19 de julio de 2010

Partidos históricos: Manchester - Bayern 1999

 

Este es uno de los partidos más memorables y dramáticos de la historia, algo así como una tragedia griega en los tiempos modernos. Ocurrió exactamente en 1999, diez años antes del triplete del Fútbol Club Barcelona. Hubo otro equipo en lograr tal galardón. Se trataba del Manchester United inglés. Hasta entonces sólo tres equipos habían logrado ganar el trébol y fueron: el Celtic de Glasgow en la temporada 1966/67, el Ajax de Cruyff en 1972 y de nuevo lo logró un holandés, el PSV Eindhoven de Hiddink en 1988.

Haciendo gala de la mejor temporada de su historia, el conjunto dirigido por Álex Ferguson conquistó la Premier League tras derrotar al Tottenham Hotspur en la última jornada por 2-1. Ésa sólo sería la primera hoja de un trébol memorable. La segunda hoja correspondería a la final de la FA Cup que los diablos rojos ganaron al Newcastle United por un marcador de 2-0. En el torneo del KO, muchos aficionados ingleses recordarán el antológico gol que Ryan Giggs le endosó al Arsenal en semis de la FA Cup y su peculiar y velluda celebración.

Así llegó el equipo de las islas al Camp Nou que acogía la final de la Champions League. Esta vez el rival a batir sería el Bayern de Múnich, ganador en tres ocasiones de la competición. Equipo, dicho sea de paso, clásico en la Copa de Europa que en sus filas contaban con varios jugadores que tres años antes habían conquistado en Inglaterra precisamente la Eurocopa de 1996, como Scholl y Babbel, eliminando en semifinales a los Pross.


El Manchester United partía con la siguiente formación: el veterano Schmeichel bajo palos, una línea de defensa que albergaba a Stam y Johnsen como centrales, Irwin por la izquierda de lateral y el eterno Gary Neville como lateral derecho ofensivo. El centro de la medular lo formaban Butt y el sueco Blonqvist, sustituido por Sheringham posteriormente. Subía incansable por la banda izquierda el inmortal Ryan Giggs y por la derecha la estrella del momento, David Beckham. De enganche se encontrbaba Dwight Yorke y de delantero centro Andy Cole que fue sustituido reemplazado por Solksjaer.

El Bayern acudía a la cita con una formación que contaba con Kahn bajo palos. Lothar Matthaüs actuando de líbero, demarcación que provenía de los tiempos del káiser Beckenbauer. Lo acompañaban dos fuertes centrales como Thomas Linke y el camerunés Kuffour. En el puesto de lateral derecho iba Tarnat y Babbel actuaba por el costado izquierdo. Un centro del campo muy fuerte y especulativo estaba formado por el inestable Jeremies y Effenberg. Este Bayern jugaba con tres puntas y éstos eran: Basler por la derecha, Zickler por la izquierda y de nueve Jancker.

Aquel día, 26 de mayo de 1999, el mítico Sir Matt Busby, hubiese cumplido años. Tristemente, murió cinco años atrás, en 1994. Dicho entrenador es el segundo mánager que ha estado más temporadas en el club, por detrás de Ferguson. Fue un partido en el que dos instituciones del club como Paul Scholes y Roy Keane, inamovibles en el esquema táctico, no pudieron disputar la final acarreados de suspensión. Precisamente por ello, Schmeichel se colocó el brazalete de capitán con el que levantaría la Orejona.


Según muchos expertos, ésta es la final más grande de la historia del fútbol, apoteósica es el adjetivo apropiado que se me ocurre para calificarla, fue algo in extremis, grabado en las retinas de todos los aficionados y, también hay que decirlo, una de las más crueles que se recuerdan. Dicho de otro modo, este partido se podría calificar como una desgracia futbolística, donde todo lo que pudo ir mal fue mal.

El cuadro teutón comenzó jugando muy bien, en su tónica general de fútbol simple, pases sencillos, juego por bandas y todo ellos respaldado por una gran potencia física. No vamos a descubrir ahora la filosofía alemana, pero básicamente consiste en tener pocas ocasiones y rentabilizarlas todas. De hecho, el conjunto bávaro se adelantó con un tiro de Mario Basler a los seis minutos del pitido inicial y estrelló dos balones en el palo derecho y en el travesaño defendido por el danés Schmeichel. Con el gol del alemán, la defensa del equipo bávaro ganó en solidez y se erigió como un cerrojo ante las acometidas del Manchester.

En un partido en el que los extremos fueron clave (Beckham y Giggs), Andy Cole dispuso de varias oportunidades que no lograron batir a un omnipresente Kahn. Fue Giggs quien pudo firmar el empate a las puertas del descanso por mediación de un centro de Cole. Apelando a la ética, Ferguson ingresó a Sheringham en el terreno de juego en el minuto 67 en sustitución del sueco Blonqvist y en el minuto 81 entraría Solksjaer, delanteros de segundos tiempos y especializados en revitalizar partidos. Esos serían los  dos mejores cambios de la historia del fútbol...


Análogamente, el técnico del Bayern, Ottmar Hitzfeld sacó a Mehmet Scholl que actuaría como revulsivo en la delantera. Tras un ocasión de Scholl, un disparo acrobático de Jancker se estrelló en la portería defendida por Schmeichel, quien afrontaba su último encuentro como guardameta del United. En términos generales, fue un partido en el que los ingleses dominaron la posesión pero las ocasiones serias de gol estaban rubricadas por los delanteros del Bayern: Basler, Jancker y Zickler.

Sin embargo, los minutos se sucedían y el tan anhelado gol no llegaba. Tanto es así que Lennart Johansson, presidente de la UEFA, dio la orden de colocar a la Orejona las clásicas tiras de colores del Bayern. Parece evidente que la Copa dormirá esa noche en tierras alemanas. En ese momento, el asistente mostró un 3. Era el número de minutos suplementarios que separaban al Bayern de poder levantar la Copa, algo que no sucedía desde que Beckenbauer la alzara en 1976.

En la agonía del partido, Beckham se dispone a sacar un córner. Coloca uno de sus precisos centros en el corazón del área del BayernSchmeichel, con poco que perder se suma al atque. Yorke peina el cuero y sale rechazado. Aparece un defensor alemán que lo vuelve a despejar erróneamente. En la frontal del área, Giggs lo vuelve a meter en el área. Allí, acompañado de toda la suerte del mundo, aparece Sheringham que sólo tiene que empujar el balón hacia el fondo de la portería.



Se desató entonces una sensación disparatada en el Camp Nou. Los ingleses estaban desatados de alegria porque su equipo, presumiblemente, forzaría la prórroga. Lotthar Matthaüs, sustituido apenas 10 minutos antes, dibujó en su rostro cabizbajo la desesperación que en ese momento sentían los alemanes. Por su mente se reproducieron, a modo de advenimiento, las ingratas imágenes del Oporto remontándole la final al Bayern en 1987 con Madjer y Juary como verdugos.

Entre delirios de felicidad, el balón vuelve al centro del campo. El Bayern saca y el partido ha cambiado totalmente su cara. Hay otro córner favorable al Manchester. Beckham será el encargado de sacarlo. Los ingleses se encomiendan a la magistral capacidad de Beck's para colocar los balones. El británico reproduce con exactitud el lanzamiento anterior que encuentra la cabeza de Sheringham quien asistiría a Solksjaer para tocar levemente el balón. Era el 2-1.

Y esos minutos ya son historia viva del fútbol. Schmeichel emularía a Hugo Sánchez con una arriesgada voltereta. Los ingleses se abrazarían como una piña en el césped del Camp Nou. La locura se apodera de Ferguson. Para la posteridad quedará la imagen de Pierluigi Collina levantando a los jugadores del Bayern, especialmente a Koffour, quien yacía en el césped entre sollozos por esa dolorosa derrota. Matthaüs seguiría en el club hasta 2000, antes de poner rumbo a Estados Unidos. Curiosamente, al año siguiente el Bayern ganaba la Champions ante el Valencia en San Siro, cosas del fútbol. Después de esta final, Alex Ferguson fue nombrado caballero de la Orden del Imperio Británico.

¿Para que sirvió aquella final? Cuentan los jugadores del Bayern que fue un hecho dramático que los cohesionó con fuerza. Nos juraríamos que jamás nos volvería a ocurrir, afirmó Kahn. Es un hecho insólito que evidencia la grandeza de este deporte. Y es que, si el fútbol tuviera lógica, posiblemente, no nos gustaría.


Fuente: Dani Rodríguez (3/2/2012). Finales históricas: Manchester-Bayern, 1999. ServiFútbol.com.

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