin precedentes. Hasta siete estadios se habilitaron para albergar la fase final de la Eurocopa. Aún faltaban catorce años para que Saint-Denis abriera sus puertas pero Parc des Princes (París), Felix Bollaert (Lens), la Beaujoire (Nantes), Stade Gerland (Lyon), Stade Geoffroy-Guichard (Saint-Etienne), la Meinau (Estrasburgo) y Vélodrome (Marsella) fueron las sedes designadas para esta Eurocopa.

Fue una atractiva competición en la que brillaron grandes selecciones de la década de los ochenta que cautivaban al mundo mediante su rutilante juego. Así pues, el cuadro de semifinales, ronda inédita hasta entonces en esta competición, estaría compuesto por la veloz Portugal de Jordao que caería ante Francia en semifinales con un intratable Platini que firmó una bella vaselina, la gran Dinamarca de Larby y el mago Laudrup que sería doblegada por España desde los once metros. Alemania, eliminada por España, sería la gran decepción del torneo. La selección española de Arconada y Maceda yacieron en una final veinte años después en la que Platini rompió en añicos el gran sueño español tras haber logrado lo imposible en la indeleble goleada a Malta en Sevilla. 


Francia, ausente en la edición anterior, acudió a esta Eurocopa ejerciendo su derecho de anfitriona. Con Michel Hidalgo en el banquillo, contaría con un equipo de ensueño, comandado por un capitán de lujo como Michel Platini. Atrás sonaban los ecos de la cruel derrota en Sevilla contra la Alemania de Rummenigge, Shumacher y Littbarski en las semifinales del Mundial de 1982. Platini armó un equipo sobre el esqueleto de una selección perdedora, con las vitrinas vacías y que firmó una discreta participación en el Mundial de Argentina 1978, una ausencia en la Eurocopa de Italia 1980 y un cuarto puesto en España 1982.

A fin de resarcirse de tan cruel derrota en el Mundial anterior, el combinado francés mostró su gran superioridad en la Eurocopa de 1984 en la que compartió grupo con Bélgica, Dinamarca y Yugoslavia. Nada pudieron hacer contra el equipo de Platini, Giresse, Battiston, Tiganá, Bellone y Luis Fernández. Este último había logrado la titularidad para ganar consistencia en el centro del campo y hacer más sólida la medular. Era el tipo de jugador que hubiera necesitado Francia en la semifinal de Sevilla. En semifinales, un repleto Vélodrome con 55.000 espectadores contempló una semifinal de infarto contra Portugal con dos goles de Domergue y uno de Platini.

Michel Platini, único jugador del plantel con experiencia internacional, lideró un equipo que ganó la Eurocopa en su propio suelo. Anotó nada menos que nueve goles en la competición, incluyendo dos hat-tricks contra Bélgica y Yugoslavia, ambos con el pie izquierdo, el derecho y de cabeza. Dicho sea de paso, en este torneo, su rendimiento físico fue óptimo. Como todo buen jugador francés, la irregularidad es un rasgo inherente. En el Mundial de España 1982, arrastraba problemas en la ingle y en el Mundial de México 1986 sufría una bursitis. La Eurocopa de Francia fue el escaparate en el que Platini mostró su mejor nivel.


Les Bleus de 1984 pulieron algunas impurezas del equipo del Mundial anterior. Decididos a alcanzar la gloria, un portero de talla mundial como Joël Bats era una garantía bajo palos. El frágil doble líbero del Mundial 1982 evolucionó a una defensa más elaborada, segura y férrea con Patrick Battiston e Yvon le Roux. Le carré magique (cuadrado mágico) era la disposición táctica de Francia en el centro del campo, erigida en torno al equipo de 1982, aunque aún hay mucha controversia en relación a la naturaleza de esta disposición táctica, dado que ni los propios periódicos franceses se ponían de acuerdo. En este cuadrado con mucha movilidad se encontraban Luis Fernández, Jean Tiganá, Alain Giresse y Michel Platini, atorando la salida del rival y abriendo espacios.

La exorbitante visión de juego de Platini era, por así decirlo, la punta del iceberg del cuadrado. De sus formidables pases y su visión periférica nacían auténticas jugadas de peligro del combinado francés. La delantera, con dos puntas, estaba ensamblada por Bruno Bellone y Bernard Lacombe. El técnico Michel Hidalgo había apostado por una delantera maleable en la que Michel Platini también hacía las veces de delantero o, mejor dicho, de falso delantero. Permutaba su posición con otros jugadores, de modo que se podía sumar al ataque rápidamente. También, podía partir de banda a modo de falso interior. De hecho, Platini fue el máximo goleador de esta Eurocopa con la friolera de nueve goles, un dato que nadie se ha atrevido a igualar.

Sin duda, el partido que resume la esencia de esta selección fue la semifinal ante Portugal de Jordao, Chalana y Joao Pinto en el Velodrome de Marsella. Considerado el mejor partido de la historia de la Eurocopa, Francia y Portugal se midieron a orillas del Ródano para dilucidar qué equipo pasaría a la gran final de París. Jordao, el líder de Portugal, había pasado por el Real Zaragoza y se encontraba en la recta final de su carrera. A excepción del delantero portugués que militaba en el Sporting de Lisboa, todos los integrantes de la selección lusa formaban parte del Benfica y Oporto. Portugal era un equipo técnicamente increíble y tuvo por momentos contra las cuerdas a la anfitriona. Les Bleus no se sentían cómodos en semifinales, quizá por su carácter no ganador y por los tenebrosos recuerdos de la semifinal de Sevilla en el Mundial 1982.


A pesar de esas autolimitantes creencias, Francia se adelanta por medio de un libre directo que Domergue coloca en la escuadra de Manuel Bento. El papel de Luis Fernández fue fundamental al darle más movilidad al Carré Magique y hacer más solida la medular. Alain Giresse, otra de las estrellas de esta Eurocopa, brilló con luz propia en esta semifinal. A Francia el camino a la final se le complicaría con el gol de Jordao. Así las cosas, el partido se prolongaría 30 minutos para dar comienzo a una de las prórrogas más épicas que se recuerdan en la historia de este deporte.

Con ambas selecciones volcadas al ataque, esta prórroga sería un ir y venir de los dos equipos. Una prórroga a la altura de la que tuvo lugar dos años antes en Sevilla y que pronto pudo solucionar Platini, aunque el balón encontró como destino los guantes de Bento. Minutos después, el héroe se encontraría en la otra portería. Joel Bats le detuvo un cabezazo a Nené, tras hacer una no menos atractiva palomita. ¿Alguna vez han escuchado la expresión Marcar un gol a lo Jordao? La explicación se remonta a este partido. Tras un centro de Chalana, Jordao remata de volea, botando el balón contra el suelo en el disparo. Con el marcapasos a punto de estallar, Domergue nuevamente marcaría, esta vez, el empate. Los penaltis, como en la semifinal dos años antes, acechaban a la vuelta de la esquina. Pero no sería así. Un genial cambio de ritmo de Tigana lo llevaría hacia la línea de fondo. Allí, le entregaría un pase de la muerte a Platini que marcaría a placer. El crack del certamen siempre estaba en el lugar adecuado para marcar. Serían los dos únicos goles que Domergue, un lateral, marcaría con la selección. Curiosamente, fue algo similar a lo que pasaría con otro lateral, Thuram, que también marcaría sus dos únicos tantos como internacional en otra semifinal, en la del Mundial de Francia en 1998.

Francia llegaba a la primera final de su historia con la intención de estrenar sus polvorientas vitrinas. El equipo respondió bien a la presión, por el hecho de disputar un torneo en casa. Tan bien lo haría que doblegó a España en la final de París en la que el inolvidable gol que encajó Arconada se convertiría en el triste protagonista de la noche. Bruno Bellone en la recta final del partido marcaría el segundo gol que destrozaba las esperanzas de todos los españoles. Este torneo es especialmente recordado por ser el primer gran título a nivel continental de Francia y la recompensa a la funesta derrota ante Alemania dos años antes en el Sánchez Pizjuán. La supremacía de Platini estaría impresa en la superioridad de esta mítica selección. Un logro a la altura de un líder como Michel I de Francia...


Porteros:  Joël Bats (AJ Auxerre), Philippe Bergeroo (Toulouse FC), Albert Rust (Sochaux); 

Defensas: Manuel Amoros (AS Mónaco), Patrick Battiston (Girondins de Bordeaux), Maxime Bossis (FC Nantes), Jean-François Domergue (Toulouse FC), Yvon Le Roux (AS Mónaco) y Thierry Tusseau (Girondins de Burdeaux) 

Centrocampistas: Luis Fernández (Paris Saint-Germain), Jean-Marc Ferreri (AJ Auxerre), Bernard Genghini (AS Mónaco), Alain Giresse (Girondins de Burdeaux), Michel Platini (Juventus) y Jean Tiganá (Girondins de Burdeaux) 

Delanteros: Bruno Bellone (AS Mónaco), Daniel Bravo (AS Mónaco), Bernard Lacombe (Girondins de Burdeaux), Dominique Rocheateu (Paris Saint-Germain) y Didier Six (FC Mulhouse).


Fuentes: Pep (8/5/2007) Fútbol Champagne. Blog Fútbol Ochentoso; Eurocopa de Francia, 1984. Web Eurocopa.de.

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